François D’Haene recupera el récord del GR20 y baja de 30 horas

François D’Haene recupera el récord del GR20 y rompe la barrera de las 30 horas

Reportaje

Nuevo límite en Córcega

El francés François D’Haene completa la travesía de Córcega en 29h46, recupera la plusmarca perdida en 2021 y mejora en una hora y veinte minutos su registro de 2016

Córcega y sus montañas: nueva referencia de los dosmiles en la cartografía montañera

François D’Haene
François D’Haene avanza por uno de los sectores rocosos del GR20 durante la travesía en la que estableció un nuevo récord de 29 horas y 46 minutos. (Copyright/Salomon)

El reloj se detuvo en Conca a las 10.16 horas del jueves 9 de julio. François D’Haene apareció en las últimas calles del pueblo acompañado por sus pacers y encontró al otro lado a su esposa, sus hijos, varios amigos y vecinos que habían seguido el intento durante toda la noche. Habían transcurrido 29 horas y 46 minutos desde que salió de Calenzana, a las 4.30 de la madrugada del miércoles 8. Por primera vez, un atleta había completado el GR20 en menos de 30 horas. El sendero recorre la espina dorsal montañosa de Córcega, en el Mediterráneo francés, entre Calenzana, al noroeste de la isla, y Conca, en el sureste.

 

François D’Haene record
El agua ofrece un breve respiro a François D’Haene durante su exigente travesía del GR20, antes de completar el recorrido en menos de 30 horas. (Copyright/Salomon)

La cifra permite medir el récord, pero no explica por sí sola su dimensión. D’Haene no había elegido una línea desconocida ni un sendero nuevo. Había decidido regresar al escenario donde, diez años antes, ya había llevado su cuerpo hasta uno de sus límites. En 2016 necesitó 31 horas y 6 minutos. Ahora, con 40 años, ha sido una hora y veinte minutos más rápido que aquella primera versión de sí mismo y ha rebajado en 39 minutos el registro de 30h25 establecido por el corso Lambert Santelli en 2021.

El francés, cuatro veces ganador del UTMB -2012, 2014, 2017 y 2021- y de la Diagonale des Fous, recorrió aproximadamente 180 kilómetros y cerca de 13.000 metros de desnivel positivo entre Calenzana y Conca. El GR20 atraviesa Córcega de noroeste a sudeste y encadena crestas, canchales, placas de roca, ascensiones abruptas y descensos técnicos. Su reputación no procede únicamente de la distancia, sino de la continuidad de un terreno que apenas da tregua.

François D’Haene
El terreno irregular, las piedras sueltas y los continuos cambios de apoyo obligaron a François D’Haene a mantener la concentración durante toda la travesía del GR20. (Copyright/Salomon)

Un sendero que nunca permite desconectar

En muchas ultradistancias existen tramos donde el corredor puede automatizar la zancada, aflojar la tensión y avanzar durante unos minutos con una atención menor. En el GR20 sucede lo contrario. Cada apoyo obliga a mirar el suelo, cada descenso exige controlar la fatiga y cualquier error puede convertir una pequeña pérdida de tiempo en una caída o en el final del intento.

D’Haene lo resumió después de llegar a Conca con una frase que define el recorrido mejor que cualquier estadística. «No hay un solo momento en el que puedas relajarte». Explicó que hasta los kilómetros 120 o 130 todavía era imposible saber si el récord estaba realmente a su alcance. En un sendero de semejante intensidad, una mala pisada, un problema digestivo, una pérdida de orientación o un bajón energético podían destruir en pocos minutos todo el trabajo anterior.

La presión estaba presente desde la salida. Podía completar una gran travesía y, aun así, quedarse por encima del tiempo de Santelli. La diferencia entre intentarlo y conseguirlo dependía de mantener durante casi treinta horas una combinación muy frágil de velocidad, precisión, alimentación y lucidez.

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François D’Haene avanza por uno de los tramos rocosos y técnicos del GR20, seguido por uno de sus acompañantes. (Copyright/Salomon)

El récord comenzó a inclinarse en Vizzavona

El intento había tenido que aplazarse en dos ocasiones por las condiciones meteorológicas. Finalmente, D’Haene tomó la salida antes del amanecer para aprovechar las temperaturas más frescas, antes de la llegada de un nuevo episodio de calor extremo a Córcega y a buena parte de Europa.

Desde los primeros kilómetros encontró un ritmo sólido sobre el sector norte, considerado el más áspero y técnico. Al alcanzar Vizzavona, el punto que divide tradicionalmente las dos mitades del GR20, ya acumulaba más de 50 minutos de ventaja respecto al anterior récord. La barrera de las 30 horas empezaba a dejar de parecer una posibilidad remota, aunque todavía quedaba prácticamente toda la sección sur y gran parte de ella tendría que recorrerse durante la noche.

La oscuridad cambió las referencias. La profundidad quedó reducida al haz de los frontales y el cansancio comenzó a endurecer cada apoyo. D’Haene, sin embargo, mantuvo la regularidad y no tuvo ninguna crisis.

Él mismo destacó después que no sufrió hipoglucemias, no tuvo sueño, no se perdió y no cometió errores importantes. La extraordinaria dimensión del récord estuvo también en todo lo que no ocurrió. No hubo un hundimiento, una caída grave ni un fallo de estrategia. Hubo casi treinta horas de atención continua, sin regalar minutos al sendero.

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François D’Haene, sonriente tras completar el GR20 en 29 horas y 46 minutos y recuperar el récord de la travesía corsa. (Copyright/Salomon)

Siete meses pensando cada mañana en el GR20

El cronómetro comenzó a correr en Calenzana, pero el récord se había empezado a construir muchos meses antes. D’Haene reconoció que llevaba siete meses pensando cada mañana en este proyecto. Después de terminar tercero en el Ultra Terrestre a principios de mayo, convirtió el regreso al GR20 en el gran objetivo de su temporada.

Durante la primavera volvió varias veces a Córcega. Reconoció los tramos decisivos, analizó el estado de los senderos después de un invierno especialmente nevado y revisó cada aspecto de la estrategia. Quería saber dónde podía correr, dónde debía conservar energía, cuánto tiempo podía perder en los pasos más técnicos y cómo gestionar el calor y la noche.

Diez años antes había afrontado el GR20 con otro bagaje y otra forma de entender la ultradistancia. La nueva tentativa no consistía únicamente en ser más rápido. Consistía en aplicar una década de experiencia para equivocarse menos, anticipar mejor y sostener el esfuerzo con mayor precisión.

Su planteamiento mental también evitó convertir las 30 horas en una obsesión desde el primer kilómetro. El primer objetivo era terminar la travesía. El segundo, acercarse a las 31h06 de 2016. Después podía pensar en el récord de Santelli y solo si todo continuaba funcionando tendría sentido atacar la barrera de las 30 horas. El desafío fue creciendo por etapas, a medida que el cuerpo y el terreno le permitían abrir una nueva posibilidad.

François D’Haene
François D’Haene afronta uno de los descensos técnicos del GR20 entre grandes bloques de granito y continuos cambios de apoyo. (Copyright/Salomon)

Una marca individual construida en equipo

Aunque el tiempo queda asociado a François D’Haene, la tentativa fue también una obra colectiva. Dos atletas de apoyo (pacers) lo acompañaron permanentemente y otros corredores se fueron relevando durante la travesía. Su función no se limitaba a marcar el ritmo. También debían ayudar a mantener la orientación, observar su estado, facilitar la alimentación y sostener la concentración en las horas más delicadas.

Ese apoyo no rebaja el valor de la actuación, sino que define la naturaleza del proyecto. En un Fastest Known Time (FKT) con asistencia, el atleta realiza íntegramente el recorrido a pie, mientras el equipo trabaja para reducir errores, organizar los relevos y mantener una logística capaz de acompañar el movimiento durante más de un día completo.

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François D’Haene celebra el récord del GR20 junto a su esposa, sus hijos y el grupo de apoyo que lo acompañó durante la travesía. (Copyright/Salomon)

La importancia de regresar diez años después

El nuevo récord ocupa un lugar particular en la trayectoria de uno de los grandes ultrafondistas de su generación. No es una victoria obtenida frente a un pelotón ni una clasificación decidida por la posición de otros corredores. Es una comparación directa con el sendero, con el reloj y con el deportista que fue en 2016.

Para D’Haene, completar de nuevo el GR20 significaba comprobar que había desarrollado la carrera que deseaba sin perder la pasión que lo había llevado hasta allí. El tiempo de 29h46 confirmó que todavía podía rendir al máximo nivel en un terreno de montaña de enorme exigencia. Pero el significado iba más allá del registro.

En 2016 llegó a Conca después de resistir el GR20 más rápido que nadie. En 2026 regresó con un conocimiento más profundo de sus capacidades y de cada decisión que exigía el recorrido. La diferencia entre ambos récords no se explica únicamente por correr más. Se explica por administrar mejor cada minuto.

Del GR20 al John Muir Trail

La nueva marca prolonga la relación de François D’Haene con las grandes travesías de montaña. En octubre de 2017 completó el John Muir Trail, en la Sierra Nevada de California, en 2 días, 19 horas y 26 minutos. Recorrió 359 kilómetros y 14.630 metros de desnivel positivo entre Whitney Portal y el valle de Yosemite, mejorando en más de doce horas el anterior registro asistido.

Aquel desafío, contado entonces por Turiski en el reportaje François D’Haene pulverizó el récord del John Muir Trail, ya mostraba una forma de entender la ultradistancia basada en la planificación, el trabajo en equipo y la capacidad de sostener el esfuerzo durante varios días. Nueve años después, aquella plusmarca asistida continúa vigente.

No ocurrió lo mismo con el récord del Nolan’s 14, que D’Haene estableció en julio de 2025 con un tiempo de 35 horas, 33 minutos y 41 segundos. Este desafío extremo consiste en enlazar 14 cumbres por encima de los 4.200 metros en la cordillera Sawatch de Colorado, siguiendo una ruta abierta de alrededor de 145 kilómetros. Dos meses después, David Hedges rebajó la marca hasta las 35 horas, 23 minutos y 15 segundos.

El récord del GR 20 volverá a ser desafiado. Aurélien Dunand-Pallaz tiene previsto intentar el GR20 en septiembre y contará con Ludovic Pommeret dentro de su equipo de pacers. Pero quien quiera rebajar las 29h46 ya no tendrá que enfrentarse únicamente a los kilómetros, a la roca, al calor y a la noche corsa. También tendrá que competir contra la experiencia acumulada durante diez años por un atleta que regresó al GR20 para descubrir que todavía podía correr más rápido que su propio pasado.

La evolución del récord del GR20

Cinco plusmarcas han marcado la evolución reciente del récord masculino con asistencia en la travesía corsa.

  • 2009 — Kilian Jornet —         32 h 54 min
  • 2014 — Guillaume Peretti — 32 h 00 min
  • 2016 — François D’Haene — 31 h 06 min
  • 2021 — Lambert Santelli —   30 h 25 min
  • 2026 — François D’Haene — 29 h 46 min

D’Haene rebajó en una hora y veinte minutos su marca de 2016 y se convirtió en el primer atleta que completa el GR20 en menos de 30 horas.

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski