El gran tobogán alpino de Panticosa de 3 km y 707m de desnivel

Panticosa mira más allá de la nieve con un tobogán alpino de 707 metros de desnivel

Reportaje

Estreno previsto en 2027

La instalación, de casi tres kilómetros de recorrido, será el primer gran tobogán alpino de estas características en España y refuerza la estrategia turística de desestacionalización que Turiski pudo conocer sobre el terreno

Panticosa quiere reforzar su papel como destino de montaña durante todo el año con nuevas propuestas de turismo activo. (Copyright/Turiski)

Panticosa avanza en la construcción de una de las instalaciones de turismo activo más ambiciosas del Pirineo aragonés. El futuro tobogán de montaña, integrado en el Plan Pirineos y promovido por el Ayuntamiento de Panticosa con el apoyo del Gobierno de Aragón, no será una atracción aislada ni un simple reclamo de velocidad. Será una nueva pieza dentro de una estrategia más amplia para alargar la temporada turística, dar vida al valle más allá de la nieve y consolidar el entorno de la estación como un espacio de actividad durante buena parte del año.

Turiski pudo visitar las obras y conocer sobre el terreno el estado de los trabajos, acompañado por las explicaciones de José Pueyo, concejal de Turismo y Deportes del Ayuntamiento de Panticosa, y de Ignacio Vicente, ingeniero y jefe de obra del futuro tobogán alpino. El proyecto contempla un recorrido de 2.997 metros de raíl de aluminio y un desnivel de 707 metros, desde la zona de Petrosos, en el entorno de llegada del telecabina, hasta la base de la estación de Panticosa. La previsión es que la instalación pueda estar terminada a finales de 2026.

Tobogan alpino Panticosa
De izquierda a derecha, Miquel Ribas, director de Turiski; Ignacio Vicente, ingeniero y responsable de la obra; y José Pueyo, concejal de Turismo y Deportes del Ayuntamiento de Panticosa, durante la visita al futuro tobogán alpino de la estación. (Copyright/Turiski)

José Pueyo lo resumió durante la visita con una idea que explica bien el fondo del proyecto. «Que el viajero llegue atraído por el tobogán, pero encuentre motivos para dormir, comer, caminar, pedalear y descubrir otros rincones del territorio. Esa es la verdadera batalla de la desestacionalización. Transformar una atracción puntual en una cadena de actividad económica para hoteles, restaurantes, comercios, empresas de aventura y servicios locales».

El desnivel como gran argumento

El futuro tobogán de Panticosa se inscribe en una nueva generación de instalaciones de montaña que ya cuenta con referentes en los Pirineos, como el Tobotronc de Naturland, en Andorra, y el Lou Bac Mountain de Les Angles, en Francia. En España, el proyecto panticuto marcará un antes y un después al convertirse en el primer gran tobogán alpino de estas características, con casi tres kilómetros de recorrido y 707 metros de desnivel, su principal elemento diferencial.

Ese desnivel lo sitúa como una instalación de referencia dentro de los grandes toboganes alpinos. El descenso se iniciará en torno a la cota 1.870, en la zona alta de Petrosos, y finalizará junto al aparcamiento de la estación, en la cota 1.150. En medio quedará un trazado de casi tres kilómetros que atravesará laderas, zonas de bosque, puentes y túneles.

Tobogan de Panticosa
Uno de los puentes del futuro tobogán alpino de Panticosa, una infraestructura que permitirá salvar pistas, caminos y zonas de paso dentro del trazado. (Copyright/Turiski)

La velocidad máxima prevista será de 40 km/h y el descenso completo se estima en unos nueve minutos, siempre con el usuario regulando la marcha mediante el sistema de frenado del trineo. La instalación contará con 50 trineos, con capacidad para una o dos personas, y una previsión de 120 descensos por hora. En jornadas de alta demanda, esa capacidad permitiría superar el millar de usuarios diarios.

El trazado empieza a tomar forma

El proyecto no consiste solo en instalar un raíl sobre la ladera. El trazado se ha diseñado para adaptarse a la topografía de Panticosa y garantizar una circulación fluida y segura de los trineos. Para ello, la obra avanza por fases en distintos puntos del recorrido, con trabajos de preparación del terreno, cimentación y montaje de la infraestructura.

Panticosa tobogan alpino
El raíl de aluminio del futuro tobogán alpino de Panticosa ya empieza a dibujar el trazado sobre la ladera de la estación.
(Copyright/Turiski)

La instalación incorporará cuatro puentes y dos túneles. Estos pasos no son únicamente elementos pensados para añadir emoción al descenso. También permitirán compatibilizar el funcionamiento del tobogán con otros usos de la estación, especialmente las rutas de bicicleta de montaña y el bike park. La idea es que el tobogán, la BTT/MTB el senderismo y la bicicleta eléctrica puedan convivir dentro de una misma oferta de montaña.

Uno de los trabajos más delicados será el montaje del raíl de aluminio. Se trata de una fase manual y laboriosa, con soldaduras realizadas sobre el terreno y con un equipo específico de operarios dedicado a instalar los casi tres kilómetros de vía. El sistema contará con un edificio superior que funcionará como almacén automático de los trineos. Desde allí se irán liberando las unidades de forma mecanizada para ordenar la salida de los usuarios. Al llegar a la zona baja, los trineos serán desplazados automáticamente hasta las cabinas del telecabina, que se encargarán de devolverlos a la parte alta.

Cartel tobogan Panticosa
Panticosa prevé estrenar durante el primer trimestre de 2027 su futuro tobogán alpino, una instalación pensada para funcionar buena parte del año, incluida la temporada invernal si la meteorología y las nevadas lo permiten. (Copyright/Turiski)

El papel de Aramón y del telecabina

La futura explotación del tobogán estará directamente vinculada al telecabina de Panticosa. José Pueyo explicó durante la visita que se trabaja en un convenio de gestión con Aramón para hacer posible el funcionamiento de la instalación, ya que el remonte será imprescindible para subir de nuevo los trineos hasta la zona de salida.

El proyecto prevé incorporar nuevas cabinas adaptadas para transportar tanto trineos como bicicletas, una decisión que refuerza la idea de estación activa durante más meses al año. El objetivo es que el visitante pueda combinar distintas experiencias en una misma jornada o durante una estancia más larga: subir en telecabina, descender en tobogán, recorrer rutas de senderismo, practicar BTT o moverse por el valle en bicicleta eléctrica.

La intención municipal es que la instalación pueda funcionar entre ocho y diez meses al año, siempre condicionada a la meteorología, al calendario de nieve y a la operativa de la estación. En esa ventana está buena parte del sentido estratégico del proyecto. Panticosa no busca únicamente un atractivo espectacular para el verano, sino una infraestructura capaz de generar actividad en primavera, otoño y periodos de transición.

Tobogan panticosa
Está previsto que las obras del futuro tobogán alpino de Panticosa finalicen antes de que acabe el año, con el objetivo de que la instalación pueda entrar en funcionamiento en 2027. (Copyright/Turiski)

De las pasarelas al tobogán

El futuro tobogán no nace de la nada. El ayuntamiento de Panticosa lleva años trabajando en una línea clara. Cear recursos turísticos capaces de complementar la nieve y atraer visitantes en otras épocas del año. Las pasarelas del río Caldarés fueron el primer gran paso visible en esa dirección.

Aquel recorrido sobre el congosto permitió descubrir un espacio natural hasta entonces poco accesible y reforzó el vínculo entre paisaje, actividad suave y experiencia familiar. Desde su puesta en marcha, las pasarelas se han consolidado como uno de los reclamos turísticos del municipio y han demostrado que Panticosa puede generar movimiento más allá del calendario tradicional de esquí.

El tobogán representa ahora un salto de escala. Si las pasarelas abrieron una nueva puerta al turismo activo de baja dificultad, la nueva instalación aspira a situar a Panticosa en el mapa de las grandes experiencias de montaña del sur de Europa. No sustituye a la nieve ni al esquí. Los complementa. Y, sobre todo, ayuda a reducir la dependencia de una temporada invernal cada vez más condicionada por la meteorología.

Pasarelas Panticosa
Las pasarelas del río Caldarés abrieron una nueva etapa turística en Panticosa, que se verá próximamente reforzada con el futuro tobogán alpino de la estación. (Copyright/Turiski)

Una estrategia para el Valle de Tena

Panticosa quiere reforzar su identidad como destino de montaña durante todo el año, pero el planteamiento no se queda dentro de los límites del municipio. En esa estrategia encajan propuestas ya consolidadas como el Tren de Alta Montaña El Sarrio, que acerca a los visitantes al valle de La Ripera y permite enlazar con rutas de senderismo señalizadas.

El propio discurso turístico apunta también al conjunto del Valle de Tena. Panticosa suma recursos como el Tren de Alta Montaña El Sarrio, el Apiario de Panticosa, con visitas ecoguiadas para conocer el mundo de las abejas y la biodiversidad pirenaica, el entorno del Balneario de Panticosa y la bicicleta de montaña. A esa oferta se añaden otros atractivos del valle como la tirolina de Hoz de Jaca, el parque faunístico de Lacuniacha, el Laberinto de los Pirineos y la red de pueblos del territorio.

En ese contexto, el tobogán se convierte en una infraestructura de montaña, pero también en una herramienta de desarrollo territorial. Su éxito no se medirá solo por la velocidad del descenso o por las cifras de usuarios. Se medirá por su capacidad para alargar temporadas, ordenar flujos, reforzar empleo y dar continuidad a una oferta turística que ya no puede depender únicamente de los días de esquí.

Características del tobogán de Panticosa

  • Longitud: 2.997 metros de raíl de aluminio.
  • Desnivel: 707 metros, su gran elemento diferencial.
  • Salida: zona de Petrosos, en torno a la cota 1.870.
  • Llegada: base de la estación de Panticosa, en la cota 1.150.
  • Duración estimada: unos nueve minutos de descenso.
  • Velocidad máxima: 40 km/h.
  • Trineos: 50 unidades, con capacidad para una o dos personas.
  • Capacidad prevista: 120 descensos por hora.
  • Infraestructura: cuatro puentes, dos túneles y pasos por zonas de bosque.
  • Calendario previsto: finalización de la obra a finales de 2026.
  • Objetivo turístico: funcionar entre ocho y diez meses al año para reforzar la desestacionalización.
  • Obra: adjudicada a Viacron S.A. por 7.731.946,35 euros, IVA incluido.
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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski