Antonio de la Rosa, rescatado en el Ártico

Antonio de la Rosa, rescatado en el Ártico: «Toca aprender de mis errores»

Noticia

Travesía del Paso del Noroeste

El helicóptero del rompehielos CCGS Des Groseilliers de la Guardia Costera canadiense evacuó al explorador español desde el cabo Crauford y lo trasladó a Arctic Bay. De la Rosa admite una acumulación de mala suerte y errores propios, pero mantiene intacta su voluntad de regresar.

El rompehielos CCGS Des Groseilliers,
El rompehielos CCGS Des Groseilliers, de la Guardia Costera canadiense, fue el encargado de rescatar a Antonio de la Rosa y trasladarlo hasta Arctic Bay. (Copyright/Se Mo)

Antonio de la Rosa fue rescatado con éxito del cabo Crauford por el rompehielos CCGS Des Groseilliers de la Guardia Costera canadiense. El explorador permanecía resguardado en una pequeña cabaña de cazadores y fue trasladado a Arctic Bay, una localidad costera de Nunavut situada a poco más de 100 kilómetros. El explorador español se encuentra en buen estado y prevé viajar a Ottawa antes de regresar a España durante los próximos días. La operación se completó mediante un helicóptero desplegado desde el rompehielos canadiense, que participa en la campaña ártica de verano de 2026 prestando servicios de de búsqueda, rescate y escolta de embarcaciones.

El rescate pone fin a uno de los episodios más delicados de su travesía por el Paso del Noroeste, el conjunto de canales naturales que atraviesa el archipiélago ártico canadiense y comunica los océanos Atlántico y Pacífico. Un temporal con vientos cercanos a los 100 kilómetros por hora rompió la banquisa sobre la que había dejado su tabla de paddle surf y buena parte del material. El océano arrastró la embarcación mar adentro y acabó con la expedición después de quince días y 367,7 kilómetros de recorrido.

Antonio de la Rosa CCGS Des Groseilliers,
Antonio de la Rosa no llegó a subir a bordo del rompehielos CCGS Des Groseilliers. El helicóptero del buque lo recogió en el cabo Crauford y lo trasladó directamente a Arctic Bay, situada a poco más de 100 kilómetros. (Copyright/Se Mo)

Rescatado durante una tregua meteorológica

Ya desde Arctic Bay, Antonio de la Rosa ha confirmado que se encuentra bien y ha agradecido la intervención de los servicios marítimos canadienses.  “Estoy en Arctic Bay, un pequeño pueblo costero del Ártico canadiense, a poco más de 100 kilómetros de donde me encontraba, en el cabo Crauford. Me ha rescatado Salvamento Marítimo de Canadá, a cuyos integrantes quiero agradecer personalmente su profesionalidad. Ha sido un rescate extraordinario”, explicó Antonio de la Rosa.

 

El helicoptero del rompehielos lo recogió después de varios días de meteorología adversa en la zona. La llegada de una ventana de buen tiempo permitió completar la operación y trasladarlo hasta una localidad donde las condiciones eran mucho más tranquilas que las soportadas durante su espera en el cabo Crauford.

“El tiempo no tiene nada que ver con lo que he vivido allí. Ahora está muy tranquilo. Durante cuatro o cinco días ha sido muy malo y hoy era el día. Hemos tenido suerte y hemos podido aprovecharlo para realizar el rescate”, reconoció el aventurero vallisoletano.

Regreso a España después de la evacuación

El explorador dispone ahora de comunicaciones, alojamiento y conexiones aéreas para iniciar el regreso. Su siguiente desplazamiento será hacia Ottawa, desde donde organizará el viaje de vuelta a España. “Mañana tomaré un vuelo a Ottawa y en pocos días estaré de regreso en España”,  avanzó a su equipo de soporte.  Atrás queda una expedición en la que pretendía recorrer más de 3.000 kilómetros en solitario y sin asistencia sobre una tabla diseñada especialmente para navegar y avanzar sobre el hielo. La desaparición de la embarcación y del grueso del equipamiento hizo imposible continuar, aunque De la Rosa pudo conservar ropa, alimentos y los dispositivos de comunicación que había trasladado a la cabaña de cazadores.

“Una acumulación de mala suerte y errores míos”

Una vez a salvo, Antonio de la Rosa ha comenzado a analizar las decisiones y circunstancias que desembocaron en el final de la travesía. El explorador no atribuye lo sucedido únicamente a la violencia del temporal y reconoce que también deberá revisar sus propios errores. “Estoy reflexionando y analizando todo lo que ha pasado, toda esa acumulación de mala suerte y de errores míos, lógicamente. Gran parte de las cosas que no salen bien en una aventura normalmente se deben a errores personales. Ahora toca aprender de ellos”, reconoció con franqueza.

Sus palabras muestran una lectura autocrítica del intento. La banquisa se rompió durante la noche mientras Antonio dormía en una cabaña situada a unos 500 metros de la costa. Permanecer bajo techo resultó determinante para su seguridad, pero la tabla y buena parte de las provisiones quedaron expuestas sobre el hielo marino.

El Paso del Noroeste continúa en sus planes

El fracaso de este primer intento no ha reducido su interés por el Ártico canadiense. De la Rosa asegura que el territorio, su naturaleza y sus habitantes lo han conquistado, y ya contempla la posibilidad de regresar para afrontar de nuevo el Paso del Noroeste. “Tengo muchas ganas de volver a este lugar. Me ha conquistado. Es un sitio increíble, tanto por su gente como por el propio territorio. Es brutal, salvaje y tiene todo lo que necesita una buena aventura”,aseguró a menos de 24 horas de abandonar  Arctic Bay.

El explorador también ha reivindicado la incertidumbre como parte inseparable de este tipo de desafíos. Para De la Rosa, el desenlace vivido en el cabo Crauford confirma que una expedición no puede controlarse por completo, especialmente en un escenario tan cambiante como el océano Ártico. “Una aventura es una actividad que entraña un riesgo y tiene un futuro incierto. El Paso del Noroeste a remo, en una embarcación de paddle surf, es una auténtica aventura que espero poder superar en algún otro momento”, concluyó de la Rosa.

Antonio de la Rosa regresa a casa sin haber completado el recorrido previsto, pero con la voluntad de revisar lo sucedido y volver al territorio que acaba de obligarlo a abandonar. Esta vez, el Ártico tuvo la última palabra. Su desafío con el Paso del Noroeste, sin embargo, todavía no parece cerrado.

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski