Bartek Ziemski baja el Lhotse con esquís en solitario y sin oxígeno

Bartek Ziemski desciende el Lhotse con esquís en solitario y sin oxígeno

Reportaje

Esquí extremo en el Himalaya

El polaco Bartek Ziemski fue el primero en coronar esta temporada el Lhotse, de 8.516 metros, en solitario, sin oxígeno y antes de la instalación de las cuerdas fijas en el Lhotse Couloir. Después descendió con esquís hasta la base

Bartek Ziemski
Bartek Ziemski durante su actividad en el Lhotse, donde alcanzó la cima sin oxígeno y descendió con esquís. (Copyright/Bartek Ziemski)

Bartek Ziemski volvió a colocar el listón del esquí extremo himaláyico en una dimensión reservada a muy pocos. El alpinista y esquiador extremo polaco alcanzó el 12 de mayo la cima del Lhotse, de 8.516 metros, la cuarta montaña más alta del planeta, en solitario, sin oxígeno suplementario y sin la ayuda de sherpas. Después emprendió el descenso con esquís en una actividad de enorme compromiso, sin apoyo de sherpas en el empuje final y antes de que los equipos comerciales instalaran las cuerdas fijas hacia la cumbre.

La ascensión y el descenso convierten al Lhotse en el octavo ochomil que Ziemski sube sin oxígeno de botella y baja con esquís. En apenas cuatro años, el polaco ha unido su nombre a una lista que ya incluye Broad Peak, Gasherbrum II, Annapurna, Dhaulagiri, Makalu, Kangchenjunga, Manaslu y ahora Lhotse. No es una colección cualquiera. Es un proyecto de estilo, una manera de entender la montaña donde la cima no es el final, sino el punto exacto donde empieza la parte más delicada.

Bartek Ziemski Lhotse
Bartek Ziemski avanza por la cresta final del Lhotse antes de alcanzar la cima de 8.516 metros en solitario y sin oxígeno suplementario. (Copyright/Bartek Ziemski)

Una ventana mínima y una decisión valiente

La acción se desarrolló en una ventana meteorológica muy estrecha. Según la información publicada por el Polski Związek Alpinizmu (Federación de Montañismo Polaca), Ziemski venía de completar una rotación de aclimatación con noches cerca del Campo III y, tras solo una jornada de descanso, decidió salir de nuevo hacia arriba. La previsión anunciaba la llegada de un periodo prolongado de vientos fuertes, de modo que aquella oportunidad podía ser la última opción razonable para intentar la cima con seguridad.

El plan fue tan directo como exigente. Primer día, de la base al Campo III. Segundo día, subida al Campo IV y breve descanso. Alrededor de medianoche, salida hacia la cumbre. Solo. Sin oxígeno artificial. Sin la protección psicológica de las cuerdas ya instaladas en la parte alta. Y con el Lhotse Couloir todavía vacío, sin el tráfico de las expediciones comerciales que en los ochomiles suele transformar los corredores superiores en lugares congestionados y muy expuestos.

Ese detalle es clave para entender la dimensión del descenso. Ziemski no solo llegó antes que el grueso de la temporada. También encontró el gran corredor del Lhotse en un estado muy poco habitual. Sin colas, sin cuerdas colgando y sin alpinistas cruzando la línea de esquí. En una montaña de 8.516 metros, esa limpieza del terreno puede marcar la diferencia entre un descenso posible y un laberinto demasiado peligroso.

Bartek Ziemski
Bartek Ziemski, en la parte alta del Lhotse Couloir, uno de los tramos más técnicos y comprometidos de su actividad en el Lhotse. (Copyright/Bartek Ziemski)

El Lhotse Couloir, una línea soñada y temida

El Lhotse no tiene la fama popular del Everest, su vecino inmediato, pero para el esquí extremo es una montaña de carácter brutal. El gran corredor que conduce hacia la cima es una de las líneas más evidentes, estéticas y comprometidas del Himalaya. Estrecho, empinado, expuesto y situado a una altitud donde cada gesto cuesta, el Lhotse Couloir exige precisión absoluta.

No era la primera vez que se esquiaba la montaña. En 2018, Hilaree Nelson y Jim Morrison realizaron el primer descenso con esquís del Lhotse, una línea que ya entonces fue considerada histórica. La acción de Ziemski añade ahora otro capítulo decisivo: el descenso sin oxígeno suplementario y con un estilo mucho más desnudo, sin apoyo directo en la parte decisiva de la ascensión.

