Blandine L’Hirondel UTMB 2026: lo que no se vio

Blandine L’Hirondel, lo que no se vio de su victoria en la UTMB

Reportaje

El cuerpo después del esfuerzo

Una semana después de ganar en Chamonix, Blandine L’Hirondel relata la caída en La Flégère, el síncope, la deshidratación y la endofibrosis ilíaca que la llevará al quirófano en noviembre

Blandine L’Hirondel
Blandine L’Hirondel afrontó los últimos metros por las calles de Chamonix entre lágrimas y prácticamente en modo automático, agotando las últimas fuerzas para alcanzar la meta. (Copyright/UTMB)

Una semana después de que Blandine L’Hirondel cruzara la meta de Chamonix con la bandera francesa y el rostro completamente agotado, su victoria en la UTMB 2026 se entiende de otra manera. Detrás del triunfo hubo una carrera llevada hasta un límite que esta vez dejó de ser una simple expresión deportiva. La francesa compitió condicionada por una endofibrosis ilíaca, sufrió una fuerte caída a plomo en el descenso de La Flégère y llegó a meta deshidratada, temblando y completamente exhausta, al borde del desvanecimiento

La UTMB estaba prevista inicialmente sobre 174 kilómetros y 9.900 metros positivos, aunque la supresión de las Pyramides Calcaires redujo finalmente el recorrido a unos 171 kilómetros y 9.300 metros de desnivel positivo. L’Hirondel ganó en 21:54:49, se convirtió en la primera mujer en bajar de las 22 horas -con la obligada consideración por la modificación del trazado- y completó la triple corona de Chamonix después de sus victorias en la OCC de 2021 y la CCC de 2022. Eso fue lo que se vio durante la carrera. Su relato posterior permite entender mucho mejor cómo llegó realmente a Chamonix.

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El rostro de Blandine L’Hirondel refleja la emoción y el agotamiento acumulado, pocos instantes después de cruzar la meta en Chamonix. (Copyright/UTMB)

Todo bajo control hasta La Flégère

Durante buena parte de la prueba, nada hacía prever un final semejante. L’Hirondel tomó el mando antes de Courmayeur y fue aumentando progresivamente su ventaja sobre Rachel Entrekin. En Champex-Lac disponía de cerca de 35 minutos y su entrenador, Lilian Gugliero, aseguraba que nunca la había visto alcanzar aquel punto de la UTMB en tan buenas condiciones. Después de más de 160 kilómetros, sin embargo, la situación empezó a cambiar.

En la subida a La Flégère, la francesa perdió parte de la fluidez que había mostrado durante horas. El problema serio llegó en el descenso hacia Chamonix. Tropezó con una raíz y cayó de lleno  directamente sobre el cuádriceps izquierdo. El impacto le provocó una fuerte contusión muscular. A partir de ese momento, cada apoyo añadía dolor al desgaste acumulado después de más de veinte horas corriendo alrededor del macizo del Mont Blanc. L’Hirondel se levantó e intentó continuar, pero cojeaba. Caminar hacía el dolor más soportable, aunque también consumía rápidamente la ventaja que había construido durante toda la jornada.

A su alrededor le repetían que seguía disponiendo de margen suficiente. Ella no lo tenía tan claro. Quedaban alrededor de siete kilómetros de descenso y sabía que veinte minutos podían desaparecer muy deprisa si apenas conseguía trotar. La propia corredora explicó después a L’Équipe que se puso a llorar. Había unas cuarenta personas alrededor, animando y celebrando su paso. Cuando la vieron detenida y dolorida, el ambiente de fiesta se apagó de golpe. Todavía quedaba llegar a Chamonix.

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Blandine L’Hirondel celebra la victoria en la UTMB 2026 prácticamente sin fuerzas, después de más de veinte horas de carrera y un final agónico en Chamonix. (Copyright/UTMB)

«Era ganar o acabar en el hospital»

L’Hirondel consiguió volver a trotar. Con dolor, pero lo suficiente para seguir avanzando. Después explicaría que recurrió a todos sus recursos mentales para completar aquella última media hora. Lo resumió con una expresión de la jerga del ultrafondo que condensa el esfuerzo extremo y la exigencia física llevada prácticamente hasta el límite. «Era ganar o acabar en el hospital». En su caso, la expresión estuvo cerca de dejar de ser una metáfora.

L’Hirondel no acabó hospitalizada, pero permaneció bastante tiempo en la asistencia médica después de cruzar la meta. Tenía frío, temblaba, estaba completamente deshidratada y sufrió un pequeño síncope vasovagal. Ella misma explicó que su cuerpo había entrado en modo «apagado». El control antidopaje complicó todavía más aquellos momentos. Necesitaba orinar para completar el procedimiento, pero estaba tan deshidratada que apenas conseguía beber. Incluso el agua le provocaba náuseas y no podía recibir suero intravenoso para rehidratarse, hasta finalizar el control antidopaje. Después pasó por la tienda médica, donde fue atendida y sometida a varios análisis. Los niveles de sodio y potasio estaban bajos, aunque los resultados, según explicó, no mostraron valores especialmente preocupantes.

Su relato también ayuda a entender algunas de las imágenes de la llegada. Cientos de personas llenaban las calles de Chamonix para recibir a la ganadora. L’Hirondel quería responder a aquella energía, agradecer los ánimos y compartir el momento con el público. Pero ya no podía. La poca energía que conservaba estaba dedicada exclusivamente a seguir moviendo brazos y piernas. Entró en Chamonix con la cabeza baja porque apenas le quedaban fuerzas para otra cosa. Había ganado la UTMB, pero físicamente estaba vacía.

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El empuje del público fue clave en los últimos kilómetros de Blandine L’Hirondel hacia Chamonix, cuando avanzaba ya con las fuerzas al límite. (Copyright/UTMB)

Una lesión vascular antes de la carrera

La caída y la deshidratación explican el difícil final, aunque no todo lo que rodeó la victoria de Blandine L’Hirondel. La francesa reveló posteriormente que llevaba varias semanas entrenando condicionada por una endofibrosis ilíaca y que incluso había dudado sobre si debía tomar la salida en Chamonix. La endofibrosis ilíaca es una patología vascular poco frecuente, asociada especialmente a deportistas de resistencia. El engrosamiento de la pared interna de la arteria ilíaca provoca un estrechamiento que puede reducir el flujo sanguíneo hacia la pierna cuando aumenta la intensidad del ejercicio.

En el caso de L’Hirondel, la consecuencia era muy concreta. Podía acumular kilómetros y correr a ritmos moderados, pero elevar demasiado la intensidad podía hacer aparecer esa limitación circulatoria. No era, además, un problema completamente nuevo. La francesa ya había sufrido anteriormente la misma afección en la otra pierna. La lesión obligó a adaptar su preparación. Llegó a la UTMB sabiendo que podía soportar muchas horas de carrera, pero también que debía controlar determinados niveles de intensidad.

Eso hace todavía más particular su victoria. En una carrera donde la capacidad de resistencia es fundamental, L’Hirondel debía gestionar no solo la fatiga habitual de la ultradistancia, sino también una patología que podía limitarla precisamente cuando necesitara acelerar.

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Blandine L’Hirondel rompe la cinta de meta en Chamonix envuelta en la bandera francesa, culminando una UTMB 2026 marcada por la emoción y un desgaste físico extremo. (Copyright/UTMB)

¿Dónde está el límite?

En el ultrafondo es habitual hablar de sufrimiento, resistencia y capacidad para llevar el cuerpo al límite. En Chamonix, esa idea tuvo para L’Hirondel una traducción muy concreta. Más de veinte horas de carrera, una fuerte caída sobre el cuádriceps, una deshidratación que le impedía incluso beber con normalidad y un síncope después de alcanzar la meta. Todo ello mientras arrastraba una lesión vascular ya diagnosticada. Son circunstancias diferentes y conviene no mezclarlas. La caída fue un accidente durante la carrera. La deshidratación apareció después de un esfuerzo extraordinariamente prolongado. La endofibrosis era una patología conocida y pendiente de tratamiento. Ninguna de ellas, por sí sola, explica el estado en el que terminó.

Su caso deja también una pregunta difícil de resolver en las pruebas de ultradistancia. ¿Hasta qué punto corresponde siempre al corredor decidir si continúa cuando su estado físico empieza a deteriorarse de forma evidente? La organización y los servicios médicos disponen de protocolos para intervenir, pero en plena carrera no siempre es sencillo determinar dónde termina el agotamiento extremo propio de estas pruebas y dónde empieza una situación que aconseja detener al deportista.

También por eso L’Hirondel ha decidido dar por terminada la temporada. Después de ganar la Diagonale des Fous y la UTMB, considera 2026 el mejor año deportivo de su trayectoria y ahora quiere saborear la victoria sin pensar todavía en nuevos objetivos. Después de Chamonix, el próximo paso no será otra carrera, sino el quirófano en noviembre para tratar la endofibrosis ilíaca que ya condicionó su preparación para la UTMB.

Para conocer mejor a Blandine L’Hirondel

L’Équipe Explore dedica a la ganadora de la UTMB 2026 el documental Blandine L’Hirondel, une espèce rare, un retrato de 65 minutos dirigido por Aurélien Delfosse que recorre una trayectoria poco habitual dentro del deporte de élite. El documental sigue durante dos años a Blandine L’Hirondel y muestra su evolución deportiva, su regreso a La Reunión para disputar la Diagonale des Fous y su doble faceta como corredora profesional y ginecóloga vinculada a la salud de la mujer deportista.

También aborda una vertiente mucho más personal. L’Hirondel habla abiertamente de su falta de confianza, del «síndrome del impostor» que todavía siente pese a sus resultados y de esa sensación de ser una «pequeña anomalía» dentro del alto nivel.

Documental: Blandine L’Hirondel, une espèce rare
Duración: 65 minutos
Dirección: Aurélien Delfosse
Disponible en: L’Équipe Explore

Ver documental: Blandine L’Hirondel, une espèce rare en L’Équipe Explore

 

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski