La expedición comercial al Makalu invernal firmó en cuestión de horas su cara y su cruz. El 15 de enero, el guía nepalí Sanu Sherpa y su cliente iraní Abolfazl Gozali alcanzaron la cima de los 8.485 metros, un logro excepcional en pleno invierno, pero la jornada quedó ensombrecida por el fallecimiento del sherpa Phurba Ongel Sherpa durante el descenso y por la desaparición posterior de Gozali en las inmediaciones del Campo 4.
Una apuesta forzada por la meteorología
El proyecto del Makalu había quedado como la gran referencia del invierno en los ochomiles, tras la cancelación del intento de Simone Moro en el Manaslu por un problema cardíaco durante la etapa de aclimatación. Con algo más de una semana ya instalada en el campo base, la expedición de Makalu Adventure progresó con buen ritmo, liderada por Sanu Sherpa y apoyada por un equipo de sherpas, con Gozali y la alpinista india Piyali Basak como clientes.

La clave fue una decisión táctica impuesta por el parte meteorológico. Tras alcanzar el Campo 3, alrededor de 7.400 metros, el plan inicial contemplaba bajar para esperar una ventana más clara. Sin embargo, al comprobar que no se abría un periodo favorable a corto plazo, el equipo optó por jugarse la carta de cumbre sin regresar al campo base.
Cima a media mañana y primeras incidencias
La cumbre llegó el jueves 15 de enero a media mañana, con horarios que distintas fuentes sitúan entre las 10.27 y las 10.30, hora local. La propia agencia informó de que Gozali ascendió con oxígeno suplementario, mientras quedaba por confirmar si Sanu mantenía su intención de intentarlo sin máscara. Basak, por su parte, se encontró mal en el Campo 3 y emprendió el regreso al campo base.
Tragedia en el descenso y operación de búsqueda
El descenso lo cambió todo. La información facilidata por la agencia Makalu Adventure, organizadora de la expedición, explicó que, por encima del Campo 4, en torno a los 7.500 metros, Phurba Ongel Sherpa tuvo problemas. Sanu pidió a su cliente que esperara y remontó para asistir a su hermano, pero Phurba cayó cientos de metros y murió. Cuando Sanu volvió al punto donde había dejado a Gozali, el iraní ya no estaba.
Con el paso de las horas, la prioridad pasó a la búsqueda. Makalu Adventure movilizó un equipo con oxígeno adicional, cuerda y material de emergencia, coordinando desde el campo base una operación que, por el terreno y la altitud, se prevé compleja. A esta hora, la información sigue siendo evolutiva y sujeta a confirmaciones oficiales conforme avancen los equipos en altura.
Más allá del drama, la cima del Makalu en invierno vuelve a subrayar la dureza estadística de esta montaña. La primera ascensión invernal reconocida corresponde a Simone Moro y Denis Urubko, el 9 de febrero de 2009, un hito que durante años quedó prácticamente sin continuidad.



