Innsbruck, la capital de los Alpes, tiene a tiro 300 kilómetros de pistas y 9 estaciones de esquí

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Innsbruck
Stubai es una de las nueves estaciones a las que se accede con el forfait Olympia SkiWorld Pass". (Copyright Österreich Werbung/Wolfgang Zajc)

◄ La región de esquí de Innsbruck está formada por nueve estaciones de esquí: Nordkettenbahnen-Seegrube, Patscherkofel, Axamer Lizum, Muttereralmpark, Kühtai, Rangger Köpfl, Glungezer, Schlick 2000 y el glaciar de Stubai.

Innsbruck es una ciudad del oeste de Austria, capital del estado del Tirol, y famosa internacionalmente por la belleza arquitectónica de algunos edificios de su casco viejo, entre los que destacan el Tejadillo Dorado, la Iglesia de la Corte o la Hofkirche, el Palacio Imperial Hofburgly y la Catedral de St. Jakob, y por la majestuosidad de las montañas que la rodean. La ciudad, que tiene el privilegio de haber organizado dos juegos olímpicos de invierno, en  1964 y 1976, tiene ciento veinticinco mil habitantes y se ubica en el valle del río Inn. Es el lugar ideal para aquellos esquiadores que buscan un plus, en este caso cultural, en su viaje a un destino de nieve internacional.

A tiro de la capital del Tirol hay más de 300 kilómetros de pistas, 90 remontes mecánicos y nueve estaciones de esquí –Nordkette-Seegrube, Patscherkofel, Axamer Lizum, Muttereralm, Kühtai, Rangger Köpfl, Glungezer, Schlick 2000 y el Glaciar de Stubai- con un solo forfait bajo el nombre de «Olympia SkiWorld Pass». La estación alpina más próxima esta a tan solo 20 minutos del centro gracias  al espectacular funicular Hungerburg diseñado por la afamada arquitecta iraquí Zaha Hadid (1950-2016), una enamorada de Innsbruck, que fue la encargada de construir este remonte y su edificio de salida en medio de la ciudad. La edificación no tiene nada que ver con los habituales edificios de este tipo de transporte y se ha convertido por méritos propios en punto de peregrinación turística. El funicular parece flotar y permite acceder en 10 minutos al monte Hungerburg del que parten los teleféricos a las cumbres.

Innsbruck
90 remontes y 300 kilómetros de pistas alrededor de Innsbruck.

En invierno en la considerada capital de los Alpes se mezclan esquiadores y turistas en este privilegiado mirador que ofrece  unas espléndidas vistas de la ciudad.  No es la única construcción que firma la creativa Zaha Hadid, ya que a ella se debe el actual trampolin de saltos de Bergisel. Tras el funicular se accede a un teleférico que nos transporta a la estación de Seegrube, a casi dos mil metros de altitud. Es la zona de esquí más cercana a Innsbruck. De hecho, las pistas están encima mismo de la ciudad. Hay dos teleféricos y dos sillas. En esta zona existe el conocido y peligroso fuera pista Karrinne, con una una pendiente del 70%, sólo apta para los muy experimentados y que transcurre desde Hafelekar (2.256 m) a Seegrube (1.905 m).

El fondo también existe
Las zonas de esquí de fondo en los altiplanos situados en los alrededores de la ciudad -Rinn, Mutters/Natters y Axams/Birgitz- ofrecen un total de 40 km de pistas preparadas, algunas con sistemas de nieve artificial que garantizan el estado óptimo de la nieve y perfectas condiciones para la práctica de este deporte. Si buscamos más altura y un entorno paisajístico de una gran belleza natural lo mejor es acercarse a Lüsens, en el valle Sellrain, situado a 1.700 m de altitud. Son 15 km de pistas a través de un paisaje alpino espectacular.

La capital del Tirol para los amantes del esquí es esto y mucho más. Difícilmente un destino de nieve combina tan equilibradamente los contrastes que transpira Innsbruck donde pasado y futuro conviven armoniosamente sin darse bofetadas arquitectónicas.

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