Boí Taüll volvió a hablar el idioma del esquí de montaña de élite en un fin de semana que olía a test preolímpico. Entre el 31 de enero y el 1 de febrero, la estación de la Alta Ribagorça acogió una nueva cita del circuito ISMF con dos disciplinas que ya miran a Milano Cortina 2026, el esprint y los relevos mixtos.
En el esprint compitieron 114 atletas de 23 países y, en los relevos mixtos, 61 especialistas de 16 naciones. Sobre circuitos situados por encima de los 2.000 metros, la combinación de altitud, nieve compacta y trazados pensados para la televisión y el público convirtió el Pla de Vaques en un estadio de alta montaña.

Más allá del resultado deportivo, la foto fija confirma una tendencia. Tras organizar los Europeos 2022, los Mundiales 2023 y encadenar su presencia en el calendario de Copa del Mundo, Boí Taüll se ha ganado un lugar estable en el mapa internacional del skimo. La propia ISMF ha destacado en sus canales oficiales el papel de Boí Taüll y el alto nivel organizativo mostrado por la estación, y así se lo ha trasladado a los responsables de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya como entidad gestora, que han subrayado el valor estratégico de consolidar Boí Taüll como sede internacional de referencia del skimo.
Y hay un matiz que explica el impacto local. La Copa del Mundo no llegó como un cuerpo extraño, sino como un relato integrado en el territorio. La Vall de Boí, con su románico Patrimonio Mundial y la puerta abierta al Parque Nacional de Aigüestortes, puso el decorado y el carácter. La ceremonia inaugural se celebró en la iglesia de Sant Joan de Boí, un guiño que resume la apuesta por unir deporte, cultura y paisaje.

David Ros: «La inauguración con el mapping es algo incomparable, año tras año»
Bajo la gestión de FGC Turisme y en pleno Pirineo de Lleida, Boí Taüll se ha hecho un nombre como estación de alta montaña, con orientación norte y a un paso del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Su altitud, la amplitud del dominio y su terreno natural para el esquí de montaña explican por qué el skimo encaja aquí como un guante y por qué se ha consolidado como sede de competiciones internacionales.
Al frente de la estación, David Ros, gerente de Boí Taüll, hizo balance de un fin de semana que superó el examen meteorológico y dejó buenas sensaciones.Turiski le preguntó por las claves de una sede que ya no solo funciona en el calendario, también seduce a atletas, organización y público.

Si hay algo realmente único en la Vall de Boí es su románico. Y vuestras inauguraciones con mapping en las iglesias ya son marca de la casa. ¿Qué buscáis transmitir con ese arranque y por qué es importante que la Copa del Mundo respire territorio desde el primer momento?
-Eso no lo supera nadie. Es un momento espectacular, y me atrevería a decir que incluso mágico. Cuando enciendes el mapping sobre una iglesia milenaria, notas que no estás inaugurando solo una competición, estás conectando el deporte con la historia y con la identidad del valle. Para nosotros es una manera muy clara de decir que Boí Taüll y la Vall de Boí no son solo nieve y alta montaña. Tenemos el privilegio del románico y de estar a un paso del Parque Nacional de Aigüestortes, y queremos que cada Copa del Mundo respire ese territorio. Por eso, año tras año, buscamos que la inauguración sea un acto cercano, diferente y memorable, algo que los atletas y el público se lleven en la memoria más allá de las carreras.
¿Cuál es tu valoración de esta Copa del Mundo previa a los Juegos Olímpicos?
– La verdad es que no nos podemos quejar. El tiempo no pintaba bien para el sábado, pero al final se pudieron retrasar un poco las pruebas y salió un fin de semana estupendo. Las condiciones han acompañado, la nieve ha aguantado muy bien y el circuito ha respondido.

¿Y qué lectura haces del nivel deportivo y del rendimiento de los olímpicos?
– No podemos pedir más. El nivel ha sido altísimo y, en un formato tan explosivo como este, se ha visto una igualdad enorme, con carreras que se han decidido por detalles y con los relevos muy emocionantes. Además, para nosotros es una gran noticia ver a los deportistas con billete olímpico a este nivel, Oriol Cardona, Ot Ferrer y Maria Costa, y, por supuesto, Ana Alonso en el tándem con Oriol. Han demostrado que pueden dar un paso más y, sobre todo, que pueden competir de tú a tú con las mejores selecciones. Creo que eso ha generado una expectativa muy buena de cara a estos Juegos Olímpicos.
Habéis logrado que el circuito conviva con los esquiadores y que, además, sea un foco de atención para quienes están en pistas. ¿Cómo planteáis esa convivencia y qué papel juega el equipo humano?
– Requiere muchísimo esfuerzo. Hemos encontrado el espacio idóneo para combinar una competición como esta con la práctica habitual del esquí en la estación. Los clientes pueden esquiar por encima del circuito y eso, además, se convierte en un gran reclamo para quien está en pistas, porque ven la Copa del Mundo de cerca y se genera ambiente. Detrás hay un equipo técnico que conoce al milímetro el terreno, desde el montaje hasta el mantenimiento diario del trazado, y un grupo de voluntarios sin los cuales sería imposible, porque son los que sostienen muchos detalles del operativo. Y lo más importante es que esto no termina cuando cuando se desmonta el circuito, ya estamos trabajando en la edición del año que viene.
Ya que comentas que ya estáis pensando en la próxima edición, ¿qué horizonte de continuidad tiene Boí Taüll en el calendario de la Copa del Mundo?
– De momento, lo que podemos confirmar es que hemos solicitado la sede para el año que viene y que la Copa del Mundo volverá a Boí Taüll con esprint y relevos mixtos. La ISMF está muy contenta con los resultados y con cómo han salido las pruebas aquí, y ahora estamos trabajando con Ferrocarrils de la Generalitat para darle continuidad al proyecto y ampliar el acuerdo a más años. Para nosotros es importante que esto ya tenga nombre propio y, además, estamos muy satisfechos con la gran audiencia en TV3 y Esport3, que ayuda a consolidar la prueba y a darle aún más visibilidad.



