El patí de vela catalán, una de las embarcaciones más singulares del litoral mediterráneo, abre los actos de su centenario con el estreno del documental “Sense timó. Per un mar lliure de plàstics”, una pieza audiovisual que reivindica su historia, su carácter popular y su potencial como herramienta de sensibilización ambiental. La première del documental reunió a cerca de 300 personas y llenó el aforo de los Cinemes Girona de Barcelona. Entre los asistentes figuraban nombres destacados del mundo de la vela catalana, como Natalia Via-Dufresne, medallista olímpica, y el navegante oceánico Dídac Costa, que recientemente completó junto a Guillermo Cañardo la primera etapa de una travesía extrema en patín por la Patagonia chilena, entre Puerto Montt y Caleta Tortel. Desde el 8 de mayo, el documental ya puede verse en la plataforma gratuita CaixaForum+.
Una fecha abierta para una embarcación popular
La efeméride llega en un momento especialmente simbólico. El nacimiento del patí de vela se sitúa en la década de 1920, en las playas de la Barceloneta y Badalona, aunque algunos estudiosos han fijado su origen en 1925 y otros en 1926. Al no existir un documento fundacional claro, la fecha exacta sigue abierta, algo coherente con la propia esencia popular de una embarcación nacida en la playa, fruto del ingenio de sus primeros navegantes y convertida con el tiempo en una seña de identidad de la cultura marítima catalana.

Una embarcación nacida en la playa
El patí de vela catalán surgió a partir de los patines a remo que se utilizaban como embarcaciones recreativas en las playas. Su evolución llegó cuando, a aquellos dos cascos simétricos unidos por bancadas, se les incorporó un palo y una vela cangreja. A partir de ahí nació una embarcación ligera, rápida, sin timón y gobernada con el cuerpo, capaz de unir deporte, tradición y una forma muy directa de relacionarse con el mar.

Su crecimiento fue rápido. La primera regata documentada se celebró el 31 de julio de 1932 en Arenys de Mar, y el 2 de octubre de ese mismo año tuvo lugar el primer Campeonato de Patines en Vela, organizado con motivo de la Fiesta Mayor de la Barceloneta. En los años siguientes, la rivalidad entre el Club Natació Badalona y el Club Natació Barceloneta impulsó la evolución técnica del diseño, hasta que en 1944 el modelo de los hermanos Mongé, del CN Badalona, acabó imponiéndose como base del patí actual.
Un documental entre Menorca, Barcelona y la Copa América
“Sense timó. Per un mar lliure de plàstics” no plantea una mirada estrictamente histórica, sino que utiliza el patí de vela como hilo conductor para hablar de tradición, navegación, ciencia ciudadana y protección del mar. La película recorre la Volta a Menorca con patí catalán, una regata que no solo tiene dimensión deportiva, sino también patrimonial y ambiental.
La producción pone en valor el vínculo entre Barcelona, Catalunya y las Illes Balears, con el Pailebot Santa Eulàlia, embarcación centenaria del Museu Marítim de Barcelona, como uno de los escenarios de convivencia entre navegantes. A través de la regata, el documental muestra la libertad de navegar sin motor, el compañerismo entre participantes y la fuerza visual de una embarcación que mantiene intacto su magnetismo un siglo después.

La pieza audiovisual también incorpora la participación de la activista ambiental Olivia Mandle, que aparece como una de las voces jóvenes del relato. Su presencia refuerza el mensaje central del documental, centrado en la lucha contra la contaminación marina por plásticos y en la necesidad de implicar a la ciudadanía en la protección del Mediterráneo.
El Patí Científic, cuando la tradición navega hacia el futuro
Otro de los ejes interesantes del documental es el proyecto del Patí Científic, que utiliza esta embarcación tradicional como plataforma para monitorizar las aguas costeras de Barcelona. Equipado con sensores, el patí permite recoger variables oceanográficas a lo largo del litoral y vincular la navegación con la investigación científica.
El proyecto nace de la colaboración entre el Institut de Ciències del Mar, la Facultat de Nàutica de Barcelona, el Club Patí Vela Barcelona y el programa Barcelona Ciència 2019. En el documental, esta dimensión científica aparece como una forma de proyectar el patí hacia el futuro sin perder su esencia. La embarcación que nació en la playa se convierte ahora en una herramienta para leer el estado del mar. Durante la presentación, el director del documental, Carlos Sánchez-Llibre, hizo un llamamiento para encontrar un patrocinador o una línea de subvención que permita reactivar el proyecto del Patí Científic y darle continuidad.

El patí se asoma al mundo
La película culmina con una acción pensada para dar a conocer el patí de vela catalán al mundo internacional de la vela, aprovechando el escaparate de la Copa América de Barcelona. Antes de una de las regatas finales, más de 300 patines de vela salieron al agua con un mensaje de conservación marina.
El documental también incorpora una aparición breve de Grant Dalton, una de las figuras más influyentes de la vela mundial y máximo responsable de Emirates Team New Zealand durante la Copa América de Barcelona. El navegante neozelandés habla sobre el patí de vela catalán y su singularidad, aunque no aparece navegando en esta embarcación. Dalton sí llegó a probar el patí durante su estancia en Barcelona, pero prefirió mantener esas salidas lejos de las cámaras. Fueron experiencias contadas, discretas, pero suficientes para confirmar la curiosidad que esta embarcación popular despertó incluso entre algunos de los grandes nombres de la vela internacional.
Los 300 patines navegando frente al litoral de Barcelona dejaron una imagen de gran fuerza simbólica: una embarcación centenaria, nacida en las playas de Barcelona y Badalona, compartiendo horizonte con una de las competiciones náuticas más mediáticas del mundo.
¿Quieres ver el documental?
“Sense timó. Per un mar lliure de plàstics” ya está disponible en CaixaForum+, la plataforma gratuita de la Fundación ”la Caixa”.



