Hervé Barmasse une Italia por sus cimas más altas

Hervé Barmasse cose Italia por sus montañas en una travesía de casi 5.000 kilómetros

Reportaje

Montañas sin atajos

El alpinista italiano Hervé Barmasse completa su reto Endurance Italia tras coronar en un mes la cima más alta de cada región del país, con una travesía en bicicleta, a pie y a vela marcada por una ola de calor extrema

Hervé Barmasse Endurance Italia
Hervé Barmasse durante Endurance Italia, el reto que le llevó a unir las cimas más altas de las regiones italianas a pie, en bicicleta y a vela. (Copyright/Luca Rolli)

Hay aventuras que se miden en kilómetros, otras en desnivel y algunas en la capacidad de transformar un mapa en una experiencia vital. Hervé Barmasse, de 48 años  ha completado el reto Endurance Italia, una travesía de casi 5.000 kilómetros en la que ha unido la cima más alta de cada región italiana a pie, en bicicleta y a vela. El alpinista de Valtournenche completó la aventura tras un mes de esfuerzo continuo, más de 81.000 metros de desnivel positivo y una ola de calor que convirtió el viaje en una prueba física y mental extrema.

La cifra impresiona, pero no lo explica todo. Barmasse no planteó Endurance Italia como una simple acumulación de cumbres, sino como una forma de atravesar el país por su columna montañosa. Desde Cerdeña y Sicilia hasta los Apeninos y los grandes macizos alpinos, el proyecto dibujó una Italia vertical, diversa y profundamente ligada a sus paisajes.

Hervé Barmasse en el Monte Coglians,
Hervé Barmasse en el Monte Coglians, techo de los Alpes Cárnicos y de Friuli-Venecia Julia con 2.780 metros, última cima de Endurance Italia antes de llegar a Trieste. (Copyright/Luca Rolli)

Una aventura de escala nacional

El viaje comenzó el 4 de junio en Cala Gonone, en Cerdeña, con la ascensión a Punta La Marmora. A partir de ahí, Barmasse fue enlazando regiones, carreteras, senderos, cumbres y travesías marítimas hasta alcanzar Monte Coglians el 3 de julio, última cima del proyecto antes de llegar a Trieste. Entre medias quedaron nombres que resumen la geografía montañosa italiana. El Etna, el Gran Sasso, Monte Vettore, Cima del Redentore, Monte Cimone, Monte Prado, Monte Rosa, Mont Blanc, Pizzo Bernina, Ortler o Marmolada formaron parte de una secuencia que cruzó islas, volcanes, bosques, cordilleras interiores y glaciares alpinos.

El reto consistía en alcanzar la montaña más alta de cada una de las regiones italianas sin recurrir al motor para los desplazamientos. La bicicleta fue el vehículo principal entre etapas terrestres. Las ascensiones se realizaron a pie. Las conexiones con las islas añadieron la vela como parte de una lógica de viaje coherente con el espíritu “by fair means”, (por medios honestos) una forma de entender la aventura basada en avanzar con medios limpios y asumir la continuidad real del recorrido.

Hervé Barmasse
Hervé Barmasse enlazó las cimas regionales de Italia en bicicleta y a pie, cargando el material necesario para las transiciones entre carretera y montaña. (Copyright/Valentina Celeste)

Cifras clave de Endurance Italia

  • 1 mes para alcanzar la cima más alta de cada región italiana.
  • 4.250 kilómetros recorridos exclusivamente en bicicleta o a pie.
  • Casi 5.000 kilómetros si se suman las millas náuticas de las conexiones a vela.
  • Más de 81.000 metros positivos, el equivalente a subir más de nueve veces el Everest desde el nivel del mar.
  • 137 kilómetros diarios de media durante todo el proyecto.
  • 42 grados de temperatura máxima, con sensación térmica cercana a los 45 grados.
  • Sin días de descanso entre el inicio en Cerdeña y el cierre del reto camino de Trieste.

El calor como adversario invisible

La dureza prevista sobre el papel se encontró con un enemigo añadido. Italia vivió en junio una ola de calor que llevó el proyecto a un terreno todavía más exigente. Las temperaturas alcanzaron los 42 grados en algunos sectores, con una sensación térmica próxima a los 45. Para un alpinista acostumbrado al frío, al viento y a la exposición en altura, el calor sobre el asfalto y durante las largas jornadas de bicicleta se convirtió en una de las dificultades más severas del viaje.

Hervé Barmasse
La ola de calor obligó a Barmasse a gestionar jornadas extremas sobre la bicicleta, con temperaturas que llegaron a los 42 grados. (Copyright/Valentina Celeste)

Barmasse tuvo que adaptar recorridos para reducir kilometraje allí donde era posible, aunque el desnivel se mantuvo prácticamente igual. La montaña tampoco ofreció tregua. En los Alpes, el rehielo nocturno llegó a situarse por encima de los 4.500 metros y las tormentas obligaron a modificar horarios y moverse con rapidez para alcanzar las cumbres antes de que el tiempo se complicara.

La paradoja fue que aquellas condiciones, tan duras para el cuerpo, dejaron algunos de los grandes escenarios alpinos casi vacíos. Mont Blanc, Punta Nordend, Pizzo Bernina u Ortler, montañas habitualmente concurridas en verano, aparecieron en la travesía con una soledad poco frecuente. En ese contraste, entre el agotamiento del calor y el silencio de las alturas, Endurance Italia encontró parte de su carácter.

Endurance Italia
Barmasse afrontó algunas de las grandes cimas alpinas de Endurance Italia en condiciones inestables y con el rehielo nocturno por encima de los 4.500 metros. (Copyright/Luca Rolli)

Más que una suma de cumbres

Hervé Barmasse pertenece a una tradición de alpinistas cada vez menos frecuente, aquella en la que el estilo, la ética y la cima forman parte de una misma manera de entender la montaña. Guía de montaña, escritor, divulgador y cuarta generación de una familia ligada al Cervino, su trayectoria ha estado marcada por nuevas rutas, ascensiones en estilo alpino y proyectos donde la ética pesa más que la espectacularidad. En Turiski ya hemos seguido esa forma de entender el alpinismo. Su travesía invernal en solitario por el Gran Sasso mostraba a un alpinista más interesado en la autenticidad del gesto, el compromiso y la ética de la actividad que en la construcción del récord. Endurance Italia prolonga esa misma línea, aunque cambia la escala. Ya no se trata solo de una montaña, una arista o un macizo. Esta vez, el terreno de juego fue un país entero.

El resultado no es únicamente deportivo. Barmasse enlazó territorios muy diferentes y convirtió la geografía italiana en una narración continua. Las montañas de Cerdeña y Sicilia, los relieves de los Apeninos, los bosques de hayas del centro del país y los glaciares de los Alpes quedaron unidos en un mismo itinerario. La aventura mostró una Italia menos evidente, alejada de las postales urbanas y más cercana a la diversidad natural que sostiene buena parte de su identidad.

Endurance Italia
Endurance Italia llevó a Hervé Barmasse de las carreteras y senderos a terrenos de alta montaña, siempre con la continuidad del viaje como hilo conductor. (Copyright/Luca Rolli)

La gente también hizo camino

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto fue la respuesta popular. A lo largo del recorrido, montañeros, corredores, ciclistas, vecinos y curiosos se acercaron para acompañar a Barmasse en algún tramo, esperarlo en la carretera o recibirlo en una cima. Hubo pancartas, banderas, dulces caseros, palabras de ánimo y hasta alguna cerveza fría en medio de jornadas que no admitían descanso. Ese componente humano impidió que Endurance Italia quedara encerrado en la lógica individual del desafío extremo.

El viaje se convirtió también en una cadena de encuentros. Personas que esperaban en un collado, que corrían unos kilómetros a su lado, que lo animaban antes de cambiar las zapatillas de trail por la bicicleta o que simplemente convertían una llegada en una pequeña celebración local. «la gernte me dio la fuerza para seguir empujando cuando mi cuerpo me decía que parara. Es realmente gracias a ellos que pude seguir avanzando durante un mes entero sin un solo día de descanso. Transformé todo ese afecto en pura energía. A todos los que estuvieron allí, y a todos los que enviaron mensajes de apoyo: muchísimas gracias. Con Endurance Italia conecté las montañas de nuestro país en un único gran viaje”, resumió Barmasse al cerrar el proyecto. La frase condensa bien la dimensión del reto. No habla solo de rendimiento, sino de continuidad, territorio y vínculo.

Hervé Barmasse iItalia
Hervé Barmasse sale de un refugio alpino entre los aplausos de varios montañeros durante las últimas jornadas de Endurance Italia. (Copyright/Luca Rolli)

La aventura empieza cerca

Endurance Italia deja una lectura interesante para el mundo outdoor. Durante años, buena parte del imaginario de la aventura se ha asociado a lugares remotos, expediciones lejanas y geografías extremas. Barmasse invierte en parte esa lógica. Su proyecto demuestra que una gran aventura puede nacer cerca de casa, siempre que se mire el territorio con curiosidad, respeto y espíritu de exploración. Italia ofrece en ese sentido un escenario privilegiado.

En pocos miles de kilómetros conviven islas abruptas, volcanes activos, macizos calcáreos, bosques antiguos, cordilleras interiores, glaciares y algunas de las montañas más emblemáticas de Europa. Barmasse no inventó esa geografía, pero la ordenó en forma de viaje. La convirtió en una experiencia física, cultural y humana. Ese es quizá el mayor valor del proyecto. No solo haber completado la cima más alta de cada región en un mes, sino haber demostrado que la montaña puede servir para leer un país de otra manera. Sin separar deporte, paisaje y comunidad.

Quién es Hervé Barmasse

Hervé Barmasse (Aosta, Italia, 21 de diciembre de 1977)  es alpinista, guía de montaña, escritor y divulgador italiano, cuarta generación de una familia de guías de Valtournenche, en el Valle de Aosta. Su nombre está especialmente ligado al Cervino, donde ha firmado nuevas rutas, ascensiones invernales y escaladas en solitario.

Su trayectoria incluye actividades en el Himalaya, Patagonia, Pakistán y Nepal, como la ascensión en estilo alpino de la cara sur del Shisha Pangma, 8.027 m, nuevas rutas en Cerro Piergiorgio y Cerro San Lorenzo, la primera ascensión del Beka Brakay Chhok y la reciente primera ascensión en estilo alpino de la cara sur del Numbur.

Autor de La montagna dentro y Cervino – La montagna leggendaria, Barmasse ha llevado también su visión de la montaña a documentales, programas de televisión, radio y prensa, consolidándose como una de las voces más reconocibles del alpinismo italiano contemporáneo.

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski