Franjo von Allmen ya tiene un lugar reservado en la historia del esquí alpino. El suizo, de 24 años, descendió como un auténtico misil por la Stelvio de Bormio, firmando una de las bajadas más espectaculares que se recuerdan en esta mítica pista italiana, una actuación que le valió el oro olímpico en la modalidad de descenso, la más espectacular del esquí alpino. En la zona alta y más rápida del trazado, conocida como el Canalino, alcanzó una velocidad punta de 146 km/h. Y en el icónico Salto de San Pietro —uno de los más técnicos y espectaculares del circuito mundial— voló hasta 53 metros, en una maniobra que arrancó exclamaciones del público en la zona de llegada. Fue una bajada agresiva, milimétrica y con ese toque de temeridad que distingue a los grandes campeones.
A su estela, y con el público italiano empujando, Giovanni Franzoni se colgó la plata a +0,20, y Dominik Paris completó el podio con el bronce a +0,50. El gran favorito helvético Marco Odermatt, líder del circuito en los últimos años, se quedó cuarto a +0,70, en una de esas posiciones que nadie quiere, pero que explican bien la exigencia de un día sin margen de error.
La Stelvio no perdona, Von Allmen sí ejecuta
La Stelvio apareció con cielo despejado. Von Allmen, con el dorsal 8, entendió el guion desde el primer viraje. Sin estridencias, pero sin frenos, diseccionó la pista de arriba abajo, enlazando líneas limpias y directas, y apretando donde otros dudaron. En meta, el gesto lo dijo todo. levantó los brazos con los esquís en la mano y se dejó caer en el “hot seat” del líder con esa mezcla de alivio y vértigo que solo provoca un descenso perfecto.

La victoria no fue un golpe aislado. Von Allmen ya llegaba como vigente campeón del mundo de la disciplina y con un currículum que empezaba a pedir un gran escenario. Bormio se lo dio, y él respondió con su carrera más importante. Cubrió los 3.442 metros de la Stelvio en 1:51.61, en una pista que arranca a 2.268 metros y cae con 1.023 metros de desnivel, un tobogán histórico donde el tiempo se gana en milésimas y el respeto se impone por obligación.
El pulso italo suizo y la nube como juez final
Con el suizo en cabeza, el foco se desplazó a los italianos. Franzoni y Paris bajaron muy sólidos y, durante buena parte del trazado, fueron cabeza a cabeza con el líder. Pero el final dictó sentencia. En la parte final del trazado, donde las piernas empiezan a notar el cansancio, Von Allmen fue el mejor. Superó la recta final y el muro final, llamado Konta, con decisión absoluta y marcó el mejor crono. Italia, aun así, celebró un podio doble en casa, con un Franzoni que confirmó que no es promesa sino presente y un Paris que, a punto de cumplir 37, volvió a demostrar por qué Bormio es su territorio emocional.
El resultado dejó una lectura clara. cambio generacional en la prueba reina, con Von Allmen y Franzoni compartiendo 24 años en lo alto del podio, y el veterano Paris resistiendo como símbolo de continuidad. Y, en paralelo, un recordatorio duro para Odermatt. El número 1 del mundo no encontró la misma incisividad que sus rivales y pagó cada pequeño compromiso. Se quedó a las puertas del podio, con la sensación de que el descenso olímpico no concede reputaciones, solo cronos.
Suiza pega primero en Milán-Cortina
Suiza se apuntó la primera gran alegría de estos Juegos con un oro de enorme peso simbólico, porque el descenso marca el territorio del esquí alpino. Además, Von Allmen volvió a escapar de la sombra de Odermatt, el gran dominador reciente del esquí alpino mundial, para presentarse como nuevo nombre propio de la disciplina. Un oro olímpico, en la Stelvio, no se gana por casualidad. Se gana con valentía, precisión y una dosis de instinto que, en el caso de Von Allmen, parece no tener freno en las grandes citas mundiales.
Franjo von Allmen: «No puedo describir lo que siento»
«No puedo describir lo que siento ahora mismo, no tengo palabras», repitió Franjo von Allmen todavía con la adrenalina en la voz, consciente de que acababa de firmar la victoria más importante de su carrera. El suizo insistió en esa sensación de irrealidad que acompaña a los días grandes. «La verdad es que parece una película, todo esto», comentó en la zona de meta, aún intentando ordenar lo que acababa de ocurrir en la Stelvio.
Para Von Allmen, el valor del triunfo va más allá del oro. Es la suma de dos coronas en la misma disciplina, en menos de un año. «Añadir al título mundial este título olímpico es algo increíble», explicó, antes de reconocer que todavía no encontraba las palabras exactas para definirlo. «No sé qué decir. No me salen las palabras».
El campeón también quiso subrayar que el día no fue un arrebato, sino el resultado de una preparación medida y una ejecución sin tensión innecesaria. «Los últimos días me preparé muy bien y hoy he esquiado de forma relajada, consiguiendo cuadrarlo todo, en cada uno de los sectores», detalló, poniendo el acento en algo clave en un descenso olímpico, el equilibrio entre riesgo y control.
Y cerró con una idea que resume el impacto real del oro, incluso para quien lo acaba de ganar. «No me he dado cuenta aún de lo que esto puede significar. Absolutamente, no. No tengo palabras».
Top 10 Descenso olímpico JJOO Milán-Cortina (hombres)
- Franjo von Allmen (SUI) – 1:51.61 (Oro)
- Giovanni Franzoni (ITA) – +0.20 (Plata)
- Dominik Paris (ITA) – +0.50 (Bronce)
- Marco Odermatt (SUI) – +0.70
- Alexis Monney (SUI) – +0.75
- Vincent Kriechmayr (AUT) – +0.77
- Daniel Hemetsberger (AUT) – +0.97
- Nils Allegre (FRA) – +1.19
- James Crawford (CAN) – +1.39
- Kyle Negomir (USA) – +1.59
Stelvio de Bormio, la pista que no regala nada
La Stelvio es una de las pistas de descenso más exigentes y técnicas del mundo. Clásica de la Copa del Mundo, combina velocidad extrema, tramos estrechos y cambios de ritmo constantes, a menudo sobre nieve muy dura o hielo.
- Ubicación Bormio, Alpes italianos
- Longitud 3.442 m
- Desnivel 1.023 m
- Altitud salida a 2.255 m y llegada a 1.269 m
- Pendiente máxima 63%
- Velocidades punta habituales por encima de 130–140 km/h
- Tramos míticos El salto San Pietro, la temida Carcentina, con su pendiente invertida y el muro final de Konta, que exige una precisión absoluta para completar la carrera.



