Tiphaine Dupérier y Boris Langenstein realizaron el primer descenso con esquís de la cara suroeste del Meru Central (6.310 m), en el Himalaya de Garhwal, en la India. El 18 de octubre, los dos franceses consiguieron enlazar íntegramente la línea sin efectuar rápeles, incluido un tramo clave de unos 50 grados de inclinación. Antes tuvieron que encontrar un paso a través de la cascada de hielo que dificultaba el acceso a la montaña y condicionaba toda la expedición.
La aventura había empezado con más dudas que certezas. Durante el vuelo hacia la India, ambos calcularon que tenían tres posibilidades entre diez de llegar a esquiar aquella vertiente. La nieve de las semanas anteriores no invitaba al optimismo y sus anteriores expediciones otoñales habían terminado sin alcanzar los objetivos previstos.

(Copyright/T. Dupérier)
«Partimos con los bolsillos llenos de derrotas», escribió Dupérier en Instagram al regresar. La frase explica el estado de ánimo con el que afrontaron el viaje: experiencia para reconocer las dificultades y pocas razones para dar por hecho que esta vez la montaña les abriría una puerta.
Seis días para encontrar el paso
La cordada instaló su campo base sobre el glaciar Gangotri, a unos 4.400 metros, todavía lejos de la pared que pretendía esquiar. Desde allí comenzó el trabajo de aclimatación y reconocimiento, antes de establecer un campo avanzado bajo la vertiente elegida.
El problema más inmediato estaba abajo. Una cascada de hielo, un sector del glaciar fracturado por su movimiento sobre el terreno, complicaba la aproximación. Encontrar un itinerario practicable era imprescindible para trasladar el proyecto desde las fotografías y las previsiones hasta la montaña real.

(Copyright/T. Dupérier)
Fueron seis jornadas de reconocimiento, según el balance explicado por Dupérier. El tiempo invertido en explorar aquel acceso acabaría siendo tan determinante como las condiciones de la propia pared. La esquiadora describió como una suerte extraordinaria haber encontrado un paso entre el hielo.
A partir de ahí, la expedición cambió de perspectiva: al acceso que finalmente habían conseguido resolver se sumó una nieve que calificó de «perfecta» en la parte alta. «Sin más expectativas que pasar un buen rato, el Meru fue generoso. Y magnífico», resumió.
Un descenso completo en una pared de 50 grados
Dupérier y Langenstein necesitaron otros tres días para completar la ascensión y el regreso desde el campo base. La actividad culminó el 18 de octubre, cuando consiguieron transformar el itinerario de subida en una línea de descenso continua.
Ambos esquiaron toda la línea sin recurrir a rápeles, incluido el paso de aproximadamente 50 grados. Es uno de los elementos que definen esta realización: pudieron conectar con esquís los distintos sectores de la vertiente, sin interrumpir el descenso para salvar mediante la cuerda algún tramo de la pared.

(Copyright/T. Dupérier)
La inclinación del paso clave aporta una referencia técnica, pero por sí sola no explica la dificultad de la aventura. A ella se sumaban la altitud, la complejidad del acceso y la necesidad de encontrar nieve adecuada a lo largo del itinerario. La combinación favorable de esos factores permitió completar un objetivo al que, al salir de casa, concedían pocas probabilidades.
La vertiente contaba con un antecedente alpinístico: una expedición india había alcanzado la arista cimera por esta cara en 2023. Sin embargo, las informaciones publicadas sobre la actividad francesa no recogen descensos anteriores con esquís.
Una cordada que ya había esquiado el Nanga Parbat
El Meru Central se incorpora a una trayectoria compartida en la que Dupérier y Langenstein han unido el alpinismo de altura con el esquí de fuertes pendientes. Su antecedente más destacado llegó en junio de 2025, cuando ascendieron el Nanga Parbat por la vía Schell, en la vertiente Rupal, junto al alemán David Göttler.

Los tres completaron aquella ascensión en estilo alpino y sin oxígeno suplementario. Dupérier y Langenstein iniciaron después el descenso con esquís desde la cumbre, mientras Göttler bajó en parapente desde una cota inferior.
Pocos días después de regresar del Meru, Tiphaine Dupérier recibió el 23 de octubre la mención especial al alpinismo femenino de los Piolets d’Or 2026. La distinción reconoce su trayectoria, con especial atención a la actividad del Nanga Parbat. En una entrevista con Outside Francia, la guía explicó que habría preferido compartir ese reconocimiento con Boris, su amigo y compañero de expediciones desde hace años. Destacó, además, la confianza que les proporciona tener una visión similar del riesgo y de los límites que aceptan en montaña.
En el Meru, esa relación volvió a sostener un proyecto incierto. Del cálculo pesimista en el avión pasaron a seis días buscando una entrada y, finalmente, a los giros que habían imaginado. Al contar la aventura, Dupérier dejó una expresión sencilla para describir lo encontrado: «Fue demasiado bonito».
Meru Central con esquís: la aventura en cifras
La montaña y el descenso
Cumbre: Meru Central, 6.310 metros.
Ubicación: Himalaya de Garhwal, India.
Vertiente: cara suroeste.
Paso clave: unos 50° de inclinación.
Realización: primer descenso con esquís de la vertiente, completado íntegramente sin rápeles.
La cordada y los tiempos
Protagonistas: Tiphaine Dupérier y Boris Langenstein.
Fecha del descenso: 18 de octubre de 2026.
Campo base: glaciar Gangotri, a unos 4.400 metros.
Reconocimiento: seis días para explorar y encontrar el acceso.
Ascensión y regreso: tres días desde el campo base.



