Vall de Núria: 70 años de la estación de esquí más auténtica

Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) ha anunciado la sustitución del telecabina de pulsión de la Coma del Clot que entró en funcionamiento en enero de 1988.

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Vall de Núria
El Santuario de la Mare de Déu de Núria y su estación de esquí en 1965. En primer termino el antiguo funicular que cubría el recorrido entre el centro del valle y el albergue del Pic de l’Aliga y que en la actualidad hace el telecabina Coma del Clot. (Copyright/Ediciones Sicilia/Archivo Turiski)

Esta temporada Vall de Núria ha pasado de puntillas sobre su 70 aniversario. Sus dos primeros remontes entraron en funcionamiento el 21 de diciembre de 1947.

La estación de esquí y montaña de la Vall de Núria, que el año 1986 se integró a Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), ha anunciado la licitación para renovar el telecabina Coma del Clot de Vall de Núria por un importe de 2.487.506 €. FGC espera que el nuevo remonte pueda entrar en funcionamiento en diciembre de 2019 (temporada esquí 2019-2010). La nueva instalación sustituirá al actual y único telecabina de pulsión -híbrido entre telecabina y teleférico- que funciona en el estado español. De un solo cable cuelgan, en este caso, cuatro cabinas fijas de seis plazas cada una.

Vall de Nuria
El telecabina de pulsión Coma del Clot de Vall de Núria -de un solo cable cuelgan cuatro cabinas fijas de seis plazas cada una- fue inaugurado en diciembre de 1988. (Copyright/FGC)

El actual telecabina de pulsión entró en funcionamiento en enero del año 1988 y costó 150 millones de las antiguas pesetas. La estación inferior está situada a 1.970 m y la superior a 2.120 m Su longitud es 657 metros, tiene 11 torres y posee una capacidad de transporte de 400 personas hora. En su momento sustituyo al antiguo funicular que cubría el recorrido entre el centro del valle y el albergue del Pic de l’Aliga.

La estación de esquí de la Vall de Nuria (1947) cronológicamente es la tercera estación de esquí que entró en funcionamiento en España y la segunda en Catalunya, tras La Molina (1942) y Candanchu (1945). En las tres estaciones se esquiaba antes, al igual que en otros puntos de la geografía española, pero el concepto estación de esquí, tal y como lo entendemos en la actualidad, se otorga con la entrada en funcionamiento de su primer remonte para transportar esquiadores.
Esta temporada 2017-2018, Vall de Núria, la única estación de la península ibérica a la que no se puede acceder en automóvil, ha visto como su efemérides del 70 aniversario no se ha celebrado, ni citado, y ha quedado a la sombra del 75 aniversario de La Molina. Desde estas líneas animamos a los responsables de FGC a preparar como se merece el 75 aniversario de la estación del Ripollés.

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El Santuario de la Mare de de Deu Núria en una imagén de mediados de los años veinte. (Copyright/Autor: Lucien Roisin/Archivo Turiski)

Vamos a repasar un poco la historia de este idílico paraje que gracias a mantenerse alejado de la tiranía del automóvil ha guardado su esencia. El santuario de la Vall de Núria fue otro de los lugares pioneros para la práctica del esquí. Su aislamiento, a 2.000 metros de altitud, lo convirtieron en lugar de peregrinación de los que habían hecho del esquí su deporte invernal preferido. Se dio a conocer en 1916, cuando el santuario comenzó a abrir sus instalaciones durante el invierno. No era para los peregrinos ni para los devotos de la Virgen de Núria, sino para facilitar la estancia a los primeros esquiadores que querían aprovechar sus laderas para iniciarse en el esquí. El desarrollo de la práctica deportiva dio un salto cualitativo cuando, en 1921, se celebró la Semana de Deportes de Invierno, que se repetiría los dos años siguientes. La primera edición se había organizado en Ribes de Freser (1911), población que durante unos años acogió esta semana, hasta convertirse la casi en la fiesta mayor de invierno.

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Las rudimentarias pistas de esquí de cara al Pic de Nou Creus (2801 m) en la Vall de Nuria a finales de los años veinte. (Copyright/Autor: Lucien Roisin/Archivo Turiski)

Para saber la dificultad que había para acceder a Nuria recordamos lo que un pionero como Manel Talens Anglasell, escribía en su libro “Núria” (1944) sobre el viaje entre Queralbs y el santuario: “Disponiendo, como la mayoría, del sábado por la tarde y el domingo, la excursión era algo agotadora. Llegados a Ribes hacia las siete de la tarde, después de un viaje de cuatro horas en tren, se cenaba en un hotel cualquiera y se salía en auto hasta Queralbs. De allí ya se comenzaba la ascensión a Nuria a pie. Cargados con esquís y mochila e iluminados por la luz de la luna, en el caso más favorable y las menos de las veces, por modestos farolillos las más, avanzábamos lentamente obligados, la mayoría de las veces, por estar el camino helado en muchos tramos y en otros cubierto por la nieve pisada y endurecida. El camino casi siempre tenía que hacer totalmente a pie, hasta el mismo santuario, con temperaturas de ocho y diez grados bajo cero, lo que, en general, aconsejaba desistir hacer parada de ningún tipo durante la ascensión, para evitar enfriarse o sufrir algún mal mayor. Se tardaba, en estas condiciones, unas tres horas en llegar a Núria y se llegaba en un estado físico bastante lamentable, suspirando los excursionistas por meterse en la cama. Aún no amanecía el día estábamos los esquiadores de pie derecho y salíamos por las diferentes pistas de aquel magnífico lugar, donde sólo podíamos permanecer hasta el mediodía, hora en la que, después de comer apresuradamente, se iniciaba el regreso a Queralbs y Ribes”.

Esta excursión se dejó de hacer cuando, en 1931, entró en funcionamiento el tren cremallera de Ribes, Queralbs y Núria. La línea, de 12 kilómetros y medio, fue inaugurada, el 22 de marzo, y era obra de la compañía de Ferrocarriles de Montaña de Grandes Pendientes. El cremallera puso al alcance de muchos aficionados las magníficas instalaciones naturales de Núria, que en muy poco tiempo se convirtió en un centro de deportes de invierno. El empuje fue tan fuerte que se creo el Club Alpí Núria (CAN) -26 de diciembre de 1932-, que aún existe en la actualidad bajo la denominación Club Alpí Núria Masella Cerdanya (CANMC). El CAN fue el primer club deportivo nacido para fomentar exclusivamente la práctica del esquí y se creó unos meses antes de la fundación de la Federació Catalana d’Esquí (1933) y de la Federación Española de Esquí (1934).

Algunos de los jóvenes fundadores procedían del Centre Excursionista de Catalunya (CEC), como el primer presidente del club, Josep Muntanyola Rovira, que en el libro del cincuenta aniversario del CAN recordaba que crearon la nueva entidad para hacer un club donde todas las actividades giraran alrededor de la nieve y por algunos asuntos más banales, como poder huir de la excesiva rigidez de la organización del CEC: A las 10 de la noche se cerraban las luces del Xalet y no podíamos hacer fiestas …

La misma empresa que gestionaba el cremallera Ferrocarriles de Montaña a Grandes Pendientes los apoyó en sus inicios, como lo demuestra el hecho que la primera sede social de este club, fundado en Barcelona, estaba en las oficinas de la empresa, el número 26 de Paseo de Gracia, y que reclutaron algunos corredores de primera línea “a golpe de talonario”, ofreciéndoles un pase gratuito para el cremallera.

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Vall de Núria ofrece diez kilómetros de pistas balizadas. (Copyright/FGC)

En 1947 -21 de diciembre de 1947- entraron en funcionamiento los dos primeros remontes, el telesquí del Santuario y el telesilla -una persona- del Pic de l’Águila. De la mano de este club, durante la década de los años cincuenta esquiaron en el Valle de Núria algunos de los mejores esquiadores de la época, algunos de ellos campeones olímpicos y del mundo, como los franceses James Couttet, Henri Oreiller, los austriacos Toni Sailer y Christian Pravda o el suizo Georges Schneider. La estación no evolucionó en su momento, cuando no se tenían en cuenta los criterios medioambientales y paisajísticos, a pesar de que a comienzos de los años sesenta hubo un proyecto que pretendía instalar un telecabina hasta la cima del Puigmal (2.911 m) para poder conectar con la vertiente francesa. En la actualidad, la estación de la Vall de Núria es un centro de montaña emblemático, que dispone de 10 kilómetros de pistas de esquí.

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