Lorna Bonnel ha escrito un nuevo capítulo en la carrera contra el crono del Mont Blanc. La esquiadora-alpinista francesa completó el 1 de mayo el recorrido de ida y vuelta entre la iglesia de Chamonix y la cima del Mont Blanc con esquís en 6h52’01”, sobre un trazado de 33,67 kilómetros y 3.857 metros de desnivel positivo según su GPS, estableciendo un nuevo Fastest Known Time (FWT) femenino en una de las rutas alpinas más simbólicas de Europa. Su registro mejora en dos minutos y 46 segundos la marca de 6h54’47” que Élise Poncet había fijado en mayo de 2025.
El Mont Blanc vuelve así a confirmar su condición de laboratorio extremo para el esquí de montaña de velocidad. El desafío, con salida y llegada en Chamonix, combina aproximación, ascenso glaciar, gestión de la altura, técnica alpina y un descenso donde cualquier error puede salir caro. No es solo una cuestión de piernas. También exige lectura del terreno, concentración y capacidad para moverse rápido en un entorno de alta montaña.

Un récord rebajado al límite
La nueva marca de Bonnel no supone una rebaja amplia en términos absolutos, pero sí muy significativa en el contexto de una ruta donde cada minuto se paga caro. Élise Poncet había dejado el listón muy alto en 2025 al bajar de las siete horas y pulverizar el registro anterior. Un año después, Bonnel ha ajustado todavía más la referencia femenina y ha detenido el cronómetro en 6 horas, 52 minutos y 1 segundo. El registro aparece validado en Fastest Known Time dentro de la modalidad Round trip from Chamonix on skis, con estilo supported, es decir, con apoyo. La ficha oficial del FKT recoge la salida y llegada el mismo 1 de mayo de 2026 y sitúa a Lorna Bonnel por delante de Élise Poncet y Anna DeMonte en la clasificación femenina de esta variante con esquís.
Mathéo Jacquemoud y Samuel Equy baten el récord del Mont Blanc con esquís desde Chamonix
El Mont Blanc, una carrera dentro del alpinismo
El recorrido Chamonix-Mont Blanc-Chamonix se ha convertido en uno de los grandes escenarios del alpinismo rápido moderno. No tiene el formato de una competición organizada, pero sí el peso simbólico de los grandes retos alpinos. La ruta parte desde el fondo del valle, asciende hasta el techo de los Alpes y regresa al mismo punto, obligando a combinar velocidad, técnica y criterio en terreno glaciar.
En los últimos años, el Mont Blanc ha vivido una sucesión de intentos y récords que han situado el FKT en el centro del debate sobre los límites del esquí de montaña y del alpinismo ligero. En categoría femenina, la progresión ha sido especialmente llamativa. Anna DeMonte dejó una referencia de 7h29’54” en 2024, Élise Poncet la redujo a 6h54’47” en 2025 y Lorna Bonnel acaba de llevarla hasta 6h52’01”.

Lorna Bonnel, oficio de esquiadora-alpinista
El nombre de Bonnel no aparece por casualidad en este tipo de desafío. La francesa procede del esquí de montaña de competición y pertenece a una familia muy vinculada a esta disciplina en la Maurienne. En su trayectoria figuran títulos mundiales por equipos, experiencia internacional y una victoria en la Pierra Menta 2025 junto a Axelle Gachet-Mollaret, una de las grandes referencias del skimo francés. Esa mezcla de oficio competitivo, conocimiento alpino y cultura de montaña ayuda a explicar una marca construida sobre algo más que velocidad pura. En un recorrido como el Mont Blanc con esquís, la diferencia también está en saber cuándo correr, cuándo foquear, cuándo cargar el material, cómo gestionar la altura y cómo descender sin perder lucidez.
Una referencia femenina cada vez más exigente
El nuevo FKT de Lorna Bonnel no borra el valor del registro de Élise Poncet. Al contrario, lo coloca dentro de una secuencia que confirma el crecimiento de las mujeres en los grandes desafíos de montaña rápida. Poncet abrió una frontera al bajar de las siete horas. Bonnel la ha estrechado todavía más. La cuestión ahora es hasta dónde puede llegar la marca femenina en una ruta tan dependiente de las condiciones de nieve, la estabilidad del glaciar y la ventana meteorológica. Por ahora, el nuevo tiempo de referencia queda fijado en 6h52’01”. Una cifra breve sobre el papel, pero enorme en el contexto del Mont Blanc.



