El freeride será olímpico en los Juegos Olímpicos Alpes 2030

El freeride entra en los Juegos Olímpicos de Invierno 2030 y abre una nueva era para la montaña

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El COI incorpora el esquí y el snowboard freeride al programa de Alpes 2030, suma el patinaje artístico sincronizado, añade una modalidad más al esquí de montaña y deja fuera la histórica combinada nórdica, además de no dar entrada al esquí de velocidad

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Los Alpes franceses acogerán en 2030 unos Juegos Olímpicos de Invierno con nuevas disciplinas, más equilibrio entre hombres y mujeres y un mapa de sedes más compacto. (Copyright/J. Bernard)A

El freeride ya es olímpico. El Comité Olímpico Internacional cerró el programa deportivo de los Juegos Olímpicos de Invierno Alpes 2030 con una decisión de enorme carga simbólica para los deportes de montaña. El esquí y el snowboard fuera pista entrarán por primera vez en unos Juegos, en un movimiento que reconoce la evolución de una disciplina nacida en la montaña salvaje, construida sobre la elección de línea, la creatividad, la técnica y la capacidad de leer el terreno natural.

La decisión supone un cambio de escala para el freeride. Hasta ahora, su gran escaparate competitivo era el Freeride World Tour (FWT), un circuito que ha dado forma profesional a una práctica históricamente vinculada a las grandes caras alpinas, a la nieve no pisada y a la libertad de descender sin un trazado marcado. No obstante, el FWT no comenzo a su camino olímpico hasta que su organización fue comprada por Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) en julio de 2022.
En Alpes 2030, esa esencia tendrá por primera vez espacio dentro del programa olímpico, con pruebas de esquí y snowboard, tanto en categoría masculina como femenina con la participación de 44 freeriders, 22 hombres y 22 mujeres. 

Del Bec des Rosses a los Juegos

La historia competitiva del freeride moderno empezó mucho antes de su entrada en el olimpismo. Su gran punto de partida fue el Verbier Xtreme, lanzado en 1996 como una competición reservada exclusivamente al snowboard en las pendientes del Bec des Rosses. Detrás de aquella idea estaba Nicolas Hale-Woods, creador e impulsor de un proyecto visionario que, tres décadas después, continúa vinculado al crecimiento internacional de la disciplina como CEO del FIS Freeride World Tour.

En 2004, la prueba abrió por primera vez la puerta a los esquiadores, un paso decisivo para unir bajo un mismo escenario las dos grandes familias del fuera pista. Cuatro años más tarde, en 2008, esa evolución cristalizó en el formato global del Freeride World Tour, que convirtió una cultura de montaña libre y radical en un circuito internacional estructurado.

El paso definitivo para poder aspirar al programa olímpico llegó en el invierno de 2026, con la celebración del primer Campeonato del Mundo FIS de Freeride en Ordino Arcalís, Andorra. Aquella cita, organizada bajo el paraguas de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard, reunió a los mejores riders del mundo y dio al freeride el marco institucional que necesitaba para presentarse ante el COI como una disciplina plenamente reconocida.

Una disciplina visual, joven y de alta montaña

No se trata solo de añadir una disciplina espectacular. El freeride encaja en la voluntad del olimpismo de acercarse a deportes más visuales, más jóvenes y más conectados con la cultura outdoor. Su fuerza está en la incertidumbre. No hay puertas, no hay pista  marcada y no hay dos bajadas iguales. Cada rider interpreta la montaña, elige su línea y se juega la puntuación en una sola bajada, donde cuentan la dificultad, la fluidez, el control, la técnica y la exposición.

Para el Freeride World Tour, la entrada olímpica representa la culminación de un camino de casi tres décadas. Nicolas Hale-Woods, fundador y CEO del FIS Freeride World Tour, lo definió como un momento de alegría para toda la comunidad freeride y como el resultado de años de compromiso de riders, organizadores y socios que han hecho crecer la disciplina desde las primeras grandes competiciones hasta una estructura global.

Alpes 2030 busca nuevos públicos

El presidente del comité organizador de Alpes 2030, Edgar Grospiron, también situó la decisión en clave de apertura. “La llegada del freeride y del patinaje artístico sincronizado ilustra esta voluntad de abrir los Juegos a nuevas prácticas y a nuevos públicos. En los Alpes franceses, estas disciplinas encontrarán un terreno de expresión excepcional”, señaló tras la aprobación del programa.

El debut olímpico del freeride llegará, además, en unos Juegos de Invierno que quieren marcar un antes y un después en igualdad. Alpes 2030 será la primera edición invernal con paridad entre mujeres y hombres, con 3.046 atletas previstos y 126 pruebas. El freeride contribuirá a ese equilibrio con cuatro pruebas y una cuota repartida al 50%, con 22 hombres y 22 mujeres.

El patinaje sincronizado también debuta

La otra gran incorporación será el patinaje artístico sincronizado, que debutará bajo el formato Synchro9, con equipos de nueve patinadores. Esta modalidad amplía el peso del patinaje dentro del programa y aporta una prueba colectiva, visual y fácil de seguir para televisión, en la misma línea de renovación que persigue el COI.

El esquí de montaña mantiene su sitio

El esquí de montaña también se mantiene en el programa como deporte adicional propuesto por Alpes 2030, pero añade la modalidad individual, que esta considerada la reuina del skimo.. Tras su debut olímpico en Milano Cortina 2026, el esquí de montaña mantiene su sitio con cinco pruebas y una cuota prevista de 72 atletas. Para una disciplina profundamente vinculada al esfuerzo en alta montaña, la continuidad en los Alpes franceses refuerza su encaje natural en unos Juegos concebidos alrededor del territorio alpino.

El esquí de velocidad se queda fuera

El programa, sin embargo, también deja disciplinas en la puerta. Una de ellas es el esquí de velocidad, que aspiraba a recuperar espacio olímpico después de haber sido deporte de exhibición en los Juegos de Albertville 1992. La especialidad tenía un argumento deportivo y simbólico potente para Alpes 2030, con Francia como uno de sus grandes referentes actuales gracias a Simon Billy, plusmarquista mundial con 255,500 km/h en Vars.

Finalmente, el esquí de velocidad no ha obtenido el respaldo necesario para entrar en el programa. Su ausencia deja sin recorrido olímpico inmediato a una disciplina extrema, profundamente alpina y de enorme impacto visual, pero todavía con una implantación internacional limitada.

La combinada nórdica sale después de más de un siglo

La cara más amarga del nuevo programa es la salida de la combinada nórdica, una de las disciplinas históricas de los Juegos de Invierno. Presente desde Chamonix 1924, el deporte que combina salto de esquí y esquí de fondo queda fuera por su baja popularidad, su limitada base internacional y la falta de desarrollo femenino dentro del calendario olímpico. La decisión cierra una etapa de más de un siglo y ha generado malestar en el entorno de la especialidad.

El campeón olímpico francés Fabrice Guy lamentó con dureza la decisión y advirtió del golpe que supone para el futuro de la disciplina. “Es una verdadera lástima”, afirmó, antes de alertar de que será muy complicado motivar a los niños y que la combinada nórdica corre el riesgo de perder buena parte de su sentido competitivo en pocos unos años, por culpa de su salida del programa olímpico..

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski