Eneko Pou completó la travesía invernal de Carros de Foc con esquís de montaña, una alta ruta circular de 60 kilómetros y 5.100 metros de desnivel positivo en el corazón del Pirineo. El alpinista vasco afrontó el recorrido en tres jornadas junto al riojano Alfredo del Campo, compañero habitual en grandes travesías alpinas como la Silvretta o el Oberland Bernés, el andorrano Albert Babot y la guipuzcoana Isa Casado, pionera del skimo de competición. El equipo avanzó con mochilas de hasta 12 kilos y en condiciones plenamente invernales, en una travesía exigente, técnica y lejos de cualquier planteamiento turístico.
Carros de Foc es una de las grandes rutas del Pirineo. En verano se ha convertido en un itinerario conocido entre montañeros y corredores, pero en invierno cambia por completo de dimensión. La nieve, el frío, los collados cargados, la orientación, la gestión del riesgo y la necesidad de moverse con soltura sobre esquís convierten el recorrido en una empresa reservada a personas con experiencia real en alta montaña invernal.

No se trata solo de sumar kilómetros. La travesía obliga a encadenar valles, refugios, cumbres y largos tramos de terreno técnico, con decisiones constantes sobre la ruta, el estado de la nieve y la meteorología. En ese escenario, el equipo liderado por Eneko Pou cubrió una versión rápida, estética y comprometida de la alta ruta, enlazando algunas de las cimas más representativas del entorno.
Una travesía de tres días entre refugios, cumbres y nieve
La primera jornada llevó al grupo desde el valle de Restanca hasta el refugio de Saboredo, situado a 2.117 metros. En el recorrido coronaron el Tuc Gran de la Sendrosa, de 2.703 metros, en una etapa de algo más de siete horas que ya marcó el tono de la travesía. La ruta obligaba a cargar todo el material necesario, con mochilas de hasta 12 kilos, una circunstancia que añade desgaste físico y condiciona cada subida y cada descenso.

La segunda etapa fue la más técnica. En 6 horas y 40 minutos, el equipo encadenó tres cumbres de entidad, el Tuc de Ratera, de 2.863 metros, el Tuc del Bergús, de 2.846 metros, y el Gran Tuc de Colomers, de 2.933 metros. La jornada terminó en el entorno del Estany Llong tras una sucesión de ascensos, transiciones y descensos en un terreno de alta montaña donde la eficiencia con los esquís resulta tan importante como la resistencia.
El cierre llegó en la tercera jornada, con regreso a Restanca después de ascender el Montardo, de 2.833 metros. La cima, una de las montañas más emblemáticas de la zona, puso el broche a una ruta circular completada en poco más de ocho horas durante la última etapa. El resultado fue una Carros de Foc invernal de alto nivel, realizada con criterios de esquí de montaña clásico, autonomía y experiencia.
La alta ruta por excelencia de los Pirineos
Eneko Pou resumió la experiencia con una mirada comparativa respecto a las grandes travesías alpinas. “Quizás no tiene la altura de los Alpes ni sus glaciares, pero es la alta ruta por excelencia de los Pirineos. Paisajes que dejan volar la imaginación y esquiadas espectaculares entre pinos”, explicó el alpinista.
La frase ayuda a entender el carácter de Carros de Foc en invierno. No tiene la escala glaciar de las grandes rutas de los Alpes, pero sí reúne muchos de los ingredientes que definen una travesía seria con esquís. Hay desnivel acumulado, ambiente remoto, refugios, collados, cumbres, bosques, lagos helados y una lectura constante del terreno. La belleza del itinerario no rebaja su exigencia.

En invierno, Carros de Foc deja de ser una ruta popular para convertirse en una travesía de montaña con todos sus matices. Requiere conocimiento de nivología, manejo de material de seguridad, capacidad de orientación, buena técnica de ascenso y descenso con esquís, y criterio para decidir cuándo avanzar, modificar el itinerario o renunciar. Precisamente ahí reside buena parte de su atractivo para alpinistas y esquiadores de montaña experimentados.
Un Pirineo más salvaje
La travesía realizada por Pou, Del Campo, Babot y Casado reivindica una forma de entender el esquí de montaña ligada a la autonomía, la lectura del paisaje y el compromiso. No es una actividad de estación ni una excursión ampliada, sino una inmersión en el Pirineo invernal, con jornadas largas y una carga física considerable.
Carros de Foc con esquís muestra una cara más salvaje de un recorrido muy conocido en verano. Bajo la nieve, los senderos desaparecen, los lagos quedan cubiertos y los refugios se convierten en puntos estratégicos dentro de una ruta que exige planificación fina. Cada etapa obliga a combinar resistencia, técnica y prudencia. Por eso, más allá del valor deportivo de completar 60 kilómetros y 5.100 metros positivos en tres jornadas, la actividad de Eneko Pou y sus compañeros recuerda algo esencial. En invierno, incluso las rutas más conocidas del Pirineo pueden transformarse en escenarios de alta montaña donde la experiencia marca la diferencia.
Las tres etapas de la Carros de Foc invernal
La travesía completada por Eneko Pou junto a Alfredo del Campo, Albert Babot e Isa Casado se resolvió en tres jornadas intensas, con un total de 60 kilómetros y 5.100 metros de desnivel positivo en ambiente plenamente invernal.
- Etapa 1 — Del valle de Restanca al refugio de Saboredo (2.117 m), coronando el Tuc Gran de la Sendrosa (2.703 m). Una primera jornada de algo más de siete horas para entrar de lleno en la travesía.
- Etapa 2 — La jornada más técnica, con paso por tres cumbres de entidad Tuc de Ratera (2.863 m), Tuc del Bergús (2.846 m) y Gran Tuc de Colomers (2.933 m), antes de finalizar en Estany Llong. Tiempo total 6 h 40 min.
- Etapa 3 — Cierre del círculo con regreso a Restanca tras ascender el Montardo (2.833 m), una de las montañas emblemáticas del sector. El equipo completó la última jornada en poco más de ocho horas.



