
En el Pirineo aragonés, la nieve no solo dibuja postales. También escribe, a veces, un parte silencioso que reaparece cada invierno en las laderas del Anayet, en la divisoria de

La expedición invernal al Annapurna (8.091 metros), organizada por Alex Txikon, afrontó el pasado 16 de enero uno de los episodios más tensos de su desafio. A unos 300 metros