Eneko e Iker Pou regresaron a las Dolomitas para firmar una nueva campaña de hielo y mixto, esta vez con tres ascensiones de referencia, “Ringo”, “Dust In The Wind” y “Pilat Izq.”, después de descartar los Pirineos por el exceso de nieve y el elevado riesgo de aludes. Con base Con base en Val di Fassa, a escasa distancia de Cortina d’Ampezzo, que hace apenas unas semanas acogió las pruebas femeninas de esquí alpino de los Juegos Olñimpicos de Milano Cortina 2026, los hermanos Pou completaron una intensa campaña de veinte días entre cascadas heladas, agujas rocosas y líneas mixtas en pleno corazón de las Dolomitas
Tres líneas para marcar la campaña
Durante casi tres semanas, los hermanos Pou encadenaron numerosas escaladas, pero hubo tres líneas que acabaron definiendo el viaje por su dificultad, su estética y también por el estilo con el que fueron resueltas. La primera fue “Ringo” (M8/WI5/160 m), en el Val di Gares, dentro de la Pale di San Martino. La segunda, “Dust In The Wind” (M8+/WI5+/120 m), en la Marmolada, la cumbre más alta de las Dolomitas. Y la tercera, “Pilat Izq.” (M8/WI5/60 m), una línea corta pero explosiva que los Pou sitúan entre las joyas de esta campaña. El valor de estas ascensiones no estuvo solo en la graduación, sino en haberlas completado en libre y a vista, una combinación que refuerza aún más el alcance de la actividad.

Así resumieron ellos mismos el corazón de la expedición. “Ha habido tres escaladas que han marcado la diferencia en esta aventura. Todas ellas mixtas, que, con grandes desplomes físicos y atléticos, combinan la escalada en hielo con la escalada en roca. La primera ha sido ‘Ringo’ M8/WI5/160 m, en el precioso Val di Gares, en la Pale de San Martino. La segunda, ‘Dust In The Wind’ M8+/WI5+/120 m, en la Marmolada, la cumbre más grande de las Dolomitas. Y la última, ‘Pilat Izq.’ M8/WI5/60 m, otra joya de la dificultad. Además, salen muy satisfechos tras lograrlas en la modalidad de libre y a vista.”
Mucho más que un trío de vías clave
La expedición, sin embargo, no se agotó en esas tres escaladas. La libreta de actividad de los alaveses deja ver una campaña mucho más amplia, apurada al máximo en cada ventana de condiciones. A ese núcleo principal se sumaron también “Pilat” (WI5+/60 m), “Jumbo Jet” (WI5+/100 m), “Piovra” (WI5+/100 m), “O Sole Mio” (WI5/80 m), “Cassiopeo” (WI5/160 m), “Izq. DUST” (5 expo/80 m) y “Tre Per Tre” (WI5/110 m).
Buena parte de estas líneas discurren por estructuras enteramente de hielo, suspendidas sobre la pared, verticales y estéticas, en un terreno donde la belleza nunca rebaja el compromiso. Los Pou hablan de grandes columnas heladas, auténticas secuoyas congeladas que superan con facilidad los 35 metros, y recuerdan que este tipo de formaciones recibe distintos nombres según el país, desde “cigarette” en Francia hasta “candelle” en Italia.
Regreso a un macizo con historia
Las Dolomitas no son territorio nuevo para Eneko e Iker Pou. El año pasado, prácticamente por estas mismas fechas, los hermanos Pou ya se desplazaron al Südtirol, en el norte de Italia, un territorio dolomítico fronterizo con Austria donde conviven las culturas italiana y alemana. La zona, famosa por estaciones de esquí como Val Gardena o Alta Badia, destaca también por sus estilizadas agujas rocosas, los característicos spigoli que definen buena parte de su paisaje alpino. Ese poso previo ayuda a entender por qué han vuelto a mirar hacia esta cadena montañosa cuando el invierno ha cerrado otras opciones más cercanas.
“Por supuesto que conocíamos las Dolomitas. Hemos hecho escaladas muy importantes en esta cadena montañosa, pero casi siempre en verano, como cuando ascendimos en 2010 ‘Panaroma’ 8c/550 m a la Cime Oeste de Lavaredo. Logramos la segunda repetición de esta famosa ruta del alemán Alex Huber, aunque unas semanas antes se nos adelantó nuestro amigo austríaco Hansjorg Auer, al que desgraciadamente perdimos en 2019 en una avalancha en las Rocosas Canadienses junto a David Lama y Jess Roskelley.”
Aquel recuerdo conecta con otro de sus veranos más potentes en la zona, cuando encadenaron varias líneas de enorme prestigio y dieron forma a un proyecto que sigue ocupando un lugar importante en su trayectoria alpina.
“Aquel verano además de la citada escalada, logramos también ‘Zahir’ 8b+/300 m y ‘Solo Per Vechi Guerrieri’ 8c/150 m, completando un ambicioso proyecto que llamamos ‘The Hardest of the Alps’. Pero también escalamos en la modalidad de a vista vías tan famosas y con tanto prestigio como ‘The Fish’ 7b+/900 m a la imponente cara sur de la Marmolada, donde tuvimos que dormir al raso con lo puesto y temperaturas por debajo de cero, al no ser capaces de encontrar el refugio en la arista somital, o ‘Hasse-Brandler’ 7a+/550 m en la sombría cara norte de la Cime Centrale de Lavaredo.”
El hielo como preparación para lo que viene
Más allá del listado de rutas, la campaña tiene una lectura más amplia. Para los hermanos Pou, el hielo no es una especialidad aislada, sino una herramienta decisiva de preparación para futuras expediciones en grandes cordilleras, donde la roca, el hielo y el terreno mixto aparecen enlazados en una misma pared. Por eso insisten en el valor de esta disciplina como escuela de alta montaña. “Dominar la escalada en hielo es de vital importancia para las grandes montañas en las que te vas a encontrar un poco de este, un poco de roca, y también, terreno mixto”.
La frase resume bien una forma de entender la montaña basada en la versatilidad técnica y mental. Esta vez, los Pou regresan de las Dolomitas con otra campaña de peso en su cuaderno de viaje y con la mirada ya puesta en la próxima primavera. En su caso, el invierno no ha sido un cierre de temporada, sino otra manera de preparar lo que todavía está por venir.



