Kilian Jornet corrió Zegama con el menisco roto

Kilian Jornet revela que corrió Zegama con el menisco roto y mira a Western States

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La resonancia posterior a la carrera confirmó una rotura en el menisco lateral de la rodilla izquierda, una zona ya castigada por lesiones anteriores

Kilian Jornet resiste en una Zegama-Aizkorri de récord para Tove Alexandersson y triunfo de Elhousine Elazzaoui

Kilian Jornet piernas
Kilian Jornet corrió Zegama-Aizkorri condicionado por una lesión en el menisco lateral de la rodilla izquierda. (Copyright/Insta)

Kilian Jornet ha revelado que corrió la última Zegama-Aizkorri con una rotura en el menisco lateral de la rodilla izquierda. El corredor catalán no conoció el alcance real de la lesión hasta el día siguiente de la prueba, cuando una resonancia magnética confirmó las molestias que arrastraba desde hacía semanas. El diagnóstico también detectó inflamación, edema y daño cartilaginoso en la zona central de la rótula.

Jornet aspiraba a su duodécimo triunfo en la edición del 25 aniversario de Zegama-Aizkorri, pero terminó 43º en 4h19:24, muy lejos de las prestaciones que suele ofrecer en una carrera que ha marcado buena parte de su trayectoria. El once veces ganador de la maratón de montaña vasca explicó que las molestias aumentaron especialmente en los tramos llanos y de bajada, lo que le llevó a reducir el ritmo para no agravar el problema. No quiso retirarse y se limitó a disfrutar de la carrera.

Kilian Jornet
Kilian Jornet hizo pública a través de sus redes sociales la lesión de menisco que condicionó su actuación en Zegama-Aizkorri y que también puede marcar el resto de su temporada. (Copyright/Insta)

Una resonancia que confirmó las sospechas

La resonancia realizada tras la carrera confirmó una lesión más seria de lo que podía parecer durante la competición. Jornet compartió el parte médico con naturalidad, sin dramatismo y con una lectura muy alejada del discurso habitual del deportista que solo mide su temporada por los resultados. El informe habla de “hidrops moderado”, rotura horizontal del menisco lateral, edema marcado en la grasa de Hoffa y daño cartilaginoso en la rótula. Traducido al lenguaje deportivo, Kilian corrió Zegama con el menisco externo dañado y con la rodilla izquierdaa que llevaba tiempo enviando señales.

Jornet arrastra además una relación compleja con su rodilla izquierda desde 2006, cuando sufrió una fractura de rótula que condicionó parte de su trayectoria posterior. Posteriormente, tuvo otra lesión importante en esta misma pierna y que ya le obligó a detenerse de forma seria en 2018. En marzo de aquel año, durante la cuarta etapa de la Pierra Menta de esquí de montaña, Jornet sufrió una fractura de peroné y una luxación de tobillo, acompañada de un esguince de grado I-II del ligamento peroneo astragalino anterior. Aquella caída le mantuvo cerca de cuatro meses de baja y marcó una de las interrupciones más importantes de su carrera deportiva. La otra fue en octubre  de 2017 cuando se operó los dos hombros.

El problema actual es distinto, pero vuelve a situar el foco en una pierna izquierda que ha soportado muchas horas de montaña, competición y esfuerzo extremo. En los últimos años, según ha explicado, el dolor había reaparecido de forma recurrente, sobre todo en esfuerzos rápidos, impactos, tramos corribles y descensos.

Kilian Jornet todavía no se ha probado corriendo después de Zegama-Aizkorri, a la espera de comprobar cómo responde la rodilla lesionada. (Copyright/Insta)

Siento que no necesito ganar las carreras

La reflexión de Kilian no ha sido la de un atleta derrotado, sino la de alguien que ha aprendido a convivir con la fragilidad del cuerpo. “Comparto esto no para pedir compasión”, explicó. Hace diez años, admitió, una lesión así le habría decepcionado; hace veinte, quizá le habría devastado. Ahora, en cambio, dice sentirse agradecido.

Ese cambio de mirada resulta significativo. Jornet, que ha ganado prácticamente todo en el trailrunning y ha llevado el deporte de montaña a una dimensión global, parece situarse en una etapa distinta de su carrera. Sigue siendo competitivo, pero no necesita que cada salida termine en victoria para tener sentido. “Siento que no necesito ganar las carreras”, afirmó al hablar de su situación. La frase resume bien el momento. Zegama no fue una derrota convencional, sino una forma de aceptar que el cuerpo también escribe parte del calendario.

Western States, entre la duda y el reto

La lesión llega en un momento delicado. Kilian tiene en el horizonte la Western States 100, una de las grandes pruebas de 100 millas del mundo y uno de sus objetivos de la temporada. La carrera estadounidense exige velocidad, resistencia y una gran capacidad para correr en terreno favorable, precisamente uno de los escenarios que más castigan su rodilla.

El corredor catalán ha pasado varias semanas sin correr y ha mantenido la actividad con bicicleta y trabajo específico. Su evolución reciente invita a un cierto optimismo, aunque todavía prudente. Ha explicado que, por primera vez en mucho tiempo, después de descansar más, puede bajar escaleras sin dolor. Pero también ha dejado claro que todavía no ha empezado a correr con normalidad.

La decisión final dependerá de cómo responda la rodilla cuando vuelva a probarse en terreno llano y en bajada. Jornet no ha cerrado la puerta a Western States, pero tampoco ha vendido una recuperación milagrosa. Su planteamiento es más realista. Probar, escuchar el cuerpo y decidir.

El dolor como parte del juego

La lesión también ha abierto una reflexión más amplia sobre la relación entre deporte de élite, dolor y límites. Kilian reconoce que ha corrido lesionado muchas veces y que, con los años, uno acaba acostumbrándose a gestionar molestias. No lo presenta como una receta universal, sino como una realidad personal dentro de una carrera construida sobre la exploración constante de los propios límites.

En un deporte como el trailrunning y el ultratrail, donde el terreno cambia a cada paso y las carreras largas obligan a convivir con incomodidad, dolor y fatiga, esa frontera resulta especialmente compleja. Kilian siempre ha sido un atleta de escucha interna, pero también de exigencia extrema. Ahora esa escucha parece ganar peso sobre la necesidad de competir a cualquier precio.

 

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski