De Ses Illes a los Pirineos, el Mediterráneo subió este fin de semana a la cota gastronómica de Grandvalira. La tercera jornada del Snow Club Gourmet se celebró en L’Abarset, en El Tarter, bajo el lema Cuatro manos y un destino, una propuesta que convirtió la nieve en escenario y la cocina en conversación. A un lado del pase, Andreu Genestra, una estrella Michelin y dos soles Repsol en su restaurante homónimo de Mallorca. Al otro, Joan Costa, alma de Sol Post en Formentera, con un sol Repsol. Dos trayectorias distintas, una misma idea, cocinar desde el origen sin perder el pulso contemporáneo. El encuentro funcionó como un diálogo entre islas, con la mirada puesta en el producto y el gesto técnico.
También como una de esas encuentros gastronómicos que explican por qué el Snow Club Gourmet ha encontrado su sitio en el invierno andorrano, se esquía y se celebra en la mesa, con una puesta en escena que no necesita artificios porque el paisaje ya lo da todo. La jornada sumó también un punto mediático con la presencia de los actores, invitados de lujo, Gorka Otxoa e Iván Massagué, que disfrutaron de una velada cómplice y distendida, contagiados por la energía de la sala y por una cocina convertida en auténtica fiesta para el paladar.

Apertura en la terraza, ostras y un primer guiño ibérico
La velada arrancó al aire libre, en la terraza, con ostras Poget como primer bocado y jamón Joselito Gran Reserva 2020 marcando el contrapunto. En copa, el rosado Matusalem Aix, A.O.P. Côtes de Provence, aportó frescura y fruta, afinando el registro marino. El arranque se redondeó con champagne, un apoyo burbujeante que subrayó el juego entre salinidad y curación. De la terraza a la mesa, el menú afinó el tono con tres bocados de autor. Un buñuelo relleno de sobrasada, crujiente por fuera y untuoso por dentro, abrió el capítulo más directo a la identidad balear. Le siguieron un crujiente de flor con butifarrón y una patata cebada, pequeños pases de precisión, más pensados para construir ritmo que para buscar fuegos artificiales.
Un itinerario mediterráneo con técnica y matiz
A partir de ahí, el menú desplegó un recorrido de sabores con técnica clásica reinterpretada y un hilo marino muy presente. Llegaron los delicados toques de aceite, berenjena y cigala, y después unas tostadas de atún con pimientos confitados que jugaron con el dulzor y el umami. Hubo también un pase especialmente fino en su lectura de producto, guisante de lágrima del Maresme con erizo, combinación de frescura, yodo y textura.

En los platos de más cuerpo, el relato se movió entre caza, marisco y cocina de fondo. La royal de perdiz con king crab fue uno de los cruces más expresivos, profundidad de monte con la suavidad del crustáceo. A su lado, el calamar en la anticuchera aportó carácter y brasa. La caldereta de langosta mantuvo el tono mediterráneo con un punto festivo, y la ternera con tortilla y lechones cerró el tramo salado con una lectura más terrenal y rotunda.
Maridaje con acento internacional
El menú se acompañó con dos vinos que trabajaron como hilo conductor, Marimar Estate La Masía Pinot Noir 2021 de California y Milmanda Chardonnay 2022 de la D.O. Conca de Barberà. Una pareja que permitió moverse entre frescura, estructura y amplitud, reforzando matices sin imponerse.

Final cítrico y brindis a lo grande
El postre apostó por un cierre limpio, tarta de limón como contrapunto cítrico, maridada con Oremus Tokaji 3 puttonyos 2016, que aportó dulzor y persistencia sin apagar la acidez. La noche terminó con un brindis exclusivo con Dom Pérignon Vintage, el broche elegante para una jornada que buscó equilibrio entre identidad, técnica y placer.
Dos cocineros con raíz y mirada propia
Andreu Genestra llegó a Grandvalira con una trayectoria marcada por la escuela de grandes nombres, Juan Mari Arzak, Ferran Adrià y Andoni Aduriz, y con una cocina que reinterpreta el producto mallorquín desde el detalle. Joan Costa, formado en Hofmann y con experiencia junto a Ángel León, representa una generación que entiende sostenibilidad, proximidad y creatividad como un mismo lenguaje. En L’Abarset, ese cruce se tradujo en una cocina reconocible, con sello y con territorio.

El Snow Club Gourmet, más allá del menú
En esta tercera jornada ya quedó claro el tono. No fue solo una sucesión de platos, sino una celebración compartida, con el ritmo y la complicidad que se generan cuando la sala entra en el juego. Y esta vez, además, el ambiente tuvo un punto extra de chispa gracias a la presencia de los actores Iván Massagué y Gorka Otxoa, que se sumaron a la velada con naturalidad, entre risas, brindis y ese aire festivo que L’Abarset sabe crear cuando la gastronomía se mezcla con la nieve.
La siguiente cita del Snow Club Gourmet está prevista para el sábado 21 de marzo y mantiene el listón alto. El protagonista será David Coca, chef de Sa Llagosta en Menorca, distinguido con un sol Guía Repsol, que trasladará su universo isleño a la nieve de Grandvalira. Será un almuerzo en el restaurante L’Arrosseria, en el sector El Tarter, con ese formato que el ciclo ha convertido en sello propio, cocina de autor, producto con relato y una puesta en escena que busca que la comida sea, literalmente, una fiesta para el paladar.



