Narvik (Noruega) no organizará finalmente las pruebas femeninas de descenso y supergigante de la Copa del Mundo previstas para marzo de 2027. El comité organizador ha renunciado a la cita tras evaluar las obras pendientes y concluir que, aunque sería técnicamente posible terminar, probar y homologar las instalaciones a tiempo, hacerlo supondría asumir un riesgo demasiado elevado. La FIS y la Federación Noruega de Esquí trabajan ahora para encontrar una estación sustituta. Las carreras debían ser el primer gran ensayo de la pista y de la organización antes de los Campeonatos del Mundo de 2029.
Los organizadores aseguran que mantienen su ambición de celebrar los Mundiales y la FIS sostiene que la renuncia permitirá concentrar recursos en esa cita. Sin embargo, Narvik aún afronta importantes obras y pierde una oportunidad clave para probar la pista y la organización en competición. La decisión no demuestra que los Campeonatos estén en peligro, pero deja una pregunta inevitable: ¿qué calendario de obras, homologaciones y pruebas garantizará que la sede llegue preparada a 2029? La FIS debe concretarlo.
Una elección marcada por la política
La decisión devuelve también al primer plano la polémica elección de la sede. En junio de 2024, la FIS otorgó a Narvik los Mundiales de 2029, por delante de Soldeu-El Tarter y Val Gardena. El resultado oficial fue de 11 votos para Narvik, 8 para Val Gardena y solo 1 para Soldeu.
Tras la elección de Narvik, la FIS celebró una segunda votación entre Val Gardena y Andorra para asignar los Mundiales de 2031. que cayó sorpresivamente del lado de Val Gardena, que obtuvo 14 votos y Andorra, 6. Tras conocerse el resultado de 2029, la candidatura andorrana denunció que la votación había estado condicionada por el enfrentamiento entre dos bloques dentro de la FIS: uno favorable al entonces presidente, Johan Eliasch, y otro contrario. David Hidalgo, director de Andorra 2029, afirmó que los componentes políticos se habían impuesto a los criterios técnicos.
Meses después, Patrick Toussaint, vicepresidente de la Federación Andorrana de Esquí y antiguo miembro del Consejo de la FIS, sostuvo en la Cadena SER que Andorra había sido un daño colateral de esa pugna. Según Toussaint, las presiones de Suiza, Alemania y Austria influyeron en la votación y perjudicaron a la candidatura andorrana por su proximidad a Eliasch.
Y Andorra queda ante una paradoja difícil de ignorar. Soldeu-El Tarter ya organizó las Finales de la Copa del Mundo de 2019 y 2023 y volverá a recibir el circuito femenino en marzo de 2027. Narvik, en cambio, renuncia a la prueba que debía servirle de ensayo para los Mundiales. La comparación no cambia el resultado de 2024, pero reabre una pregunta incómoda: ¿pesaron más la experiencia y la preparación de las candidaturas o los equilibrios políticos dentro de la FIS?



