El podio de Núria Castán Barón en Ordino Arcalís no es una medalla más. En un día donde la nieve polvo y el sol del Pirineo se aliaron para bendecir el primer Mundial FIS de la historia, la rider catalana logró una comunión perfecta con la montaña. Tras una temporada de altibajos, Castán encontró en el Basser Negre el escenario ideal para reivindicarse ante su público, en la misma estación que la vio nacer como profesional. Al finalizar la ceremonia de premios, con la medalla de bronce al cuello y la emoción aún a flor de piel, charlamos con ella sobre lo que significa este hito en su carrera.
Lograr este éxito precisamente en Ordino Arcalís, donde todo empezó para ti, debe ser muy emocionante, especialmente tras un inicio de temporada complicado, ¿no es así?
Aún no me lo creo. Es el primer Mundial que se celebra y es aquí, en Ordino Arcalís, justo donde arrancó mi carrera deportiva. Es una estación con mucho freeride, la gente y su cultura son increíbles y es un placer estar aquí. Tenía que darlo todo. Esta temporada no estaba teniendo mucha suerte, pero hoy he podido hacer una bajada limpia sin caerme. Estoy muy feliz por ello y agradecida de que, después de 14 años compitiendo, esté aquí entre las mejores«.
Lograr este éxito precisamente en Ordino Arcalís, donde todo empezó para ti, debe ser muy emocionante, especialmente tras un inicio de temporada complicado, ¿no es así?
– Aún no me lo creo. Es el primer Mundial que se celebra y es aquí, en Ordino Arcalís, justo donde arrancó mi carrera deportiva. Las condiciones eran épicas y tenía que darlo todo. Esta temporada no estaba teniendo mucha suerte, pero hoy he podido hacer una gran bajada sin caerme, logrando un tercer puesto y estoy muy satisfecha por ello.
La victoria de Castán no solo es un triunfo personal, sino un reconocimiento a una trayectoria de constancia. Como ella misma destaca, el hecho de mantenerse en la élite mundial tras más de una década en la nieve es lo que otorga a este bronce un valor que va mucho más allá del metal.
Tras el éxito cosechado en Ordino Arcalís, Núria Castán ya tiene la vista puesta en el exigente calendario que resta del Freeride World Tour. La rider atalana no tendrá tregua, ya que la próxima carrera se celebrará del 22 al 28 de febrero en Georgia, un evento crucial para mantener la inercia positiva de este bronce mundialista. Sin apenas descanso, la competición se trasladará a Fieberbrunn, Austria, del 5 al 10 de marzo, donde se decidirá quiénes superan el corte clasificatorio. Solo los riders que logren estar en la parte alta del ranking obtendrán el billete para competir en las imponentes montañas de Alaska del 15 al 22 de marzo, antes de culminar la temporada con la gran final en Verbier, Suiza, que tendrá lugar del 28 de marzo al 5 de abril.



