La participación femenina en el trail y el ultratrail no ha dejado de crecer, pero aún se sabe poco sobre las consecuencias que las pruebas de resistencia extrema pueden tener específicamente en el organismo de las mujeres. Alteraciones menstruales, baja disponibilidad energética, pérdida de densidad ósea, incontinencia urinaria, trastornos de la conducta alimentaria o alteraciones en la salud mental forman parte de una realidad que a menudo queda oculta tras la aceptación del esfuerzo y el sufrimiento como elementos inherentes a este deporte.
Estos problemas y la necesidad de ampliar la investigación sobre sus consecuencias centraron la conferencia The Future of Women’s Health in Sport, celebrada en Chamonix durante la semana de la UTMB Mont-Blanc 2026. El encuentro reunió a investigadores, médicos y profesionales sanitarios para presentar algunos de los resultados obtenidos hasta ahora y dar a conocer las principales líneas de trabajo de un programa internacional dedicado específicamente a la salud de las mujeres en los deportes de ultrarresistencia.

Para cubrir ese vacío, Ultra Sports Science, una fundación internacional sin ánimo de lucro dedicada a la investigación médica y científica en deportes de ultrarresistencia, ha puesto en marcha, en colaboración con bloomUp y con el apoyo de UTMB Group, The Ultra Sports Health Lab, un programa internacional centrado en la salud femenina en estas disciplinas. La iniciativa fue presentada públicamente en marzo de 2026 y durante la semana de la UTMB Mont-Blanc 2026 ha comenzado a recopilar información directamente de las participantes.
El proyecto combina cuestionarios clínicos, seguimiento médico durante las competiciones y estudios fisiológicos y hormonales en laboratorio. Su propósito es identificar las necesidades y los riesgos específicos para las corredoras y desarrollar herramientas de detección y prevención que permitan practicar el ultratrail de manera más segura y sostenible a largo plazo.

La UTMB convertida en un laboratorio al aire libre
Las grandes carreras internacionales ofrecen una oportunidad difícil de reproducir en un laboratorio convencional. En ellas participan mujeres de edades, procedencias, niveles deportivos y experiencias muy diferentes, sometidas a condiciones reales de fatiga, desnivel, falta de sueño, estrés, calor, frío y un gasto energético extremo. El programa utiliza pruebas como la UTMB Mont-Blanc como un «laboratorio al aire libre». Los investigadores podrán analizar lo que sucede antes, durante y después de competiciones que se prolongan durante muchas horas e incluso varios días. El trabajo abarca la salud menstrual y la amenorrea, la deficiencia energética relativa en el deporte, conocida como RED-S, la salud hormonal y ósea, el embarazo y el posparto, la menopausia, la hidratación, los problemas gastrointestinales, el suelo pélvico y la salud mental.
Más de la mitad presenta indicadores de riesgo energético
Uno de los datos más relevantes va más allá de lo presentado en la conferencia. En mayo de 2026, la revista científica PLOS ONE publicó un estudio realizado con 276 corredoras de trail, con una edad media de 36,2 años y una dedicación aproximada de 7,7 horas de entrenamiento semanales. El 53,6 % obtuvo un resultado positivo en un cuestionario para detectar el riesgo de trastornos de la conducta alimentaria, mientras que el 55,1 % presentó indicadores de una posible baja disponibilidad energética. Además, el 34 % de las participantes dio positivo en ambas herramientas de detección.

Estos porcentajes no significan que todas esas mujeres tengan un trastorno diagnosticado. Los cuestionarios identifican señales de riesgo que deben estudiarse posteriormente mediante una evaluación clínica individual. Sin embargo, la frecuencia de los resultados permite apreciar la dimensión potencial de un problema todavía poco visible.
La baja disponibilidad energética aparece cuando el organismo no recibe suficiente energía para cubrir al mismo tiempo las exigencias del entrenamiento y sus funciones fisiológicas básicas. No siempre responde a una restricción alimentaria intencionada. En una carrera de ultradistancia, el enorme consumo calórico, la dificultad para ingerir alimentos y los problemas digestivos pueden provocar un déficit incluso en deportistas que no buscan perder peso.
Si esta situación se prolonga, puede afectar al metabolismo, la función inmunitaria, la salud menstrual, la capacidad de recuperación y la densidad mineral ósea. El consenso del Comité Olímpico Internacional sobre RED-S advierte de sus posibles consecuencias tanto para la salud como para el rendimiento deportivo.

Cuando la ausencia de menstruación se interpreta como una ventaja
Rich Stennett, investigador de la Universidad de Loughborough, centró su intervención en Chamonix en la baja disponibilidad energética y sus efectos entre las corredoras. Una de las dificultades es que algunas señales pueden pasar desapercibidas o incluso interpretarse inicialmente como una adaptación positiva al entrenamiento. La ausencia de menstruación, por ejemplo, puede ser vista por una deportista joven como una comodidad para entrenar y competir sin interrupciones. Sin embargo, la amenorrea no debe considerarse una consecuencia normal del entrenamiento intenso. Puede indicar que el organismo no dispone de energía suficiente para mantener correctamente sus funciones hormonales.
El problema resulta especialmente delicado durante la juventud, una etapa determinante para la formación de la masa ósea. La pérdida de densidad mineral puede no repercutir inmediatamente en los resultados deportivos, pero aumenta el riesgo de lesiones por estrés y puede tener consecuencias difíciles de revertir. La propia cultura del ultratrail añade otra dificultad. La resistencia al dolor, la capacidad de seguir avanzando y la aceptación del cansancio forman parte de la identidad de este deporte. Esa fortaleza mental también puede llevar a restar importancia a síntomas que deberían motivar una consulta médica o nutricional.

