El Esquí de velocidad reclama plaza en los Juegos Olímpicos 2030

El esquí de velocidad merece volver a los Juegos Olímpicos de Invierno

Opinión

Rumbo a los Juegos de los Alpes 2030

El futuro olímpico del esquí de velocidad se decide los días 24 y 25 de junio, más de tres décadas después de ser deporte de exhibición en Albertville 1992

El esquí de montaña seguirá en los Juegos de Invierno y estrenará la prueba individual en Los Alpes 2030

Simon Billy, actual plusmarquista mundial de esquí de velocidad, en la pista de Chabrières de Vars. (Copyright/OT Vars)

Por Ricardo Adarraga Schmid

Presidente del Comité FIS de Esquí de Velocidad y atleta de la Copa del Mundo FIS Speedski

El esquí de velocidad ya sabe lo que significa mirar de frente a los aros olímpicos. Lo hizo en Albertville 1992, en la impresionante pista de Les Arcs, escenario natural para una disciplina nacida para desafiar los límites de la velocidad sobre la nieve. Allí, el francés Michael Prüfer ganó la prueba de esquí de velocidad, también conocida como kilómetro lanzado, con una marca de 229,299 km/h. Aquella aparición fue solo como deporte de exhibición, pero dejó una imagen difícil de olvidar: un esquiador lanzado pendiente abajo, convertido durante unos segundos en el ser humano más rápido sobre unos esquís. Más de tres décadas después, el debate sobre el regreso del esquí de velocidad en los Juegos Olímpicos 2030 vuelve a situar esta disciplina ante una oportunidad histórica.

Creemos que ha llegado el momento de completar aquel camino. Los días 24 y 25 de junio de 2026, el Comité Olímpico Internacional decidirá qué nuevas disciplinas formarán parte del programa de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030. Durante los últimos cuatro años, en la FIS —Federación Internacional de Esquí y Snowboard— hemos trabajado para preparar una propuesta sólida al COI con un objetivo claro: convertir de nuevo el esquí de velocidad en disciplina olímpica en 2030.

esquí velocidad Vars
La espectacular pista de Chabrières, en Vars, escenario de los últimos récords mundiales de esquí de velocidad. (Copyright/@thibaut_blais/ @robincourrent)

El deporte terrestre más rápido del planeta

El esquí de velocidad es el deporte terrestre no motorizado más rápido del planeta. Es la Fórmula 1 del esquí, y no lo digo como una metáfora. En nuestra disciplina alcanzamos velocidades de entre 200 y 255 km/h, cifras comparables a las de la Fórmula 1 o MotoGP. Por eso, los retos que debemos resolver son muy parecidos: aerodinámica, estabilidad, materiales de alto rendimiento, control del cuerpo y seguridad.

Algunos pueden pensar que esquiar en línea recta es fácil. Puede serlo. Pero el verdadero reto no es bajar recto, sino bajar recto a más de 200 km/h y ser competitivo. Esa diferencia lo cambia todo. Varios esquiadores procedentes del descenso alpino que se acercaron a nuestro circuito descubrieron muy pronto que no basta con tener valor ni experiencia en grandes pistas. Para terminar entre los diez primeros de una carrera de esquí de velocidad hacen falta concentración extrema, fortaleza mental, capacidad de deslizamiento, técnica, sensibilidad sobre los esquís y una posición aerodinámica perfecta.

Por eso, muchos de los corredores de descenso que lo probaron decidieron no continuar. Entre quienes sí lo hicieron está Manuel Kramer, de Austria, antiguo corredor de descenso de alto nivel, con experiencia en escenarios tan exigentes como la Streif de Kitzbühel o la Lauberhorn de Wengen. Aun así, necesitó diez años de paciencia, trabajo y dedicación para convertirse en el cuarto esquiador más rápido del mundo de todos los tiempos, con una velocidad superior a los 250 km/h.

Una disciplina extrema, no una rareza

Los esquiadores de velocidad somos personas de carácter fuerte. Estamos orgullosos de practicar una disciplina que la mayoría de los buenos esquiadores nunca se atreverían a afrontar. Sabemos que existe riesgo. Sabemos cuánto puede doler una caída. Pero también sabemos levantarnos y volver a la salida. En nuestro deporte hay una frase que todos conocemos: “Hay dos tipos de esquiadores de velocidad: los que se han caído y los que se caerán”. Si uno no acepta esa ley natural, probablemente es mejor que no practique esquí de velocidad.

Somos un deporte de nicho porque somos un deporte extremo. Pero no somos una rareza. Contamos con más de diez naciones compitiendo regularmente en la Copa del Mundo y en los Campeonatos del Mundo. Y somos, además, una de las pocas disciplinas en las que hombres y mujeres compiten el mismo día, en la misma pista y bajo las mismas condiciones de carrera. Eso también forma parte de nuestra identidad.

Récords que han devuelto la velocidad a la FIS

Queremos expresar nuestro agradecimiento al expresidente de la FIS, Johan Eliasch, y al secretario general de la FIS, Michel Vion, por su apoyo y confianza durante todos estos años. Nosotros hemos respondido en la pista. En 2023, Simon Billy alcanzó los 255,5 km/h y estableció un nuevo récord mundial masculino. En abril de 2026, Valentina Greggio elevó el récord mundial femenino hasta los 248,27 km/h. Por primera vez desde los Juegos Olímpicos de 1992, las velocidades más altas alcanzadas en una competición de esquí han vuelto a estar bajo el paraguas de la FIS.

Somos una comunidad pequeña, sí, pero también orgullosa, especial y profundamente comprometida con su deporte. A pesar de todos los desafíos, hemos demostrado que se pueden organizar las carreras más rápidas del mundo con estándares de seguridad muy altos y con costes contenidos. Esa es una de nuestras fortalezas: somos espectaculares sin necesidad de ser desmesurados.

Y hay otro dato que no debería pasarse por alto. Cada vez que la FIS publica un vídeo de esquí de velocidad en redes sociales, la respuesta del público es extraordinaria. Los aficionados al esquí nos miran, nos comparten, nos comentan y nos entienden de inmediato. El esquí de velocidad no necesita grandes explicaciones para emocionar. Se ve, se comprende y se siente. Es simple en apariencia, extremo en ejecución y universal en su impacto visual.

Ahora decide el COI

Como dicen en Montecarlo, “Rien ne va plus”. Nuestro trabajo dentro de la FIS está hecho. Hemos preparado la propuesta, hemos demostrado el potencial deportivo, hemos elevado el nivel competitivo y hemos vuelto a situar el esquí de velocidad en el lugar que merece. Si eres aficionado al esquí de velocidad y tienes alguna forma de ayudar a influir en esta decisión, este es el momento. No dentro de unos años. No después de otra oportunidad perdida. Ahora.

Creemos firmemente que el esquí de velocidad pertenece a los Juegos Olímpicos. Somos el Citius de “Citius, Altius, Fortius”. Representamos la búsqueda de la velocidad pura sobre la nieve. No hay nada más natural que el deporte más rápido del planeta vuelva a ocupar su lugar en el programa olímpico.

El esquí de velocidad ya fue olímpico en espíritu en Albertville 1992. En 2030 debe serlo nuevamente de pleno derecho.

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