Grandvalira Resorts cerró la temporada 2025-2026 con el mejor balance desde la creación del grupo, al alcanzar 2.382.805 días de esquí vendidos entre Grandvalira, Pal Arinsal y Ordino Arcalís, un 2,7% más que el invierno pasado. El crecimiento no se limitó a la afluencia. La cifra de negocio global aumentó un 4,25% en una campaña marcada por las abundantes nevadas, la mejora del rendimiento comercial y la sensación de que, sin los problemas meteorológicos de varios fines de semana y las continuas incidencias en el acceso desde Francia, el resultado todavía habría podido ser más alto.
El invierno 2026 deja, por tanto, un balance sólido para el gran operador andorrano de nieve. Grandvalira mantuvo su papel de locomotora del grupo y firmó el tercer mejor invierno de su historia, Pal Arinsal protagonizó el mayor salto de la temporada con un crecimiento del 9,1% y Ordino Arcalís, pese a cerrar ligeramente por debajo del curso anterior, volvió a reforzar su prestigio gracias a una campaña larga, una nieve extraordinaria y su proyección internacional en el universo freeride al acoger el primer Mundial de la especialidad.
Más allá del dato agregado, la temporada 2025-2026 confirma también una tendencia que Grandvalira Resorts lleva tiempo consolidando. El grupo no solo vende más, sino que vende mejor, con más peso del cliente que planifica con antelación, una mejora del negocio de escuela y restauración y un ecosistema digital cada vez más importante en la relación con el esquiador.

Un invierno con mucha nieve y mejores condiciones de producto
Si hay un elemento que explica buena parte de los resultados de la temporada es la nieve. Las estaciones andorranas han vivido un invierno de grandes acumulaciones y espesores poco habituales en los últimos años, con registros especialmente destacados en los tres dominios.
Pal Arinsal cerró la campaña con las nevadas más abundantes de las dos últimas décadas, mientras que Ordino Arcalís firmó el segundo mejor dato de nieve acumulada de su serie histórica. Grandvalira, por su parte, registró 716 centímetros de nieve, el cuarto mejor registro de los últimos 35 años. Ese escenario permitió ofrecer durante gran parte del invierno una imagen de plenitud, con un porcentaje de apertura muy elevado y una calidad de pistas que reforzó la percepción del cliente.
Pal Arinsal y Ordino Arcalís pudieron operar con el 100% de sus pistas la mayor parte de los días, mientras que Grandvalira mantuvo desde Navidad una media superior a los 200 kilómetros esquiables. Esa regularidad ha sido una de las claves del invierno. Cuando un dominio presenta muchas pistas abiertas, espesores generosos y continuidad en las condiciones, no solo mejora la experiencia del visitante, también se refuerza la reserva anticipada, aumenta el uso de forfaits de temporada y crece el consumo en servicios complementarios.
En paralelo, la meteorología favorable en términos de nieve permitió una menor dependencia de la producción artificial. Las estaciones necesitaron menos nieve de cultivo que el año anterior, con el consiguiente ahorro de recursos y una optimización del sistema de innivación. La gran nevada del invierno no solo se vio en el paisaje, también se notó en la calidad del producto y en el rendimiento global del negocio.

Grandvalira, motor del grupo y tercer mejor invierno de su historia
Dentro del balance conjunto, Grandvalira volvió a sostener el mayor volumen de la actividad. La estación cerró la campaña con 1.731.747 días de esquí vendidos, un 1,8% más que la temporada pasada. La cifra tiene todavía más valor si se tiene en cuenta que este invierno el dominio contó con diez días menos de operación que en el curso anterior.
El arranque del Puente de la Purísima ya apuntó buenas sensaciones y diciembre consolidó el impulso con una gran respuesta del mercado. El 29 de diciembre se alcanzó el pico de afluencia de Grandvalira con 25.412 esquiadores, en una jornada que además dejó la mejor ocupación conjunta de los tres dominios desde que operan bajo la marca Grandvalira Resorts.
Enero mantuvo un comportamiento especialmente robusto y se acercó a volúmenes propios de febrero, que tradicionalmente suele ser el mes más fuerte. Fue precisamente febrero el que quedó más condicionado por los cortes de acceso desde Francia y por la meteorología adversa en fines de semana clave. Aun así, Grandvalira consiguió cerrar marzo como su mejor mes de ese periodo desde la etapa poscovid, lo que ayudó a redondear una temporada muy consistente.
La estación también mejoró en negocio de escuela y snowboard, en el uso del forfait de temporada y en la fortaleza del canal online, reforzando un modelo comercial cada vez más orientado a la anticipación y a la gestión digital del viaje. En la valoración del cliente, además, Grandvalira volvió a moverse en registros altos, con una nota global de 8,85 sobre 10 y un 96% de usuarios dispuestos a recomendar la estación.

Pal Arinsal, la gran progresión del invierno
Si Grandvalira fue el motor por volumen, Pal Arinsal fue la estación que más creció y la que mejor convirtió el excelente invierno en resultados. El dominio de La Massana cerró la campaña con 460.788 días de esquí vendidos, un 9,1% más que el curso pasado, y firmó así su mejor temporada desde la integración en Grandvalira Resorts.
El dato es relevante por varios motivos. En primer lugar, porque la estación operó diez días menos que el invierno anterior. En segundo, porque no solo mejoró en afluencia, sino también en calidad del negocio. Las ventas directas crecieron con fuerza, aumentaron los forfaits de un día y también las estancias de media duración, un indicador muy interesante para medir la capacidad de la estación para atraer escapadas de varios días y no solo visitas puntuales.
Pal Arinsal se benefició de un invierno muy nevador y también de su accesibilidad, un factor que en jornadas complicadas suele marcar diferencias. La facilidad de acceso por telecabina y su perfil familiar la convirtieron en una de las estaciones menos penalizadas en los episodios de mal tiempo de fin de semana, al tiempo que reforzaron su atractivo para el público de proximidad y para grupos familiares.
La mejora se trasladó igualmente a otros segmentos del negocio. La escuela de esquí y snowboard creció un 14% y la restauración un 9,7%, mientras que las ventas online se dispararon un 21%. También evolucionó al alza el público no esquiador, atraído por una oferta complementaria que va más allá del producto puramente deportivo y consolida a Pal Arinsal como un destino de montaña de perfil amplio.
La percepción del cliente acompañó este crecimiento. Según las encuestas externas, la estación alcanzó una satisfacción global de 8,91 sobre 10 y un índice de recomendación del 95%. En una temporada larga y muy competida, esos datos refuerzan la idea de que Pal Arinsal no solo creció en volumen, sino también en reputación de servicio.

Ordino Arcalís, menos volumen pero una temporada de enorme fortaleza de imagen
Ordino Arcalís cerró el invierno con 193.322 usuarios si se suman los pasajes propios y los esquiadores procedentes de otros dominios de Grandvalira Resorts mediante Andorra Pass y Nord Pass. El dato representa una caída del 3,7% respecto al invierno anterior, pero leído de forma aislada resultaría engañoso.
La estación ordinense estuvo condicionada por nueve cierres totales a causa de los temporales de nieve y viento, un factor que alteró de forma clara su potencial comercial. Aun así, volvió a firmar una campaña muy notable, con una larga ventana operativa entre finales de noviembre y el 12 de abril, lo que la convirtió en una de las estaciones andorranas con calendario más extenso.
Además, Ordino Arcalís volvió a exhibir lo que la distingue dentro del panorama pirenaico. Su nieve. Sus 864 centímetros acumulados constituyen el segundo mejor registro desde que existen datos, lo que reafirma su prestigio como uno de los grandes santuarios de nieve del sur de Europa y un destino de referencia para el freeride. Esa fortaleza del producto permitió mantener la estación prácticamente toda la campaña con la totalidad de las pistas e instalaciones abiertas.
La lectura de Ordino Arcalís no debe hacerse, por tanto, solo desde el volumen final. Su invierno ha sido de gran valor cualitativo y de fuerte proyección de marca. La estación mejoró en la valoración global del cliente, mantuvo un elevadísimo nivel de recomendación y volvió a proyectarse internacionalmente gracias a la celebración de los primeros Campeonatos del Mundo FIS de Freeride, uno de los hitos deportivos del invierno en Andorra.

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Una temporada que pudo haber sido aún mayor
El propio balance del grupo admite que los resultados, siendo excelentes, podrían haber sido todavía mejores. Dos factores lastraron una campaña que apuntaba muy alto. El primero fue la meteorología adversa en fines de semana, especialmente sensible en el cliente que decide a última hora.
El segundo, más estructural y con mayor impacto, fueron las continuas incidencias en la carretera RN-20, la vía de acceso a Andorra por el Pas de la Casa desde Francia. En total hubo 55 días de temporada con dificultades de acceso por este corredor, entre cierres, restricciones y afecciones derivadas de desprendimientos, previsiones meteorológicas o protestas. El golpe fue especialmente visible en Grandvalira, y de manera más concreta en Pas de la Casa, uno de los sectores más dependientes del mercado francés y de las escapadas cortas.
La estimación del grupo apunta a 50.000 días de esquí perdidos en Pas de la Casa respecto a lo que habría sido razonable esperar en una temporada de nieve comparable. El mercado francés fue el más penalizado y los forfaits de un día vendidos en taquilla a este cliente retrocedieron con fuerza en febrero. En otras palabras, el invierno fue muy bueno, pero convivió con una anomalía de acceso que impidió exprimir del todo el potencial de la temporada.
Ese elemento añade una lectura interesante al balance. Grandvalira Resorts ha crecido incluso en un contexto imperfecto, lo que da todavía más valor a los números finales y deja abierta la posibilidad de un techo aún más alto si en el futuro acompañan tanto la nieve como la conectividad.
Más cliente internacional y ecosistema digital fuerte
Otro de los rasgos del invierno 2025-2026 ha sido la consolidación del peso internacional en la clientela de Grandvalira Resorts. El mercado español sigue siendo el principal, con un protagonismo claro del público catalán, pero el grupo ha reforzado especialmente su conexión con mercados de largo radio, impulsado por la integración en Ikon Pass.
Los clientes procedentes de Estados Unidos y Latinoamérica crecieron un 40% desde la temporada 2023-2024, y el uso de Ikon Pass se tradujo este invierno en 5.500 días de esquí, un 57% más que el año anterior. El cliente británico también mantuvo un papel destacado, mientras que el francés perdió peso a causa de los problemas de acceso por carretera.
En paralelo, Grandvalira Resorts sigue profundizando en su estrategia digital. Las ventas online crecieron un 6% y la app del grupo rozó los 380.000 usuarios activos, con una mejora espectacular respecto al curso anterior. La implantación del Mobile Pass, que permite acceder a pistas con el forfait cargado en el teléfono móvil, ha sido una de las novedades del invierno y apunta con claridad hacia una experiencia cada vez más autónoma, más ágil y más vinculada al entorno digital.
No se trata solo de tecnología. Detrás de esos números hay un cambio de comportamiento del cliente, que reserva antes, se informa más por canales propios y construye su experiencia de nieve con mayor antelación. Esa evolución explica en parte la fortaleza comercial del grupo y la capacidad de sostener ocupaciones elevadas incluso en una temporada condicionada por incidencias externas.
Grandvalira Resorts refuerza su posición
El balance final deja una fotografía clara. Grandvalira Resorts cierra el invierno 2025-2026 con su mejor resultado desde la creación del grupo y con la sensación de haber consolidado un modelo sólido, diversificado y cada vez más maduro. Grandvalira sigue siendo el gran tractor del negocio, Pal Arinsal firma la progresión más fuerte de la campaña y Ordino Arcalís mantiene intacto su peso estratégico como dominio de alta montaña, nieve y prestigio internacional.
La abundancia de nieve, el alto nivel de apertura, la mejora de servicios y el avance del canal digital explican buena parte de los resultados. Al mismo tiempo, los problemas en la RN-20 y varios fines de semana meteorológicamente adversos recuerdan hasta qué punto el turismo de nieve sigue dependiendo de factores externos que pueden condicionar el desenlace de una gran campaña. Con todo, la temporada 2025-2026 deja una conclusión difícil de discutir. Grandvalira Resorts ha salido reforzada de un invierno excelente y confirma su posición como el gran polo de nieve de Andorra y uno de los referentes del sur de Europa.



