A poco más de dos horas de Barcelona si vas en coche, y cerca de tres si eliges Rodalies, te plantas en Ribes de Freser. Allí te espera el Cremallera, con salidas desde las 7.30 y última subida a las 20.16, que en 33 minutos, serpenteando la montaña y con única parada en Queralbs, te transporta hasta la Vall de Núria. El viaje ya es parte del plan, una transición suave entre el ruido y la calma.
Turiski se hospedó un par de noches en una de las 75 confortables habitaciones del Hotel Vall de Núria, aunque también puedes optar por alquilar uno de los 20 apartamentos con capacidad máxima de seis personas, completamente equipados para gestionar tu estancia como mejor te convenga. La diferencia, en nuestro caso, la marcó la sensación de estar “en manos” de un equipo que está, pero no se impone.

Un valle sin coches, un hotel que baja el ritmo
Sin embargo, después de experimentar la alegría de vivir en este remanso de paz, donde no llegan ni siquiera los 4×4 y el silencio te acompaña a cada paso, te aconsejamos reservar habitación y disfrutar de la gastronomía del hotel. Producto de kilómetro 0 que pone en valor los excelentes recursos de la zona. Y, sobre todo, un ritmo de comedor que no te empuja, te acompaña.
Comer bien también es sentirse cuidado
Hablamos, lectores, de experiencias que vas descubriendo en cualquiera de los espacios gastronómicos de este establecimiento. Comenzando por su propio restaurante y su imbatible buffet, todo en su punto. Sopas, guisos de la abuela, fruta de temporada y repostería elaborada con cariño, además de un repertorio que cambia por completo de un día para otro. Hay, además, otros restaurantes con servicio en mesa, como la Cabaña del Pastor o el selecto Racó de la Vall. En nuestra estancia, acompañados por un paisaje de película mientras caían los primeros copos de nieve, el servicio demostró saber mimar los detalles desde que te sientas hasta que te levantas de la mesa. Ese tipo de atención que no necesita grandes gestos, porque acierta en los pequeños.

(Copyright/Àlex M. Balaguer)
Gastronomía más que complaciente al margen, el Hotel Vall de Núria dispone de tres grandes salas con capacidad para 50 personas cada una, pensadas para organizar actos de cualquier índole. Pueden unirse o funcionar por separado, con el sonido diferenciado. Además, en la parte inferior del hotel se ubica un auditorio con 140 butacas. Un equipamiento que sorprende en un entorno que, por definición, invita a bajar el volumen.
Invierno de esquí, primavera de senderos
Ahora estamos en invierno y la Vall es territorio de esquí, con 11 pistas, telesilla, teleférico, teleesquí y cinta transportadora. Pero cuando llega la primavera, el valle se convierte en un paraíso para los amantes del senderismo, con el Camí Vell como ruta estrella, junto con otros circuitos de paseo que cautivan por su belleza. Son aptos para caminantes de todas las edades, con recorridos de entre 25 y 85 minutos. Camí de la Creu de la Riba, Camí del Llac, Camí del Canal, Camí de les Coves, Camí de les Creus, Camí del Bosc, Antic Trampolí de Núria o el Circuit dels Ponts Històrics. Otros centros de interés lo conforman la Casa de Sant Ignasi, el Centre d’Interpretació Mediambiental, la Granja, la Presa, el Observatori d’Ocells, el Santuario o la Ermita de Sant Gil. Cuando el valle se abre, entiendes por qué aquí la naturaleza no es decorado, es argumento.

El programa de actividades de la Vall de Núria incluye propuestas integradas en el alojamiento en función de la temporada del año, porque el Hotel y el Santuario está abierto todo el año. Los peques se pueden divertir en el Cau de la Marmota, un espacio lúdico que organiza actividades guiadas para toda la familia. El divertimento sigue con el paseo en poni o navegando por el lago en barca o kayak. Contacto total con la naturaleza. Los clientes del hotel tienen también la oportunidad de montar a caballo para descubrir los rincones donde se esconden las marmotas. Otra ruta que enamora al visitante son las excursiones nocturnas para conocer las estrellas. Los más intrépidos apuestan por el barranquismo en el río Núria o por rutas de trekking con desniveles entre mil y dos mil trescientos metros. Hay días que se te quedan cortos, y esa es la mejor noticia.
En la Vall de Núria nunca se acaban las opciones. Podemos aprovechar la ocasión para realizar un tratamiento relajante o una clase de yoga al aire libre. Aquí el lujo no tiene brillo, tiene pausa. Para la actividad estrella, la próxima vez reservaremos la noche del 21 de julio para pasear en barca a la luz de la luna.
La filosofía del director y un final de concierto
Antes de regresar en tren a Barcelona, charlamos con Raúl Anquela (Barcelona, 1977), director del Hotel Vall de Núria desde hace ocho años y medio. Si Johan Cruyff decía a sus pupilos salid al campo y disfrutad, en las reuniones diarias con su equipo Raúl utiliza su arenga particular. “El mandamiento más importante en hostelería y que te marca siempre es dar servicio con cariño. En el hotel cada día es diferente porque realizas un trabajo que te llena. No tratamos al cliente por su edad sino por la experiencia que viene a vivir esa persona. Durante todo el año, para los niños y familias, tenemos varios programas de diversión con manualidades, talleres, animación, excursiones con raquetas de nieve, el tió, la carta a los Reyes Magos o juegos de creación».

Diversiones familiares al margen, nosotros nos consideramos un lugar histórico porque aquí, en el Hotel Vall de Núria, se redactó el Estatuto Autonómico de Catalunya. No hablamos de connotaciones políticas. Hablamos de hotel. Hablamos de historia. «Esperamos que en 2031 se conmemore el centenario, coincidiendo con que en 1931 llegó el Cremallera y se comenzó a construir el hotel”.
El broche de oro de nuestra estancia en Vall de Núria fue el concierto que nos ofrecieron en la Basílica. Un dúo formado por el saxofonista Pep Poblet y el guitarrista Joan Garrobé, a la luz de la vela. Gallina de piel. De esos finales que no se planifican y, precisamente por eso, se recuerdan.
Y, como apostillaría nuestro colega Quim Masferrer, equipo del Hotel Vall de Núria, hemos convivido 48 horas con vosotros. Sois unos excelentes anfitriones.
A Archi, Juan Luis y Eva, que nos enseñaron a disfrutar de la naturaleza.
Reservas y contacto
Ficha técnica de la estación de esquí Vall de Núria
- Acceso solo con el Tren Cremallera (valle sin carretera de acceso)
- Altitud del valle (Núria) 1.964 m (aprox. 2.000 m)
- Cota mínima 1.964 m
- Cota máxima 2.252 m
- Kilómetros esquiables 7,6 km
- Pistas 11 (3 verdes, 3 azules, 3 rojas y 2 negras)
- Remontes 5 (1 telecabina, 1 telesilla, 2 telesquís y 1 cinta transportadora)
- Capacidad de transporte 4.595 pers./hora
- Innivación 90 cañones · 6,6 km innivados
- Aparcamiento en las estaciones de acceso del Cremallera (Ribes-Enllaç, Ribes-Vila y Queralbs).



