Mikaela Shiffrin volvió a hacerlo cuando más pesaba la historia. No ganó la última carrera del invierno, pero sí ganó lo que de verdad importa en una temporada larga, áspera y exigente, el gran Globo de Cristal absoluto. La esquiadora estadounidense amarró en Hafjell su sexta Copa del Mundo general y ya comparte el techo femenino del esquí alpino con la legendaria Annemarie Moser-Pröll (1953), qyue lo hizo en la dçecada de los años setenta (1971 a 1976) .
Llegaba a la última cita del calendario con margen, aunque no con la tranquilidad completa. Shiffrin arrancaba el gigante final con 85 puntos de ventaja sobre Emma Aicher, la única rival capaz de discutirle el título. La cuenta era sencilla sobre el papel y traicionera sobre la nieve. A la alemana solo le servía ganar, mientras que la estadounidense necesitaba terminar entre las quince primeras para blindar matemáticamente el gran Globo.
Gigante con tensión inesperada
El guion parecía controlado, pero la primera manga abrió una rendija al suspense. Shiffrin no se sintió cómoda, cometió errores y quedó 17.ª provisional, una posición que dejaba el título en el aire durante unas horas. No era una escena habitual para una campeona de su calibre, aunque sí una imagen coherente con su relación reciente con el gigante, una disciplina en la que todavía ha tenido que reconstruirse tras la grave lesión abdominal sufrida en noviembre de 2024.
En ese instante, Emma Aicher todavía podía soñar. La alemana, con solo 22 años, ha sido una de las irrupciones más serias del invierno. Es la única esquiadora del circuito capaz de competir con ambición en las cuatro disciplinas, y esta temporada ya ha demostrado que no es una amenaza pasajera. Su crecimiento le permitió llevar la pelea por la general hasta el último día y darle a Shiffrin un rival real cuando el resto del circuito parecía resignado a contemplar otro capítulo de su reinado.

La segunda manga de una campeona
Pero las grandes campeonas también se reconocen en el modo de apagar incendios. Y Shiffrin, cuando el título pedía cabeza fría, respondió. Su segunda manga fue la de una esquiadora que entendió exactamente qué debía hacer, sin gestos épicos ni riesgos innecesarios, pero con la firmeza de quien ha aprendido a ganar también desde la administración del esfuerzo. Terminó undécima, justo por delante de Aicher, duodécima, y convirtió la tensión en certeza.
La victoria de la carrera fue para la canadiense Valerie Grenier, que se llevó el gigante de Hafjell por delante de la noruega Mina Fuerst Holtmann y de la austriaca Julia Scheib, que ya había asegurado previamente el Globo de la disciplina. Pero el verdadero foco estaba unos puestos más atrás, allí donde Shiffrin sellaba una de esas conquistas que pesan más que muchas victorias parciales.
Un invierno de dominio selectivo
Lo más revelador de este sexto gran Globo quizá sea cómo lo ha conseguido. Shiffrin no ha construido esta general desde la omnipresencia, sino desde la excelencia. Sin competir en descenso desde hace dos años y con una participación muy limitada en supergigante, la estadounidense levantó la Copa del Mundo absoluta apoyándose sobre todo en su dominio del eslalon y en su capacidad para seguir sumando incluso en días menos brillantes. Ahí radica buena parte de su grandeza competitiva.
De hecho, la víspera ya había dejado otra huella histórica al ganar el eslalon de Hafjell. Aquella victoria fue la número 110 de su carrera en la Copa del Mundo, un récord absoluto que sigue ensanchando sin dar señales de fatiga, y además le permitió conquistar su noveno Globo de la especialidad, otro registro sin precedentes. En una temporada marcada también por su nuevo oro olímpico en eslalon en Milán-Cortina, Shiffrin volvió a gobernar entre palos con una superioridad aplastante, nueve triunfos en diez carreras.
Igualar a Moser-Pröll
El dato histórico es enorme. Seis Copas del Mundo absolutas. Nadie había alcanzado esa cifra en categoría femenina desde Annemarie Moser-Pröll, la gran figura austriaca de los años setenta. Shiffrin ya está a su altura. Por delante, en el récord absoluto contando hombres y mujeres, solo queda Marcel Hirscher con ocho grandes Globos consecutivos.
La propia Shiffrin reconoció tras la carrera que este desenlace resumía bastante bien toda su temporada, con trabajo, batalla y presión hasta el último día. También elogió el empuje de Emma Aicher, a la que llegó a ver capaz de completar la remontada tras aquella primera manga incierta. Y quizá ahí esté una de las lecturas más interesantes del cierre de curso. Shiffrin sigue siendo la referencia, pero ya no compite solo contra los récords, sino también contra una nueva generación que viene decidida a discutirle cada centímetro de pista.
Palmarés de Mikaela Shiffrin
| Nombre | Mikaela Shiffrin |
| Fecha de nacimiento | 13 de marzo de 1995 |
| Lugar de nacimiento | Vail, Colorado, Estados Unidos |
| Nacionalidad | Estadounidense |
| Estatura | 1,70 m |
| Disciplinas | Descenso, super-G, gigante, eslalon y combinada |
Juegos Olímpicos
Cuatro participaciones — 2014, 2018, 2022 y 2026
Cuatro medallas, de las cuales tres de oro y una de plata
Mundiales
Siete participaciones — 2013, 2015, 2017, 2019, 2021, 2023 y 2025
15 medallas, con ocho oros, cuatro platas y tres bronces
| Copa del Mundo | 304 carreras disputadas |
| Debut | 11 de marzo de 2011 en Spindleruv Mlyn, en gigante |
| Primer podio | 29 de diciembre de 2011 en Lienz, tercera en eslalon |
| Primera victoria | 20 de diciembre de 2012 en Are, en eslalon |
| Victorias | 110, récord absoluto |
Victorias por disciplina
73 en eslalon; 22 en gigante; 5 en super-G; 5 en paralelo; 4 en descenso; 1 en combinada
Globos de Cristal
6 Copas del Mundo absolutas — 2017, 2018, 2019, 2022, 2023 y 2026
9 Globos de eslalon — récord histórico
2 Globos de gigante — 2019 y 2023
1 Globo de super-G — 2019



