Marc Bernades cruza a la carrerra el Cadí-Moixeró hasta La Molina

Marc Bernades corre 62 kilómetros por el Cadí-Moixeró hasta La Molina y regresa en bicicleta

Reportaje

Un reto en autosuficiencia

El corredor de montaña Marc Bernades completó 62 kilómetros y 4.500 m+ desde la Seu d’Urgell hasta La Molina en nueve horas y regresó en bicicleta sin utilizar vehículos motorizados.

Marc Bernades,
Marc Bernades, junto al hito metálico de la cima del Comabona (2.548 m), durante su travesía por el Cadí-Moixeró entre la Seu d’Urgell y La Molina. (Copyright/Team)

Marc Bernades salió desde la Catedral de Santa Maria d’Urgell con la intención de cruzar el Cadí-Moixeró hasta La Molina y regresar al mismo lugar sin utilizar ningún vehículo motorizado. Primero atravesó la sierra a pie, encadenando algunas de sus principales cumbres, y después completó la vuelta en bicicleta de carretera. Una jornada de más de cien kilómetros movida únicamente por sus propias fuerzas. Eran las 7:45 del 10 de septiembre cuando el corredor de montaña apoyó una mano sobre la pared de la Catedral y comenzó a correr. Aquel sencillo gesto marcaba el inicio de una ruta que debía devolverlo al mismo punto después de atravesar la sierra y regresar sobre dos ruedas.

El corredor catalán, residente en la Cerdaña francesa y vinculado al Grup Excursionista Oliana, había concebido una conexión directa entre el Alt Urgell y la Cerdanya. El tramo a pie sumó 62 kilómetros y 4.500 metros de desnivel positivo, completados en nueve horas, antes de afrontar más de 50 kilómetros sobre dos ruedas. No había dorsales, controles de paso ni una línea de meta. El reto nacía de una idea personal. Salir desde el centro de una ciudad, alcanzar la montaña sin una aproximación motorizada, atravesarla por sus cumbres y regresar al punto de partida por medios propios.

Marc Bernades, sierre del Caadí
Marc Bernades se tomó un selfi en uno de los tramos más aéreos del itinerario, durante la travesía de la sierra del Cadí-Moixeró. (Copyright/Team)

De la Catedral a la cresta del Cadí

La elección de la Catedral de la Seu d’Urgell daba sentido al recorrido desde el primer metro. En lugar de comenzar en un aparcamiento al pie de la montaña, Bernades quiso partir desde el centro histórico de la ciudad y trazar desde allí una línea continua hacia la sierra. Desde las calles de la Seu se dirigió hacia los caminos que ascienden al Cadí, donde debía afrontar la mayor parte del desnivel de la jornada. Por delante tenía una larga sucesión de ascensos, crestas y descensos hasta alcanzar la vertiente de la Cerdanya.

El trazado encadenó la Torreta del Cadí, el Vulturó —techo de la sierra con sus 2.648 metros—, la Costa Cabirolera, Penyes Altes de Moixeró y la Tossa d’Alp. El propósito no era buscar la conexión más corta entre dos puntos, sino recorrer el eje montañoso y enlazar algunas de sus cumbres más representativas antes de descender hacia La Molina. El itinerario discurrió por sectores pedregosos, relieves abruptos y zonas donde resulta difícil mantener un ritmo constante. A la distancia y al desnivel se añadía la necesidad de avanzar durante muchas horas por un terreno exigente de alta montaña.

Los datos reflejan la dimensión del esfuerzo: nueve horas para cubrir 62 kilómetros con 4.500 metros positivos, fuera de una competición y sin la infraestructura de avituallamientos y asistencia que acompaña a las pruebas organizadas de ultradistancia.

Marc Bernades Seu d'Urgell
El corredor de montaña igualadino Marc Bernades celebra, junto a la Catedral de Santa Maria d’Urgell, el final de su reto tras cruzar el Cadí-Moixeró hasta La Molina y regresar en bicicleta.
(Copyright/Team)

Nueve horas en autosuficiencia

Bernades realizó el tramo a pie sin asistencia externa ni puntos de avituallamiento preparados previamente. Debía gestionar por sí mismo el material, la alimentación, la hidratación y el ritmo, consciente de que cualquier error podía comprometer el resto de la travesía. La autosuficiencia añadía dificultad al recorrido. Había que calcular cuánto peso transportar, prever las necesidades energéticas y conservar margen para afrontar cualquier incidencia. Todo el material necesario debía acompañarlo durante la travesía, sin posibilidad de sustituirlo o recibir ayuda en un control.

La llegada a La Molina tampoco representaba el final. Después de cruzar la sierra, Bernades todavía debía cambiar las zapatillas por la bicicleta y afrontar el regreso a la Seu d’Urgell. El corredor completó los 62 kilómetros a pie en nueve horas exactas. Aunque el cronómetro permite situar la exigencia deportiva de la actividad, el propósito iba más allá del tiempo. El objetivo era mantener la continuidad del recorrido y unir ambos lados del Cadí-Moixeró sin recurrir a un traslado motorizado.

Más de 50 kilómetros para cerrar el recorrido

En La Molina esperaba la bicicleta de carretera que Bernades había dejado preparada previamente. Tras una rápida transición, inició el retorno hacia el Alt Urgell: más de 50 kilómetros que completó en una hora y treinta minutos. Regresar pedaleando era una parte esencial del proyecto. Llegar a La Molina y utilizar un coche habría interrumpido la continuidad del recorrido. La bicicleta permitía transformar una travesía entre dos puntos en una actividad con salida y llegada en el mismo lugar.

El planteamiento se inspira en el concepto by fair means, utilizado en el alpinismo y en otras aventuras de larga distancia para definir aproximaciones y recorridos realizados mediante la propia fuerza. En este caso, Bernades dejó previamente la bicicleta en La Molina, pero completó toda la actividad sin utilizar ningún medio motorizado. Después de nueve horas atravesando la sierra, el tramo ciclista exigía adaptar las piernas al pedaleo cuando ya acumulaban 62 kilómetros y 4.500 metros de ascenso. La bicicleta cerraba así un encadenamiento en el que la carrera de montaña constituía el núcleo principal y el regreso sobre dos ruedas completaba la ruta.

Bernades terminó donde había comenzado: junto a la Catedral de Santa Maria d’Urgell. Había recorrido más de cien kilómetros entre ciudad, alta montaña y carretera para cerrar una línea continua entre el Alt Urgell y la Cerdanya.

Una línea personal sobre las montañas de casa

Bernades presenta la travesía como una línea inédita, al menos en lo que respecta al itinerario de montaña entre la Seu d’Urgell y La Molina. Hasta ahora no se había documentado públicamente este mismo recorrido, aunque no puede descartarse que algún otro deportista lo haya completado anteriormente sin difundirlo. Su singularidad no reside únicamente en la sucesión de cumbres. El reto no consistía únicamente en encadenar cumbres. Bernades salió desde la Catedral de la Seu d’Urgell, cruzó el Cadí-Moixeró hasta La Molina y regresó en bicicleta al punto de partida.

La actividad también muestra una forma de explorar territorios conocidos sin necesidad de buscar escenarios lejanos. Bernades eligió unas montañas estrechamente vinculadas a su trayectoria deportiva y las convirtió en el escenario de un proyecto propio, trazando una conexión natural entre dos comarcas. En una época en la que muchas actividades deportivas se explican a través de récords y clasificaciones, esta travesía responde a una motivación diferente. Los 62 kilómetros y los 4.500 metros de desnivel positivo dan la medida de la exigencia. Para Bernades, sin embargo, el reto consistía también en diseñar una ruta por sus montañas y completarla sin ayuda externa ni vehículos motorizados.

Al regresar a la Catedral, Bernades cerró la línea que había comenzado aquella mañana en el mismo lugar. Más de cien kilómetros entre el Alt Urgell y la Cerdanya, atravesando el Cadí-Moixeró corriendo y volviendo a la Seu d’Urgell en bicicleta.

Marc Bernades
Marc Bernades durante su participación en el Trofeo Kima, en uno de los pasos técnicos equipados con cadenas del recorrido alpino. (Copyright/(Copyright/Antton Guaresti)

¿Quién es Marc Bernades?

Marc Bernades Ollé (Igualada, 1989) compagina las carreras de montaña con una trayectoria profesional ligada a la ingeniería y la investigación. Trabajó durante tres años como ingeniero de rendimiento y dinámica de vehículo en el equipo Williams de Fórmula 1. En diciembre de 2024 defendió en la Universitat Politècnica de Catalunya su tesis doctoral, centrada en el estudio de la turbulencia y la mecánica de fluidos. Actualmente desarrolla su actividad como investigador posdoctoral en el CERFACS de Toulouse, especializado en aerodinámica y simulación científica.

En el ámbito deportivo, está especializado en larga distancia y compite vinculado al Grup Excursionista Oliana. Entre sus resultados más destacados figuran:

● Campeón de la Copa de España de Carreras por Montaña en Línea 2023.

● Segundo en la Ultra Pirineu 100K de 2025.

● Ganador de la Travessa d’Encamp de 84 km en 2026.

● Segundo en la Dolomiti Extreme Trail 55K de 2026.

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski