La región francesa de Nouvelle-Aquitaine eligió Barcelona para presentar su oferta turística 2026 y poner el foco en una propuesta que combina grandes iconos culturales, escapadas atlánticas, enoturismo y turismo responsable. El acto lo condujo Catherine Lamazerolles, responsable de los mercados del sur de Europa de Nouvelle-Aquitaine, y contó con la presencia de Maxime Morin, director adjunto de Atout France en España.
“Hemos repensado las vacaciones a través de un concepto de conexión, para dar ganas de vivirlas de manera distinta. Invitamos a los españoles a reconectarse con la naturaleza en Nouvelle-Aquitaine con microaventuras, deportes al aire libre y rutas en bici por ríos y canales” destacó de entrada Catherine Lamazerolles.

Lamazerolles articuló la presentación en torno a tres “conexiones” que resumen el tipo de viaje que la región quiere impulsar. Conectar con uno mismo a través de experiencias creativas y sensoriales, como talleres en bodegas o el disfrute de una gastronomía muy ligada al producto local. Conectar con la naturaleza con tiempo y aire libre, aprovechando paisajes, costas preservadas y un catálogo amplio de microaventuras. Y conectar con los demás desde la cultura compartida, el encuentro con productores y oficios, las visitas históricas, los viñedos, los mercados o las cuevas.
Una región gigante con cifras que explican el relato
El panel con los datos clave presentado en Barcelona retrata bien la dimensión de Nouvelle-Aquitaine y su capacidad para diseñar viajes muy distintos en un mismo territorio. La región reúne 16 sitios inscritos en el Patrimonio Mundial de la UNESCO y 34 Pueblos más bonitos de Francia, un binomio que refuerza su atractivo cultural y patrimonial.
En el Atlántico, la propuesta se sostiene sobre un dato rotundo, 970 kilómetros de costa, con 57 spots de surf y 40 puertos. Y en el outdoor, el territorio ofrece una red enorme para moverse con calma. 51.000 kilómetros de senderos pedestres y 4.977 kilómetros de vías ciclistas. Un mapa que permite viajar a pie o en bicicleta durante gran parte del año.

En gastronomía, la región exhibe músculo y diversidad, con 59 restaurantes con estrella Michelin y más de 4.600 restaurantes, un ecosistema que sostiene tanto el viaje gourmet como el descubrimiento cotidiano. En vino, Nouvelle-Aquitaine se reivindica como primera región enoturística de Francia, con unos 1.350 viticultores y profesionales acreditados y 6,2 millones de visitantes vinculados a experiencias en torno al viñedo.
Viajar mejor también pasa por cómo se llega
La región también quiso subrayar la accesibilidad desde España, con Burdeos como gran puerta de entrada. El tren y los enlaces directos se presentan como una palanca clave para un turismo más sostenible, sin renunciar a la flexibilidad del viaje por carretera. “Desde Barcelona se puede llegar directamente a Burdeos en tren y viajar de manera sostenible, un eje clave de nuestra estrategia.”
A esa conexión ferroviaria se suma otra alternativa cómoda para quien prioriza el tiempo. Vueling opera vuelos directos entre Barcelona y Burdeos, una opción muy práctica si el plan se centra en la capital de Nouvelle-Aquitaine y en escapadas cercanas como Saint-Émilion, la bahía de Arcachon o el litoral atlántico.
Turismo responsable como eje y no como etiqueta
El enfoque sostenible no se planteó como un eslogan, sino como una estructura de trabajo con indicadores. Nouvelle-Aquitaine cuenta con 2.741 actores comprometidos con el turismo sostenible, además de 1.242 lugares con el distintivo Turismo y Discapacidad y 538 espacios con el sello Qualité Tourisme. A ello se suma un catálogo de más de 70 experiencias slow, pensadas para un viajero que prioriza el ritmo, el sentido y la conexión con el territorio.
Naturaleza protegida, del océano a los Pirineos
Para quienes viajan buscando paisaje, la región ofrece una base sólida de espacios protegidos y escenarios diversos. El panel cita 8 espacios naturales protegidos, con 2 parques naturales marinos, 5 parques nacionales y 1 parque natural regional, además de 1 Reserva de la Biosfera de la UNESCO, la del Bassin de la Dordogne. En conjunto, el 23 por ciento del territorio está cubierto por áreas naturales protegidas. A esto se añade un dato muy práctico para el viajero de costa. 182 playas vigiladas.
Los destinos presentes, de Burdeos a la montaña
La presentación reunió en Barcelona a una selección de destinos y operadores que ilustran bien el abanico de Nouvelle-Aquitaine. El eje urbano y cultural tuvo nombres propios como Cité du Vin y la Oficina de Turismo y Congresos de Bordeaux Métropole, con Burdeos como capital y puerta de entrada natural para muchas escapadas.
El Atlántico llegó de la mano de Landes Attractivité y la Oficina de Turismo del Bassin d’Arcachon, con propuestas ligadas a playas, pueblos costeros y experiencias en barco o bicicleta. En clave pirenaica, la presencia de ADT 64 y de un clásico como Le Train d’Artouste puso el foco en la montaña, las panorámicas y las experiencias singulares.
La lista se completó con alojamientos como Hôtel Majestic Beaumont y Mer & Golf Appart Hôtel, y con el componente más familiar y experiencial de Futuroscope y la Oficina de Turismo de Grand Poitiers.
Con Barcelona como plaza estratégica y el mercado español prioritario, Nouvelle-Aquitaine dejó claro el objetivo para 2026. Ganar cuota frente a otras regiones francesas con un relato que mezcla cultura y patrimonio, costa preservada, enoturismo líder y un outdoor que se entiende como forma de viajar.



