Antonio de la Rosa sufrió quemaduras de segundo grado en la pierna derecha durante un viaje de cicloturismo por Bélgica y Países Bajos. El aventurero español se encontraba acampado cerca de Róterdam cuando, mientras preparaba la cena con un hornillo, se le cayó encima un recipiente con agua hirviendo. El accidente interrumpió una travesía de varios días que De la Rosa estaba realizando con bicicleta y alforjas. Acostumbrado a afrontar expediciones en algunos de los entornos más exigentes del planeta, esta vez el contratiempo apareció en un momento aparentemente cotidiano. “Muchas veces los accidentes ocurren cuando menos te lo esperas o cuando te relajas”, explicó el explorador en una publicación compartida en su cuenta de Instagram.
El aventurero vallisoletano había regresado a Madrid a comienzos de agosto tras verse obligado a abortar su travesía por el Paso del Noroeste después de perder su tabla en aguas del Ártico. La expedición, iniciada el 18 de julio, terminó después de quince días y 367,7 kilómetros de recorrido.

La rápida ayuda de una pareja neerlandesa
La caída del agua hirviendo le provocó importantes quemaduras, pero cerca del lugar donde había instalado el campamento se encontraba una vivienda. Sus propietarios, Ed y Wil, reaccionaron rápidamente y le ayudaron desde el primer momento. Durante aproximadamente veinte minutos aplicaron agua fría sobre la pierna afectada con una manguera, una actuación que, según considera De la Rosa, contribuyó a limitar las consecuencias de la quemadura. “La mala suerte fue acompañada de buena suerte”, reconoció el aventurero, que ha querido destacar especialmente la solidaridad de la pareja neerlandesa.
Ed avisó al servicio de emergencias. Una ambulancia llegó con rapidez y el personal sanitario evaluó la lesión antes de cubrirla con una película transparente y colocar un vendaje. Esta protección evitaba que otros materiales se adhirieran a la zona quemada durante el desplazamiento. Sin embargo, el equipo de emergencias consideró que su estado no requería un traslado en ambulancia. Fue el propio Ed quien lo llevó en coche hasta un centro médico situado aproximadamente a media hora de su casa.
Una atención médica que no resolvió sus dudas
Antonio de la Rosa explica que tuvo que abonar 300 euros antes de ser atendido porque en aquel momento no pudo acceder desde el teléfono móvil a su tarjeta sanitaria. En el centro recibió una cura básica, aunque el personal le indicó que, debido al aspecto de la lesión, debía ser valorado en un hospital. El accidente había ocurrido durante el fin de semana y, según relata, no había especialistas en quemados disponibles hasta el lunes. “Me dijeron que deberían haberme llevado al hospital porque parecía bastante grave y que fuera el lunes, ya que durante el fin de semana no había especialistas en quemados”, señala. Ante la incertidumbre sobre el alcance real de las heridas, De la Rosa decidió interrumpir el viaje y regresar inmediatamente a España.
Regreso a Madrid y diagnóstico en La Paz
El aventurero tomó un vuelo a la mañana siguiente. Aterrizó en Madrid el domingo alrededor de las dos de la tarde y, apenas dos horas después, ya había sido examinado por los profesionales de la Unidad de Quemados del Hospital Universitario La Paz, centro de referencia para el tratamiento de este tipo de lesiones. La valoración de la especialista en cirugía plástica permitió descartar daños de mayor gravedad. El diagnóstico confirmó que se trataba de quemaduras de segundo grado.
Tras recibir la cura correspondiente, De la Rosa pudo regresar a casa. “Por no hablar del trato y la atención de los especialistas, las enfermeras o cualquier persona del hospital. Qué buena gente, la verdad, y eso un domingo de agosto”, destacó. El explorador, con una extensa trayectoria en travesías polares y oceánicas, entre ellas expediciones en solitario a remo, esquís, kayak, bicicleta y paddle surf, ha convertido lo sucedido en una reflexión sobre los riesgos que aparecen fuera de los grandes desafíos.
La ayuda decisiva de Ed y Wil
Más allá del accidente y del diagnóstico, Antonio de la Rosa quiso agradecer la ayuda recibida durante aquellas horas, especialmente la de Ed y Wil, la pareja neerlandesa que lo atendió cuando se encontraba solo y herido cerca de Róterdam.
“Gracias a todas las personas que habéis estado ayudándome y, sobre todo, a Ed y Wil, una fantástica pareja de neerlandeses que abrió sus puertas y su corazón a un desconocido para ayudarle. No os olvidaré nunca”, escribió en su publicación.
El aventurero también destacó la atención recibida tras su regreso a Madrid por parte de los profesionales de la Unidad de Quemados del Hospital La Paz.



