Más de 7.000 cabezas de ganado pastan este verano en las seis estaciones Pirineu365 de FGC: La Molina, Vall de Núria, Vallter, Espot, Port Ainé y Boí Taüll. La ganadería extensiva permite controlar el crecimiento de la vegetación y mantener de forma natural los prados que, con la llegada del invierno, vuelven a convertirse en pistas de esquí.
La presencia de ovejas, cabras, vacas y caballos se prolonga desde finales de junio hasta octubre en las seis estaciones de montaña gestionadas por Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) bajo la marca Pirineu365. Durante estos meses, el pastoreo forma parte de las actuaciones de mantenimiento de unos dominios que, una vez desaparecida la nieve, combinan la actividad turística con la conservación de los ecosistemas de alta montaña y los usos ganaderos tradicionales. FGC enmarca el conjunto de intervenciones dentro de una gestión anual de las estaciones.
El ganado mantiene baja la vegetación
La acción de los animales ayuda a controlar el crecimiento de la hierba y del matorral y mantiene una cubierta vegetal más homogénea. Este trabajo natural complementa las intervenciones mecánicas que realizan las estaciones antes de que comience la temporada de invierno.
Además de mantener despejado el terreno, el pastoreo contribuye a que la superficie de las pistas llegue al invierno con menos vegetación alta e irregularidades. Esto facilita posteriormente la distribución de la nieve y permite aprovechar mejor las primeras nevadas de la temporada.
El pastoreo no sustituye por completo las tareas técnicas de las estaciones, pero sí permite reducir parte de las actuaciones sobre el terreno y mantener durante varios meses amplias superficies de prado.
Trabajos técnicos durante los meses sin nieve
El pastoreo forma parte de un programa de mantenimiento más amplio. Durante el verano, los equipos de las estaciones revisan el estado del terreno y actúan sobre los puntos que presentan problemas de drenaje, erosión o estabilidad. Estas intervenciones ayudan a conservar la cubierta vegetal, mejorar la evacuación del agua y reducir los daños provocados por la escorrentía durante los episodios de lluvia.
Mantenimiento estival de las estaciones
Retirada de piedras y corrección de irregularidades para mejorar la estabilidad y conservar la superficie de los prados.
Limpieza y mejora de los sistemas de evacuación para reducir la escorrentía y evitar procesos erosivos.
Aplicación de técnicas de bioingeniería para estabilizar el terreno y preservar su fertilidad.
Restauración de la cubierta vegetal en zonas degradadas y eliminación de instalaciones o elementos en desuso.
Renaturalización de espacios para facilitar la recuperación de los hábitats y la conexión entre diferentes áreas naturales.
Prados más estables antes de la llegada de la nieve
FGC señala que una cubierta vegetal estable ayuda a proteger el suelo frente a la erosión provocada por el agua, especialmente en terrenos inclinados y expuestos a lluvias intensas. El tránsito y la alimentación del ganado también intervienen en el ciclo natural de los nutrientes. Sus deposiciones aportan materia orgánica al terreno y favorecen la actividad biológica del suelo, siempre que la presencia de animales se mantenga dentro de unos niveles adecuados para cada zona.
La gestión de los pastos busca igualmente conservar los hábitats característicos de la alta montaña, evitar que determinados prados sean ocupados progresivamente por vegetación arbustiva y mantener espacios abiertos utilizados por diferentes especies de fauna y flora. Según Ferrocarrils, estos efectos permiten entender las estaciones no solo como instalaciones turísticas y deportivas, sino también como espacios donde se puede desarrollar una gestión activa del paisaje y del capital natural.
Apoyo a la ganadería extensiva del Pirineo
La iniciativa también facilita que los ganaderos puedan aprovechar durante el verano los pastos disponibles en las estaciones. Esta colaboración ayuda a mantener una actividad tradicional estrechamente vinculada a la economía y al paisaje de las comarcas de montaña.
La ganadería extensiva genera actividad más allá de la temporada de esquí y contribuye a que explotaciones locales puedan continuar trabajando en el territorio. La convivencia entre visitantes y ganado es habitual durante el verano en los dominios de Pirineu365. Ferrocarrils recomienda respetar a los animales, no acercarse innecesariamente a los rebaños, mantener a los perros controlados y seguir las indicaciones existentes en cada estación.
Qué aporta el pastoreo controlado a los bosques
- Reduce parte del combustible vegetal. El ganado consume hierba, brotes y determinados matorrales, ayudando a mantener el sotobosque con menor volumen de biomasa.
- Complementa la prevención de incendios. Puede utilizarse para conservar áreas cortafuegos y espacios estratégicos después de los trabajos forestales.
- Mantiene espacios abiertos. La silvopastura contribuye a crear un paisaje en mosaico, con bosques, prados y zonas pastoreadas menos continuas.
- Favorece determinados hábitats. Los pastizales y claros forestales son utilizados por plantas, insectos, aves y otras especies vinculadas a los espacios abiertos.
- Apoya la economía rural. El cuidado del bosque puede convertirse en una actividad complementaria para los ganaderos y contribuir a mantener población y vigilancia sobre el territorio.
- Necesita planificación. La carga ganadera, la especie utilizada y la época de pastoreo deben adaptarse a cada monte. Un exceso de animales puede dificultar la regeneración del arbolado, reducir la cubierta vegetal y favorecer la erosión.