El testimonio de Sheila Avilés
Un ejemplo especialmente significativo es el de Sheila Avilés, una de las corredoras de montaña españolas con mejor palmarés internacional. La catalana ganó en dos ocasiones la Copa del Mundo de Skyrunning, en 2017 y 2019, y conquistó la OCC de la UTMB Mont-Blanc en 2022, entre otros logros deportivos. En una reflexión publicada en sus redes sociales, reconoció que estuvo cuatro años sin menstruación, entre 2018 y 2022. Durante aquel periodo llegó a creer que aquella ausencia formaba parte del camino de una deportista de élite y que era el precio que debía pagar por entrenar, competir y rendir al máximo nivel.
La salud mental, otro terreno poco explorado
La salud mental fue otro de los ejes de la conferencia. El profesor Volker Scheer, fundador de Ultra Sports Science, recordó que todavía existen pocos estudios centrados específicamente en quienes practican deportes de ultrarresistencia. Una investigación publicada en 2025, realizada con 601 corredores y corredoras de resistencia, encontró indicadores de depresión mayor en el 11,3 % de la muestra y síntomas leves en otro 21,6 %. En conjunto, aproximadamente un tercio presentó algún grado de sintomatología depresiva.

Otro análisis realizado con los mismos 601 participantes detectó problemas de sueño en el 28,8 % y ansiedad en el 13,5 %. Las mujeres registraron porcentajes superiores a los hombres en ambos apartados, aunque el estudio original señala que las diferencias entre sexos no fueron estadísticamente significativas.
La relación entre ultratrail y salud mental es compleja. Correr puede aportar bienestar, contacto con la naturaleza y una vía para gestionar las emociones. Pero también puede convertirse en una forma de evasión o en una conducta difícil de controlar. Los investigadores consideran necesario que deportistas, entrenadores y familiares aprendan a detectar cambios de comportamiento, aislamiento, ansiedad, trastornos alimentarios o una dependencia excesiva del ejercicio.

El suelo pélvico también soporta el impacto
El profesor David Baud, de la Universidad de Lausana y del Hospital Universitario de Lausana, abordó una cuestión aún menos visible, la salud del suelo pélvico. Esta musculatura sostiene la vejiga, el útero y el intestino, además de intervenir en el control de la continencia. Durante la carrera, cada apoyo transmite fuerzas repetidas a través del cuerpo. Según lo expuesto en Chamonix, el impacto puede equivaler a entre dos y tres veces el peso corporal. Esa carga se repite durante horas y puede verse agravada por el cansancio muscular, los descensos, los embarazos previos, la edad o un elevado volumen de entrenamiento.
Un estudio desarrollado por Ultra Sports Science y UTMB entre finales de 2024 y principios de 2025 detectó que el 46 % de las deportistas consultadas declaró sufrir incontinencia urinaria inducida por el ejercicio. Es un resultado presentado durante la conferencia, aunque la investigación completa todavía no se ha publicado. La cifra se encuentra dentro de los porcentajes observados entre mujeres de la población general, pero el riesgo aumenta entre las mayores de 40 años que han tenido hijos y entrenan más de diez horas semanales. Los especialistas señalan que el entrenamiento de la musculatura pélvica puede ayudar, aunque cualquier síntoma persistente debería ser evaluado individualmente por profesionales sanitarios o fisioterapeutas especializados.

Un observatorio para seguir a las corredoras
El siguiente paso será la creación de un Observatorio Mundial de Deportistas Femeninas de Resistencia. La investigadora brasileña Mabliny Thuany, junto con Ultra Sports Science y UTMB, ha desarrollado unos cuestionarios que las participantes completarán antes y después de las carreras. A partir de las respuestas se estudiarán la salud mental, la disponibilidad energética, el riesgo de RED-S, los métodos de entrenamiento y las características personales de las deportistas. Los investigadores buscarán después posibles relaciones entre esos perfiles y la aparición de lesiones, enfermedades o diferencias en el rendimiento. Con estos datos, el observatorio pretende ampliar el conocimiento sobre la salud femenina en el ultratrail y mejorar las herramientas de prevención y apoyo a las deportistas.
La información obtenida no quedará limitada a la UTMB. La incorporación progresiva de otras grandes pruebas permitirá ampliar la muestra, comparar grupos de corredoras y observar su evolución a largo plazo. Por primera vez, el ultratrail empieza a preguntarse no solo hasta dónde pueden llegar las mujeres, sino qué necesitan para hacerlo sin comprometer su salud.
Las señales que no deben normalizarse
● Ausencia o alteraciones persistentes de la menstruación.
● Fatiga excesiva y dificultades para recuperarse entre entrenamientos.
● Lesiones óseas por estrés o pérdida de densidad mineral ósea.
● Dificultades recurrentes para cubrir las necesidades energéticas.
● Incontinencia urinaria durante el entrenamiento o la competición.
● Ansiedad, aislamiento o dependencia excesiva del ejercicio.
● Cambios preocupantes en la relación con la alimentación o el peso.
Estas señales no constituyen por sí mismas un diagnóstico. Si aparecen de manera persistente, conviene consultar con profesionales sanitarios especializados.



