Montserrat debate la regulación de la escalada

Montserrat abre el debate sobre cómo regular la escalada sin perder su esencia

Reportaje

Montaña y conservación

La jornada “Regulación de la Escalada” reunirá el 16 de mayo a representantes de Montserrat, La Pedriza, Galayos y Navarra para compartir modelos de gestión, conservación y práctica sostenible

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escalada Montserrat
Un escalador progresa por una vía equipada en Montserrat, uno de los grandes escenarios de referencia para la escalada en Catalunya. (Copyright/Jaume Altadill)

La regulación de la escalada en espacios naturales será el eje de una jornada técnica que reunirá el próximo 16 de mayo a representantes de distintos territorios con experiencia en la gestión de zonas de escalada. Bajo el título “Regulación de la Escalada”, el encuentro quiere convertirse en un espacio de diálogo entre administraciones, gestores, escaladores y agentes implicados en la conservación del medio natural.

La iniciativa, impulsada desde el Patronat de la Muntanya de Montserrat y la subcomisión encargada de estos trabajos, nace con un objetivo claro. Compartir criterios, comparar modelos de regulación y analizar cómo compatibilizar la práctica deportiva con la preservación de los espacios naturales. Entre las zonas invitadas figuran La Pedriza, Galayos y Navarra, tres territorios con realidades distintas, pero con un mismo reto de fondo. Ordenar el uso deportivo de la roca sin desvirtuar la esencia de la escalada ni comprometer los valores ambientales de cada entorno.

Montaña de Montserrat
La montaña de Montserrat cuenta con más de 600 vías de escalada abiertas, aunque algunos sectores están sujetos a restricciones por motivos ambientales o de seguridad. (Copyright/Jaume Altadill)

En Montserrat, este debate no es nuevo. El macizo es uno de los grandes templos de la escalada en Catalunya y concentra centenares de vías abiertas a lo largo de décadas. Pero también es un parque natural con especies protegidas, paredes sensibles y zonas sometidas a restricciones temporales o permanentes. Algunas vías se cierran durante determinados periodos para proteger aves rupícolas que crían en las paredes, mientras que otras medidas responden a criterios de seguridad, conservación o saturación de determinados sectores.

 

Un encuentro para comparar modelos

La jornada quiere ir más allá de una explicación local sobre Montserrat. La intención es poner en común maneras de hacer, experiencias acumuladas y criterios aplicados en otros espacios naturales donde la escalada también forma parte de la identidad deportiva y cultural del territorio. Durante la mañana están previstas varias ponencias a cargo de representantes de las zonas invitadas, que explicarán cómo se gestiona la actividad en sus respectivos entornos, qué criterios se aplican para abrir nuevas vías, cómo se valoran los reequipamientos y qué mecanismos existen para preservar los sectores más sensibles.

Por la tarde, el programa continuará con mesas redondas orientadas al debate. La preservación de la esencia de la escalada, la proliferación de vías, el uso de seguros, la apertura desde arriba, la presión sobre sectores muy frecuentados y la convivencia entre libertad deportiva y responsabilidad ambiental aparecen como algunos de los temas de fondo. La jornada está dirigida a profesionales y agentes implicados en la gestión de la escalada, pero también al público general interesado en la montaña y el medio natural. El objetivo no es solo explicar normas, sino generar una cultura compartida de responsabilidad.

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La jornada sobre regulación de la escalada en Montserrat abre un debate necesario sobre la convivencia entre práctica deportiva, seguridad y conservación del entorno natural. (Copyright/Jaume Altadill)

El precedente reciente de Can Jorba

El debate llega, además, en un momento especialmente sensible para Montserrat. Los Agentes Rurales han desmontado cinco vías del sector de Can Jorba, una de las zonas más frecuentadas del parque natural, después del grave accidente que costó la vida a dos escaladores de 30 años. El siniestro se produjo cuando la cordada fue alcanzada por un desprendimiento de piedras en el sector Columpi, junto al aparcamiento de Can Jorba. Ambos escaladores fueron evacuados en estado crítico y fallecieron en los días posteriores a causa de las lesiones sufridas. Tras el accidente, una inspección específica detectó riesgo elevado de caída de piedras en varias líneas del sector.

Las vías afectadas son Lady Sue, La Gordi, Del Xavi, La Fàcil y De la Marta. Primero fueron clausuradas de forma preventiva y posteriormente se inició su desmontaje. La actuación responde a un criterio de seguridad, distinto al de las restricciones ambientales, pero vuelve a situar sobre la mesa una cuestión incómoda y necesaria. La escalada se desarrolla en un medio vivo, cambiante y expuesto a riesgos objetivos que no siempre pueden eliminarse.

Regular no siempre significa prohibir

En Montserrat, la gestión de la escalada combina distintas realidades. Hay cierres vinculados a la protección de especies que crían en las paredes, limitaciones temporales, zonas con restricciones por seguridad y sectores donde el debate se centra en la densidad de vías, la calidad de los equipamientos o el impacto acumulado de décadas de actividad. En el propio colectivo escalador existen voces que defienden la necesidad de ordenar mejor la práctica. Hay quien reconoce que la protección del entorno está bien planteada, aunque lamenta que algunas medidas lleguen tarde. “Creo que está muy bien hecho, pero quizá llega con años de retraso”, sostiene una de esas voces críticas, al señalar que una regulación anterior habría evitado la proliferación de vías que se cruzan, se solapan o las abiertas con exceso de seguros. No hay que olvidar, que en la montaña de Montserrat  hay más de 630 vías abiertas.

Jaume Altdill
Montserrat volverá a situar sobre la mesa el futuro de la escalada en espacios naturales, con una jornada dedicada a compartir criterios de gestión y conservación. (Copyright/Jaume Altadill)

Esa mirada introduce un matiz importante. Regular no tiene por qué entenderse únicamente como una amenaza a la escalada. También puede ser una herramienta para preservar la calidad de la actividad, evitar la banalización de las paredes y garantizar que los sectores sigan siendo practicables en el futuro. La jornada del 16 de mayo servirá precisamente para abordar esa complejidad. Montserrat, La Pedriza, Galayos o Navarra no comparten exactamente los mismos problemas, pero sí una pregunta común. Cómo mantener viva la escalada en espacios naturales de gran valor sin ignorar la conservación, la seguridad, la presión de uso y la responsabilidad de quienes equipan, gestionan o escalan.

En un momento en que la montaña recibe cada vez más visitantes y las actividades outdoor ganan presencia social, el debate ya no puede reducirse a una confrontación simple entre prohibición y libertad. La cuestión de fondo es cómo construir reglas claras, aceptadas y útiles para que la escalada siga formando parte del paisaje sin dañarlo.

Acceso gratuito con inscripción obligatoria

Jornada técnica dirigida a profesionales y agentes implicados en la regulación de la escalada, así como al público general interesado en la escalada y en la gestión del medio natural.

La jornada es gratuita, pero es imprescindible realizar inscripción previa. Se celebrará el sábado 16 de mayo en el Monasterio de Montserrat, Sala del Venerable – Hotel Abat Cisneros, 4ª planta.   Las personas interesadas deben enviar un correo electrónico a patronatmontserrat.presidencia@gencat.cat.

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski