50 Aniversario del Mundial de esquí de Portillo en Chile

La celebración del Campeonato del mundo de esquí de Portillo situó en el mapa la estación chilena y por ende la nieve sudamericana.

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Portillo
En los mundiales de esquí alpino de Portillo participaron 22 países. (Copyright/ Campañá)

Se cumplen 50 años de la celebración de los Mundiales de esquí alpino en el centro invernal chileno de  Portillo, que se hicieron del 4 al 14 de agosto de 1966. Cinco  décadas después de aquella efemérides deportiva, que no ha vuelto a repetirse en el hemisferio sur, Ski Portillo y sus organismos turísticos están recordando muy discretamente un acontecimiento que supuso el lanzamiento internacional de la estación de esquí y la de Chile como país de nieve.

La idea de celebrar la competición partió de los neoyorquinos Bob Purcell, y Dick Aldrich, propietarios del complejo, y de Henry Purcell que en febrero de 1961 había llegado a Portillo como gerente general del hotel. El establecimiento había sido comprado pocos meses antes a la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) por su tío Bob Purcell y otra serie de inversores norteamericanos. La empresa estatal chilena se desprendía de un hotel que sólo daba problemas y pérdidas. Henry Purcell tenía 26 años era graduado en Administración Hotelera por la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York, y dejaba atrás una más que probable brillante carrera en la cadena de Hoteles Hilton. Por cierto, Henry Purcell no sabía esquiar ni había tenido contacto alguno con el sector de la nieve.

Portillo
Así se anunciaba Portillo y su hotel en en los medios de comunicación locales a principio de los años cincuenta.

Historia de Portillo
Portillo, como centro de esquí, nació al calor de la construcción del Ferrocarril Trasandino Los Andes-Mendoza, inaugurado el 5 de abril de 1910 y en funcionamiento hasta 1984. La línea férrea, que comunicaba la ciudad chilena de Los Andes y la argentina de Mendoza,  se convirtió en el primer remonte, entre la zona de la estaciones de Caracoles y de Juncal, para descender por  las  que posteriormente serían las futuras pistas de Portillo, alrededor de la Laguna del Inca.

En 1930, en un pequeño paso entre las montañas llamado Portillo se instaló el primer y modesto telesquí y se construyó un refugio para dar alojamiento y comida a los primeros esquiadores conocido como Hotel Portillo. El edificio del hotel actual fue proyectado por el arquitecto Martín Lira y promovido por la sociedad Hoteles de Cordillera S.A, aunque no llegó a ponerlo en marcha. La construcción se inició en 1941 y  se inauguró en 1949 con 125 habitaciones y una capacidad aproximada de 300 personas.

En esa época el centro de esquí disponía de dos telesillas de una plaza y un telesquí de arrastre. La escuela de esquí se puso en marcha contratando al excampeón de esquí francés Emile Allais que a su vez ayudó a rediseñar los trazados de la estación. La Sociedad Anónima de Hoteles de Cordillera (HORCOSA) había sido la encargada de poner en funcionamiento el hotel y gestionarlo hasta 1957 que pasó a manos del Consorcio Hotelero de Chile, que dependía de la Corfo. En el trasfondo de tantos cambios de gestión y propiedad latía la escasa rentabilidad del complejo hotelero. No será  hasta 1961 con la entrada del grupo inversores americanos liderados por Bob Purcell y Dick Aldrich, que el destino del Hotel Portillo cambiará para siempre.

Al Mundial de Portillo la Federación Española de Esquí participó con seis esquiadores: Lluis Viu, Francesc Prat, Antoni Campañá, Jordi Rodriguez, Aurelio García y Carles Adserá.

Elección sorpresa
La elección de Portillo como sede del XXIII  Campeonato del mundo de esquí alpino se produjo el junio de 1963, en Atenas, durante la votación realizada por la Asamblea de la Federación Internacional de Esquí. La candidatura de la Federación Chilena de Esquí superó a otras de nórdicas que inicialmente partían como favoritas. Chile se había dado a conocer entre la FIS el año 1962 cuando la estación se ofreció para albergar pruebas internacionales, aprovechando problemas surgidos en Chamonix para albergar su tradicional competición. En una interesante entrevista de 2013 que el periodista chileno Alexis Jeldrez hizo a Henry Purcell , desde los años 80 propietario del complejo hotelero e invernal, para la revista Caras.

Purcell destacaba que consiguieron el Mundial porque “en parte querían experimentar un poco -refiriéndose a la Federación Internacional de Esquí- y en parte fue política, porque este país estaba entrando en su período de socialismo, y todas las naciones socialistas votaron por Chile, más los otros no europeos y todos los del hemisferio sur… de repente salimos en la ronda de votos y nadie se lo imaginaba, pero ahí estaba.”

Portillo
Los componentes del equipo español de la Federación Española de Esquí que viajó en agosto de 1965 para participar en las pruebas test del Mundial y que se vieron afectadas por un tifón. Lluis Viu, Francesc Prat, Antoni Campañá, Jordi Rodriguez, Aurelio García, el entrenador Henri Perinet y Carles Adserá. -izquierda a derecha- (Copyright/ Campañá)

No fue un camino de rosas. Un año antes del mundial -agosto de 1965-  y ya con los remontes y la infraestructura a punto la estación afrontó uno de los peores inviernos que se recuerdan. Constantes tormentas de nieve, avalanchas y un tifón con vientos huracanados de hasta 200 km/h en agosto de 1965 destrozaron prácticamente el 80%  de las instalaciones de pistas y otras infraestructuras, además de cobrarse la vida de cinco personas.

Las pruebas test previstas que habían llevado hasta la cordillera andina a diversos equipos europeos tuvieron que suspenderse. Hubo dudas por parte de la FIS, pero la voluntad de Bob Purcell por reconstruirlo todo, el apoyo firme del gobierno chileno, la federación local, presidida por Reinaldo Solari Magnasco y la colaboración de la empresa de remontes francesa Poma que envió a un ingeniero polaco Janck Kunzynski para customizar los remontes a las características de las pistas andinas fueron determinantes para que Portillo mantuviera la cita mundialista.

El campeón olímpico de eslalon austriaco de los Juegos Olímpicos de Oslo 1952, Othmar Schneider (1928-2012), también jugó un papel importante en el rediseño de los remontes. Schneider tras su retirada de la competición fue durante cuatro temporadas (1963 a 1967) director de la escuela de esquí de Portillo.  Bob Purcell no escatimó gastos y contrato al ingeniero forestal Montgomery Atwater (1904-1976)  considerado el precursor en el campo de la investigación y la previsión de avalanchas de América del Norte. Atwater se encargó de realizar un programa de avalanchas de la zona.

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El descesno se disputó en la mítica pista Roca Jack, de Portillo que fue pisada por derrapaje por soldados de la Escuela de Alta Montaña de Los Andes, con sede en Rio Blanco. (Copyright/ Campañá)

A ello hay que sumar la ayuda inestimable del ejército chileno a través de la Escuela de Alta Montaña de Los Andes, con sede en  Rio Blanco y su entusiasta mando, el Mayor Arturo Aranda. Un año antes de la competición los militares se dedicaron a dinamitar las rocas sobresalientes de las pistas. Y un mes antes del inicio del Mundial una compañía de este regimiento con 300 soldados se instaló en el Refugio Militar de Portillo  para realizar las tareas de pisters y de derrapaje de pistas, entre otras funciones.

En aquella época la estación sólo tenía para el pisado de las pistas dos rudimentarias pisanieves por lo que la preparación de la nieve se hizo con el derrapaje clásico de los esquiadores. Todos los trazados se hicieron de forma manual incluyendo la pista de descenso que se disputó en la Roca Jack, la pista más emblemática de Portillo.

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Jean Claude Killy en el centro después de recibir una de sus dos medallas de oro de los mundiales. De fondo la Laguna del Inca helada. (Copyright/ Campañá)

Modesta inauguración
El 4 de agosto de 1966, el entonces presidente de Chile, Eduardo Frei, en sencilla ceremonia celebrada frente al Hotel  Portillo fue el encargado de inaugurar la competencia deportiva junto al presidente de la Federación Internacional de Esqui (FIS), el suizo Marc Hodler (1918-2006)  y al presidente del comité organizador y a la vez máximo dirigente de la Federación Chilena de Esquí, el ingeniero civil y empresario Reinaldo Solari. La crónicas periodísticas  de la época  destacan que sólo “fueron izadas tres banderas: la de Chile, la de la Federación Internacional  esquí y la de la Federación Chilena de Esquí. No se dio explicación alguna del motivo por el que no se izaban las banderas de las naciones participantes, pero en círculos autorizados se dijo que se hizo así para evitar problemas entre las Alemanias del Este y del Oeste.”

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El francés Jean Claude Killy inició su reinado en el esquí mundial en Portillo. (Copyright/ Colección Rossignol)

A nivel de competición el equipo francés fue el gran triunfador. Francia ganó 16 medallas de los 24 posibles. Jean Claude Killy se adjudicó el oro en el descenso y la combinada. Guy Perillat se impuso en el eslalon gigante, mientras el italiano Carlo Senoner  ganó el oro en el eslalon. En categoría femenina, la medalla de oro en eslalon fue para Annie Famose.

No obstante, la estrella fue la también francesa  Marielle Goitschel con tres oros (descenso, gigante y combinada).  No obstante,  una de las medallas de oro, en concreto la de descenso,  tardó varios años a recogerla ya que inicialmente la prueba la había ganado la austriaca Erica Schinneger. Poco antes de los Juegos Olímpicos de Invierno Grenoble de 1968 Erica se sometió a una prueba de género donde se comprobó que debido a una malformación genital externa se descubrió que era varón. Tras operarse cambió su nombre a Erik y participó en los juegos de Sapporo de 1972 con el equipo masculino de Austria.

Seis españoles
La delegación española  estaba formada por seis esquiadores  Aurelio García, Antoni Campaña, Francesc Prat, Carles Adserá, Jordi Rodríguez, Lluís Viu y el delegado técnico español Josep Bofill. A nivel técnico destacar que  en Portillo se estrenó el eslalon gigante a dos mangas, aunque la competición no se disputó  el mismo día.  La figura  española de aquel equipo,  Aurelio García, acabó la primera manga vigesimoséptimo. 24 horas después  perdió cualquier opción de acabar entre los 20 primeros cuando se salió del trazado en una puerta de la segunda manga.

No tiro la toalla recuperó la posición y acabó en la posición 49. En la prueba de descenso nuevamente Aurelio García, especialista en prueba técnicas, fue el mejor.  Finalizo en la posición 40. Rodríguez, cuarenta y tres;  Viu, el cincuenta y uno, y Prat, el cincuenta y cuatro. La peor parte se la llevo el barcelonés Antoni Campaña, especialista de descenso, que tuvo que abandonar la carrera por habérsele soltado la fijación poco antes de la salida y perder uno de sus esquís.

 

 

 

 

 

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