El primer Campeonato del Mundo FIS de freeride ya se siente en Ordino Arcalís (Andorra). La ventana de competición, del 1 al 6 de febrero, llega con un escenario que impone respeto y seduce a partes iguales. Las últimas nevadas, copiosas y persistentes, han dejado las montañas muy cargadas y han dibujado un lienzo de nieve exuberante para estrenar unos Mundiales llamados a hacer historia.
En estos días previos, el foco no está en los trucos ni en las líneas soñadas, sino en el trabajo silencioso que lo hace posible. Los equipos de montaña de Grandvalira Resorts están analizando las zonas más sensibles a posibles aludes y realizando un seguimiento continuo de los potenciales escenarios de competición. En la lista aparecen sectores clásicos y técnicos, desde Les Portelles (2.562 m) hasta la cara “15 metres” de La Portella del Mig, la Serra de la Balma de Arcalís o los canales del Baser Negre, terrenos donde el freeride se decide tanto por la lectura de la montaña como por la audacia del rider.

El Mundial que mira a los Alpes 2030
Con ese telón de fondo, los primeros Mundiales de Freeride se presentan como un éxito. Será la primera vez que el freeride corone campeones del mundo con el sello de la FIS. Y no es solo una cuestión de títulos. Este estreno mundialista refuerza el expediente olímpico de la disciplina, que aspira a entrar en el programa de los Alpes franceses 2030. Aun así, la puerta no está abierta del todo, ya que el COI debe fijar el programa de disciplinas y eventuales incorporaciones, una decisión que se sitúa en junio de 2026 según el calendario acordado.
Si el freeride logra ese salto, muchos miran a un escenario icónico como Chamonix, cuna histórica del esquí de montaña moderno y símbolo del freeride europeo, un nombre que aparece recurrentemente en el debate sobre sedes en los Alpes.
De El Dorado al Mundial, el origen en Arcalís
El freeride moderno echó raíces en Vallnord en 2006, cuando el proyecto El Dorado encontró por fin una sede con visión y terreno, entonces bajo la marca que agrupaba las estaciones de Pal Arinsal y Ordino Arcalís. La llegada no fue casual. Detrás estaba el catalán Joan Masferrer, surfista y enamorado de la montaña, introductor de las primeras competiciones de freeride en la península ibérica con una edición casi artesanal en Vall de Núria en 1998, a la que siguieron Espot, Tavascan y Boí Taüll. Masferrer buscaba continuidad, pero la falta de apuesta en Catalunya acabó empujando el evento hacia Andorra, donde encontró el respaldo del director general de Vallnord, Martí Rafel, y el escenario ideal en Arcalís, un salto que terminaría convirtiendo la prueba en referencia y puerta de entrada al circuito internacional.

El tándem Martí Rafel y Joan Masferrer
El salto decisivo llegó en 2006, cuando el proyecto de Joan Masferrer aterrizó en Andorra y El Dorado encontró su casa en el sector Arcalís de Vallnord, el embrión de lo que hoy es el gran escenario del freeride en los Pirineos. A partir de ahí, la prueba inició una escalada meteórica en el circuito internacional. En 2010 entró en el Freeride World Tour como evento de dos estrellas, en 2011 subió a tres, y tras dos temporadas de consolidación dio el siguiente paso para asentarse en cuatro estrellas, confirmando que Ordino Arcalís podía jugar en la primera división del fuera pista. El punto de inflexión llegó en 2015, cuando El Dorado y Arcalís entraron por primera vez en la élite del FWT, un estatus que acabaría convirtiendo a la estación en sede fija del circuito, con una única excepción de peso. Este año renunció a esa plaza para acoger el gran estreno mundialista de la disciplina, el primer Campeonato del Mundo FIS de freeride.
Cinco españoles y un anfitrión en la salida
En clave ibérica, España llega a Andorra con cinco riders y una de sus delegaciones más completas hasta la fecha. Núria Castán competirá en snowboard femenino y Abel Moga en esquí masculino tras acceder por ranking Pro, mientras que Jokin Ruiz de Larramendi en esquí, Pol Sabidó en snowboard y Elisabet Marina en esquí han obtenido plaza por cuotas NSA. Andorra, como país organizador, también tendrá representación propia gracias a la invitación de anfitrión concedida a Joan Aracil en esquí, que se medirá a la élite mundial en casa.

Cuatro títulos y una sola bajada para decidirlo todo
El formato del Mundial es tan simple como implacable. Una única bajada por atleta para decidir los cuatro títulos oficiales, esquí masculino, esquí femenino, snowboard masculino y snowboard femenino. El día exacto se confirmará con poca antelación, entre 24 y 48 horas antes, buscando la mejor combinación de seguridad, visibilidad y nieve. En freeride, el margen de error se estrecha y por eso la ventana meteorológica forma parte del guion. Si el tiempo lo permite, la intención de la organización es programar la final el domingo 1 de febrero.
Inauguración en el corazón comercial de Andorra
El inicio oficial llegará antes de que se trace una sola línea en la montaña. La ceremonia de apertura se celebrará este viernes 30 de enero a las 18.30 h en el Centro Comercial Illa Carlemany, con la presencia de los 66 riders y de Michel Vion, secretario general de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard. Habrá parada de banderas, presentación de naciones y entrega de dorsales, además de una actuación del Esbart como guiño local para vestir la velada de identidad andorrana.
Event Village, firmas, tests y el show en el Hortell



