Aleix Bautista e Ingrid Ruiz ganan la Marimurumendi en Beasain

La maratón era la tercera prueba del programa de la Ehunmilak Ultra-Trail y la única que no se vio afectada por las fortísimas tormentas eléctricas que obligaron a suspender las distancias de 170km y 88km.

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Aleix Bautista
Salida de la Ehunmilak-170k en Beasin, que una horas después seria suspendida por la tormenta eléctrica. (Copyright/ Mayayo)

◄ Hasta 3.000 rayos cayeron el sábado en dos horas, forzando suspensión de la Ehunmilak y la G2H. La organización logró evacuar más de 900 corredores, de las montañas a Beasaín en tres horas.

La novena edición de la Ehunmilak Ultra-Trail 2018 (Beasain-Besain) ha sido un punto y aparte en la historia de la prueba. La competición se recordará durante años por la suspensión de sus dos emblemáticas ultras. La Ehunmilak de 170km y la Goierriko bi Haundiak-G2H de 88km debido a las fortísimas tormentas eléctricas. Si se disputó en la última jornada la Marimurumendi de 42 km con victorias de los atletas catalanes Aleix Bautista e Ingrid Ruiz.

La situación meteorológica, cayeron 3.000 rayos en dos horas, hacía inviable la travesía por los altos del Txindoki y Aizkorri. Sobre la medianoche del sábado al domingo se neutralizaba la Ehunmilak en Azpeitia, tras 52 kilómetros, y la G2H en Larraitz (Abaltzisketa), tras 19 kilómetros, a la espera de ver como evolucionaba el tiempo. La rápida reacción del equipo de 1.600 voluntarios, así como de los 140 efectivos de Cruz Roja que forman parte de la organización, hizo que en apenas tres horas los poco más de 900 corredores -435 atletas de la Ehunmilak y a los 458 de la G2H- fueran evacuados de las montañas hasta el polideportivo de Beasaín donde contaban con duchas, camas, comida, bebida y hasta un lugar para dormir.

En el dispositivo de la organización del club Arrastaka Mendi Taldea, promotor de la prueba, se utilizaron 14 todoterrenos, 13 ambulancias y 13 vehículos de 9 plazas en los traslados, según confirmó, Ignacio Martín, portavoz de la organización.

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Alvaro Ramos iba líder de la Goierriko bi Haundiak-G2H en el momento de la suspensión. (Copyright/Mayayo)

En lo deportivo, las pruebas de Ehunmilak-170k y Goierriko bi Haundiak-88k cerraron  la clasificación con los controles al paso por Azpeitia-54k y Larraitz-17k respectivamente, mientras los 265 corredores de la maratón de montaña Marimurumendi disfrutaron al completo de los 42 kilómetros bajo el sol, si bien con una abundante capa de barro fruto de los muchos litros de agua caídos durante las horas previas.

El catalán Aleix Bautista lideró la prueba desde el principio y dominó la competición en solitario. Bautista se impuso con un tiempo de tres horas, 48 minutos y cuatro segundos, y aventajó en seis minutos al segundo clasificado, el ondarrutarra Iñigo Arantzamendi. Marc Costa, tercero, entró a veinte minutos del ganador. En 2016, Aleix Bautista había acabado tercero. En categoría femenina, Ingrid Ruiz ganó y lo hizo con nuevo récord. Ruiz paró el crono en 4 horas y 24 minutos, lo que  tiene un gran valor, considerando las condiciones adversas del terreno. Tras ella entraron ya muy descolgadas Amaiur Iglesias (4.46) y Sara Pérez (5.03)

La celeridad de la respuesta desde la organización impresionó a buena parte de los atletas, motivando a la gran mayoría de inscritos a confirmar su intención de volver a ser parte de esta aventura en 2019.

En el acto de clausura de la Ehunmilak Ultra-Trail, Javier Domínguez Ledo, corredor del equipo Vibram internacional y pentacampeón de la prueba, manifestó que “siempre que voy por ahí hablo maravillas de esta carrera, digo que es la carrera mejor organizada que conozco…y lo ocurrido este año me ha hecho reafirmarme en que esta organización es de chapeau. Ante la violencia de la tormenta tomaron la decisión acertada de suspender. Y no solo eso, sino es que además aparte de asumir ese marrón, renunciando al trabajo de un año,  tuvieron una capacidad de reacción única, porque en cuestión de horas se movilizaron autobuses, trajeron a la gente a Beasaín y todos contentos. Yo llegué aquí a las tres de la mañana y ya estaban en el polideportivo todas las mochilas recogidas desde los avituallamientos en carrera, todos comiendo….casi que podíamos haber montado allí mismo una fiesta a lo grande. No había malas caras. Conseguir eso, con lo que cayó fue increíble”.

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