Barcelona debe hibernar su olimpiada blanca hasta el año 2030

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Barcelona 2030
Barcelona deberá esperar para convertirse en la primera ciudad sede de unos juegos oíimpicos de invierno y de verano. (Copyright/Turiski)

El nuevo sueño olímpico de Barcelona, que puso en marcha Jordi Hereu en enero de 2010, entonces alcalde de la ciudad, deberá esperar tiempos mejores, muy a pesar del interés de las gentes del Pirineo. La galopante crisis económica, la falta de consenso municipal del consistorio barcelonés, las relaciones políticas deterioradas entre España y Catalunya, y la falta de una masa crítica  de deportistas de cierto nivel han acabado con un proyecto que nació con el leiv-motiv de poner el Pirineo en el mapa.

El actual alcalde, Xavier Trias, como buen médico, profesión que ejerció antes de dedicarse a la política, quiso mantener diversas reuniones al más alto nivel para conocer apoyos y posibilidades de Barcelona antes de dar su diagnostico/respuesta. Las reuniones en la capital de España fueron cordiales, pero frías. Sus palabras tras la eliminación de Madrid en su tercer intento por ser  sede de los juegos olímpicos de verano todavía retumbaban en algunos oídos.  «Tokio y Estambul son ciudades espectaculares, contra las que sólo puede competir, en España, Barcelona, porque la marca Barcelona es más potente que Estambul y casi tan potente como Tokio».

Su última entrevista se produjo en Lausana con el nuevo presidente del Comité Olímpico Internacional, el alemán Thomas Bach,  que fue categórico en su discurso. “Nadie pone en duda la capacidad organizativa de Barcelona demostrada en múltiples acontecimientos de toda índole, pero ustedes carecen de deportistas de nivel  y de afición por los deportes de invierno. Les emplazo a preparar un buen programa deportivo para sacar atletas, antes de volver a presentarse.”   Eso sin olvidar que a Trías ya se le había hecho llegar que Oslo es la ciudad mejor posicionada para albergar los Juegos Olímpicos del 2022, incluso por encima de Múnich que el próximo 8 de noviembre realiza un referéndum para saber si la ciudad, conjuntamente con la estación de Garmisch-Partenkirchen, quiere organizarlos. Pedirlos para el  2026 no parece indicado ya que según la regla no escrita de la rotación de continentes del Comité Olímpico Internacional deberian celebrarse en América o Asia. Lo más sensato, si realmente se trabaja la base de los deportes de invierno, seria presentar la candidatura para el año 2030.

La renuncia para el 2022 es una nueva oportunidad de promoción que ha dejado escapar Barcelona, pero no comporta perdida en la imagen positiva de la ciudad. La marca de la capital catalana no sé resentirá, pero sí en cambio el Pirineo y su área de influencia que veían en los Juegos la manera de mejorar algunas infraestructuras que hace años piden a gritos mejoras sustanciales. De ahí que Xavier Trías haya querido reunirse con los alcaldes de los pueblos del territorio olímpico para explicarles los motivos de la renuncia, que se oficializará en el Plenario del Consejo Municipal  del ayuntamiento de Barcelona, previsto para el 18 de octubre.

Tan sólo recordar que, la oficina técnica de la candidatura creada en su momento desde el ayuntamiento ha hecho un trabajo impecable. Dos ex-deportistas poco dados a las figuración como son el ex-jugador de balonmano de Barça, Oscar Grau,  director de la Oficina Técnica de Barcelona-Pirineos 2022, y la ex-esquiadora olímpica, Mónica Bosch, responsable del área deportiva, han liderado un pequeño equipo al frente del cual estaba, Enric Truño, un veterano gestor alejado de la política, que conoce muy bien los tempos de la cosa pública. El dossier de la candidatura que, de momento, no ha llegado a hacerse público, no debe caer en saco roto. Ha  convertirse en el punto de partida y la línea a seguir de Barcelona y el Pirineo si realmente se quiere volver a optar a unos juegos olímpicos.

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