A las 12.14, hora local, Ziemski inició el descenso desde la cima. Las condiciones, según recogió la federación polaca, eran “para conocedores”: nieve dura como cemento, tramos de nieve reciente, zonas venteadas y placas comprimidas. Una combinación incómoda incluso en una estación de esquí, pero mucho más seria por encima de los 8.000 metros, donde el cansancio, la hipoxia y el frío reducen el margen de error a casi nada.

Bartek Ziemsk
El esquiador polaco Bartek Ziemski supera una grieta con una escalera en el Khumbu Icefall durante el descenso con esquís del Lhotse. (Copyright/Bartek Ziemski)

Sin quitarse los esquís hasta el Icefall

El descenso no fue una bajada limpia de postal, sino una operación de alta montaña en toda su crudeza. Ziemski consiguió mantenerse sobre los esquís hasta el Khumbu Icefall, uno de los tramos más inestables y peligrosos de la ruta compartida por Everest y Lhotse. Allí, una grieta obligó al polaco a utilizar una escalera instalada sobre el hielo. La alternativa era exponerse a una zona amenazada por la caída de seracs.

Ese matiz no resta valor a la actividad. Al contrario, la sitúa en su terreno real. El esquí de ochomiles no es un ejercicio de pureza abstracta, sino una disciplina que combina lectura del terreno, gestión del riesgo y decisiones tomadas en segundos. En el Khumbu Icefall (Cascada de Hielo del Khumbu), la montaña no se desciende como una pista, se negocia. Ziemski eligió la opción lógica y segura dentro de un entorno donde la épica mal entendida puede resultar letal.

Un especialista discreto en una disciplina extrema

Bartek Ziemski no responde al perfil del alpinista mediático. Desde Polonia se le describe como un deportista discreto, poco dado a la exposición pública y sin la gran estructura de patrocinio que suele acompañar a los grandes proyectos internacionales. Esa discreción contrasta con la magnitud de su trayectoria reciente.

En 2022 descendió con esquís el Broad Peak y el Gasherbrum II. En 2023 sumó Annapurna y Dhaulagiri, donde firmó el primer descenso con esquís de la montaña. En 2024 añadió Makalu y Kangchenjunga, también con un primer descenso histórico en esta última. En 2025 fue el turno del Manaslu. El Lhotse eleva ahora su cuenta a ocho ochomiles ascendidos sin oxígeno suplementario y descendidos con esquís.

La comparación con Andrzej Bargiel es inevitable, porque Polonia se ha convertido en uno de los países de referencia del esquí extremo en grandes montañas. Bargiel, apoyado por Red Bull, abrió una vía mediática y deportiva enorme con sus descensos en el Karakórum y el Himalaya. Ziemski, desde un perfil mucho más silencioso, está construyendo otra obra mayor, pero menos visible para el gran público, pero de un valor extraordinario para el alpinismo y el esquí de altura.

Una cima que era solo la mitad del camino

El Lhotse de Ziemski deja una imagen poderosa. Un hombre solo, en una montaña inmensa, saliendo de noche desde el Campo IV, alcanzando la cima antes que el resto de expediciones y calzándose los esquís donde para la mayoría empieza el descenso más vulnerable a pie. En el Himalaya actual, cada vez más marcado por la logística pesada, las expediciones comerciales y la dependencia de las cuerdas fijas, su actividad recuerda una idea esencial: el estilo todavía importa.

Ziemski no ha hecho ruido. No ha necesitado una gran campaña para convertir su bajada en noticia. No obstante, lo ocurrido en el Lhotse es una de las actuaciones más importantes de la temporada himaláyistica de 2026 y otro paso firme en la historia del esquí extremo en ochomiles.

Los ocho ochomiles que Bartek Ziemski ha descendido con esquís

La trayectoria de Bartek Ziemski en el esquí extremo lo sitúa ya entre los grandes especialistas del Himalaya y el Karakórum. Desde 2022, el alpinista polaco ha unido ascensiones sin oxígeno suplementario con descensos en esquís desde algunas de las montañas más altas del planeta.

  • 2022 — Broad Peak
  • 2022 — Gasherbrum II
  • 2023 — Annapurna
  • 2023 — Dhaulagiri, primer descenso con esquís de la historia
  • 2024 — Makalu
  • 2024 — Kangchenjunga, primer descenso con esquís de la historia
  • 2025 — Manaslu
  • 2026 — Lhotse
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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski