Audrey Pascual cerró su brillante estreno paralímpico con una medalla de bronce en el eslalon de los Juegos de Milán-Cortina 2026, apenas dos días después de quedarse sin opciones en el gigante tras una caída en la primera manga que la obligó a pasar por el hospital para una revisión rutinaria, aunque sin consecuencias. La madrileña, de solo 21 años, solo falló en esa disciplina y puso así el broche a una participación histórica con cuatro medallas en unos mismos Juegos, después de conquistar el oro en supergigante y combinada alpina, y la plata en descenso.
La prueba femenina de eslalon, última del programa paralímpico alpino para las mujeres, se resolvió con una enorme igualdad en la categoría de deportistas sentadas. Audrey Pascual marcó el mejor tiempo en la primera manga con 43”02, apenas una centésima por delante de la china Wenjing Zhang y con la finlandesa Nette Kiviranta a solo 16 centésimas. Todo quedaba abierto para una segunda bajada de máxima tensión.
El oro se escapó en la segunda manga
En la manga decisiva, la española volvió a salir decidida, agresiva y con ambición, pero un pequeño error en uno de los palos le penalizó en un trazado donde apenas había margen. Su tiempo de 45”02, el cuarto parcial de la bajada, la situó finalmente en tercera posición con un registro total de 1’28”04, a 35 centésimas de Zhang, que se llevó el oro con 1’27”69, mientras Kiviranta fue plata con 1’27”96.
Lejos de la decepción, Pascual recibió el bronce con una mezcla de alivio y satisfacción, consciente de que el eslalon había sido su disciplina más ingrata durante el invierno. “Súper, supercontenta porque llevo una temporada muy mala con el eslalon. Quería utilizar esta carrera para reconciliarme un poco, intentar volver a las sensaciones buenas que tengo en los entrenos y que no he podido demostrar en el circuito de Copa del Mundo”, explicó en zona mixta tras recoger la medalla.
Sus palabras resumían bien el valor del resultado. No fue solo un bronce, sino una confirmación de carácter en la disciplina que más dudas le había generado esta temporada. Audrey Pascual no solo respondió otra vez en el gran escenario, sino que lo hizo completando unos Juegos de enorme impacto para el deporte paralímpico español.
La única medallista española
La esquiadora de la RFEDI, nacida con una agenesia bilateral de tibias, una malformación congénita que afectó al desarrollo de sus piernas, entrena habitualmente con la Fundación También en Sierra Nevada y compagina la alta competición con sus estudios de Dirección y Administración de Empresas en la Universidad de Granada.
Su último bronce volvió a poner el foco en la dimensión competitiva de Audrey Pascual, gran referente de la delegación española en Milán-Cortina 2026 y su única medallista. Sus cuatro preseas en unos mismos Juegos elevan su estreno a una dimensión histórica y la sitúan ya entre los grandes nombres del deporte paralímpico español de invierno. En concreto, Audrey igualó el registro de Erik Villalón, esquiador de categoría visual que hasta ahora era el único deportista español capaz de conquistar cuatro medallas en una misma edición de los Juegos Paralímpicos de Invierno. Lo logró en Salt Lake City 2002, donde sumó dos oros, en eslalon y gigante, y dos platas, en descenso y supergigante.
La historia de España en los Juegos Paralímpicos de Invierno comenzó en Innsbruck 1988, primera edición en la que compitió una delegación española. Allí, Susana Herrera se convirtió en la primera medallista paralímpica invernal del deporte español al conquistar el oro en descenso y el bronce en gigante en la categoría B1. Aquellos fueron los cuartos Juegos Paralímpicos de Invierno y, aunque inicialmente debían disputarse en Calgary tras los Juegos Olímpicos, la cita acabó trasladándose a Austria por problemas técnicos aducidos por los organizadores canadienses.

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María Martín-Granizo, diploma paralímpico
La jornada dejó además otra noticia destacada para el equipo español con el diploma paralímpico de María Martín-Granizo, octava en la categoría de mujeres con discapacidad física que compiten de pie. La leonesa, de 19 años, firmó una actuación muy sólida y regular. Fue octava en la primera manga con 45”66 y, aunque en la segunda marcó el noveno mejor tiempo con 47”82, logró conservar una plaza en el top ocho final con un total de 1’33”48.
El diploma supuso una recompensa importante para una deportista joven que ya había rozado ese objetivo en el gigante y que en el eslalon supo aprovechar su oportunidad. “Estoy muy emocionada, la verdad. Me hace mucha ilusión quedarme con un diploma en mis primeros Juegos. Sabía que la medalla estaba lejos, con el diploma estoy más que orgullosa”, señaló tras la carrera. Y dejó también una mirada ambiciosa hacia el futuro. “Estoy motivadísima para Los Alpes 2030. Ahí a por medalla”.
En el resto de la participación española, Iraide Rodríguez acabó novena en la categoría sentada con un tiempo de 1’54”45 y cerró con muy buenas sensaciones su debut paralímpico. La joven deportista de 17 años valoró especialmente haber podido completar sus dos carreras en unos Juegos que hace apenas unos meses veía muy lejanos. Por su parte, Alejandra Requesens y su guía Victoria Ibáñez fueron duodécimas en la categoría visual con 1’56”47, completando también una experiencia de gran valor competitivo y humano.



