Más de 2.000 esquiadores con antorchas dibujaron el sábado una bajada histórica en Masella para celebrar las cuatro décadas de Temps de Neu , el veterano espacio de deportes de invierno de TV3. La fiesta se vivió en televisión, con un programa conmemorativo emitido, en TV3 y en la plataforma 3Cat, de una hora de duración done se repaso a cuatro décadas de nieve en pantalla y en la memoria colectiva.

Pitu Figueras, el impusor de la idea
Detrás de esta historia hay una insistencia casi fundacional. El excelente traumatólogo Josep Maria Figueras (1926-2011), más conocido por «Pitu» Figueras, gran aficionado al esquí y durante años médico de La Molina y de la Federación Española de Deportes de Invierno, fue quien empujó la idea cuando Televisió de Catalunya empezaba a consolidar su andadura en 1984.
Figueras convenció al primer jefe de deportes de TV3, Jaume Massó (1955-2003), de la necesidad de impulsar un formato divulgativo que acercara el esquí al gran público. Massó recogió el guante y ayudó a darle forma. En los primeros años, el propio traumatologo y cirujano ortopédico, también apareció en pantalla aportando consejos prácticos de técnica, prevención de lesiones y hábitos básicos para esquiar con más seguridad. Su papel no se limitó a impulsar el proyecto, sino que añadió un claro valor divulgativo al combinar conocimiento deportivo y experiencia clínica para educar a la audiencia.
El primer director del programa fue Eduard Berraondo, un periodista de los de oficio, capaz de hacer creíble cualquier disciplina y de dotar al programa de tono propio en su primera temporada. Tras aquel estreno, cedió el testigo a Toni Real, que consolidó el estilo y la continuidad del espacio.

Bajada a la altura de un aniversario
La convocatoria liderada por Masella, con Maite Martí, directora comercial y de marketing, y Ramón Boter, director de comunicación, al frente, fue ambiciosa y la respuesta, abrumadora. Desde media tarde, el Pla de Masella fue un hervidero. Ya de noche, los participantes se repartieron entre dos puntos de salida, Cap del Bosc a 2.150 metros y La Pleta a 2.020, para ordenar un descenso que debía ser tan seguro como espectacular. Y lo fue. Las antorchas siguieron cuatro itinerarios distintos, uno por cada década del programa, hasta confluir en una sola columna luminosa que bajó serpenteando hacia la base.
El detalle que terminó de darle épica a la escena llegó del cielo. El entorno totalmente nevado en las horas previas dejó una estampa de postal. La serpiente de fuego rompió la montaña oscura y con los espectadores convertidos en protagonistas del programa.

Fiesta en el Pla de Masella
Con los últimos antorchistas en la base, la celebración cambió de registro. El Pla de Masella se transformó en plató y pista de baile. La música de iCat puso ritmo a la noche con una sesión de DJ Trapella y el ambiente se sostuvo entre risas, fotos y abrazos de final de bajada. El cierre llegó con un castillo de fuegos artificiales, coronando la fiesta sobre la Cerdanya. El guiño más dulce lo firmó Lluc Crusellas, campeón del World Chocolate Masters 2022, con un pastel conmemorativo que se sumó al fin de fiesta final. “Es un honor poner sabor a 40 años de historia”, dijo durante la celebración.

La Molina abre la jornada con masterclass
La conmemoración empezó horas antes en la vecina La Molina, en una jornada que reforzó el hermanamiento del dominio Alp 2500, La Molina y Masella. El firmante de este artículo, que durante muchas temporadas fue reportero de Temps de Neu y especialista en la Copa del Mundo de esquí alpino, vivió allí el arranque del 40 aniversario antes de la bajada de antorchas en Masella. Los meteorólogos de TV3, Gemma Puig, Francesc Mauri, Enric Agud y Tomàs Molina, que siempre han tenido un papel protagonista en el programa, participaron en una mañana de esquí muy particular. A ellos se sumaron Víctor Patsi, director de Temps de Neu durante tres temporadas, y Xavi Coral, rostro de los Telenotícies, ambos también buenos esquiadores.
La estrella del encuentro fue Martí Rafel, demostrador del programa, que completó el elenco con una masterclass en la que puso a prueba al grupo entre puertas y les pulió la técnica a pie de pista. La jornada se redondeó con la visita al Niu de l’Àliga, recientemente reformado, un mirador privilegiado para hablar de pasado y presente en un invierno especialmente generoso.



