El freeride quiso salir de la montaña para ganarse al gran público en el corazón comercial del país. La ceremonia inaugural de los primeros Campeonatos del Mundo de Freeride FIS se celebró en Illa Carlemany, en Escaldes-Engordany, a un paso de Andorra la Vella, con la idea de acercar el evento al centro urbano y no limitarlo al ambiente de estación.
En esa puesta en escena, sobria y cargada de simbolismo, desfilaron 65 riders de 17 países que buscarán estrenar el palmarés de una disciplina que aspira a entrar en el programa olímpico de 2030. La estampa fue tan directa como efectiva, banderas en alto, dorsales especiales con los colores nacionales y el freeride, por una noche, ocupando un escenario más propio de estreno social.

Arranque con sello institucional
Entre parlamentos institucionales, destacó la presencia del secretario general de la FIS, Michel Vion, junto al ministro Jordi Torres, el consejero del Comú de Ordino Jordi Serracanta y el CEO del FIS Freeride World Tour Nicholas Hale-Woods. El relato de país lo reforzaron la animación de Magic Glem y la vertiente más tradicional de Esbart de les Valls del Nord, antes del momento más emotivo, el desfile por naciones y el cierre con firma de riders y un flashmob que buscó escenificar la implicación local.
Andorra sigue apostando por la nieve
El director del comité organizador, David Ledesma, resumió el alcance del evento con una idea clara. “Tenemos la oportunidad de hacer historia nuevamente en el mundo del esquí porque son los primeros Mundiales de Freeride, y los primeros campeones del mundo de una disciplina, que aspira a ser olímpica en 2030, se coronarán en Ordino Arcalís”.

En la misma línea, Jordi Torres, ministro de Turismo y Comercio de Andorra, puso el foco en el impacto exterior. “cuando se nos propuso ser la sede de los primeros Campeonatos del Mundo de Freeride de la FIS, no dudamos. Esta oportunidad representa mucho más que acoger una competición deportiva: es una plataforma de proyección internacional que refuerza la imagen de Andorra como país capaz de organizar eventos deportivos del máximo nivel”.
La meteo manda y el domingo 1 queda fuera
Tras el arranque en el centro, la atención vuelve a la montaña y a la previsión. La ventana meteorológica del campeonato se mantiene del 1 al 6 de febrero, pero la organización ya descarta el domingo 1 como jornada de competición y apunta, como escenario más probable, al martes 3 o miércoles 4 de febrero, si las condiciones permiten garantizar seguridad y equidad deportiva.

En cuanto al formato, se mantiene la mecánica de una única bajada decisiva para coronar a los primeros campeones del mundo en las cuatro categorías, la misma fórmula que en una prueba del Freeride World Tour. Es un sistema reconocible y televisivo, pero en un Mundial deja inevitablemente la sensación de que el margen de error es mínimo. Quizá, precisamente por tratarse de un Campeonato del Mundo, no hubiera estado de más un plus competitivo, por ejemplo dos mangas y un promedio final, una fórmula que premiaría la regularidad y reduciría el peso de un solo fallo en un día destinado a quedar en la historia.
Escenario pendiente de elección
A la espera de fijar el escenario final, la organización baraja sectores como Baser Negre y Smooty’s Garden, y aún está pendiente concretar dónde se ubicará la caseta de salida. Nieve no falta este invierno. Falta, ahora, que la meteorología dé el visto bueno para que Ordino Arcalís ponga el escenario y los riders escriban, en una sola bajada, el primer capítulo mundialista del freeride.
Y no es un detalle menor en la hoja de ruta olímpica, un Mundial funciona también como credencial, uno de los criterios que el Comité Olímpico Internacional utiliza al evaluar la entrada de nuevas disciplinas es que ya tengan recorrido internacional en grandes campeonatos, con presencia previa en Mundiales, un paso clave si el freeride quiere mirar a 2030 con opciones reales.



