Antonio de la Rosa pierde su tabla en el Ártico

El Ártico se traga la tabla de Antonio de la Rosa en el Paso del Noroeste

Crónica

Final abrupto de una aventura polar

Un temporal con vientos cercanos a los 100 km/h rompió la banquisa del cabo Crauford y arrastró su embarcación mar adentro. Antonio de la Rosa permanece ileso, refugiado en una cabaña de cazadores y a la espera de su rescate.

Antonio de la Rosa desafiará el Paso del Noroeste: 3.000 km a remo y en solitario

Paso del Noroeste Antonio de la Rosa
Antonio de la Rosa permanece ileso y a la espera de ser rescatado en una destartalada cabaña de cazadores del cabo Crauford, en Nunavut. (Copyright/Posovisual)

La travesía del Paso del Noroeste de Antonio de la Rosa, iniciada el 18 de julio, terminó de forma abrupta después de quince días y 367,7 kilómetros de recorrido. Un temporal con vientos cercanos a los 100 kilómetros por hora fracturó la banquisa costera del cabo Crauford, en Nunavut, y arrastró mar adentro la tabla de paddle surf con la que el explorador español pretendía completar más de 3.000 kilómetros en solitario y sin asistencia. De la Rosa se encuentra a salvo en una destartalada cabaña de cazadores y su evacuación podría completarse en un plazo máximo de 48 horas.

El desenlace no se produjo mientras navegaba entre el oleaje y las placas de hielo, sino durante una noche de espera en tierra. Antonio había dejado la tabla y la mayor parte del material sobre la banquisa, la franja de hielo marino adherida a la costa, a unos 500 metros de la cabaña. La fuerza combinada del viento y el mar rompió aquella superficie helada y se llevó el equipo con buena parte de las provisiones.

La decisión de dormir bajo techo de una pequeña cabaña destartalada resultó determinante. Antonio de la Rosa no sufrió daños personales y conserva la ropa, algunos alimentos, el material de seguridad y los dispositivos de comunicación por satélite que había trasladado previamente al refugio.

Antonio de la Rosa
La tabla de paddle surf con la que Antonio de la Rosa recorría el Paso del Noroeste, cargada con buena parte del material, fue arrastrada mar adentro por el temporal.(Copyright/Posovisual)

Una noche que puso fin a la expedición

La tabla desaparecida no era únicamente su medio de navegación. Era la estructura sobre la que se sostenía todo el proyecto. El prototipo, fabricado específicamente para el desafío, estaba dividido en dos secciones, pesaba 32 kilos en vacío y podía transportar hasta 200 kilos de carga. También podía transformarse en trineo para avanzar sobre el hielo cuando los canales quedaran bloqueados.

En ella viajaban los víveres, las tiendas, el combustible, la ropa de recambio, las palas y buena parte del equipamiento necesario para sobrevivir durante semanas en uno de los territorios más aislados del planeta. Sin la tabla y sin el grueso de ese material, la travesía no puede continuar y queda definitivamente concluida.

El explorador dispone ahora de agua y alimentos para tres o cuatro días, además del Garmin inReach Mini con el que mantiene el contacto con el equipo de coordinación. Las condiciones meteorológicas le impiden recargar los dispositivos electrónicos, por lo que reducirá la frecuencia de sus mensajes para preservar las baterías hasta que se complete el rescate.

El intento de alcanzar Arctic Bay

El temporal llegó cuando Antonio preparaba una salida hacia Arctic Bay, también conocida como Ikpiarjuk, una comunidad inuit situada unos 105 kilómetros al sur. Su intención era reparar los desperfectos detectados en la quilla de la tabla y en el traje seco después de varias jornadas condicionadas por la navegación y la meteorología. “Necesito reparar algunas cosas para continuar con seguridad esta expedición”, había comunicado en su parte de voz del 31 de julio, apenas unas horas antes de que el hielo se fracturara.

La parada técnica debía permitirle revisar el equipo y retomar el avance por el estrecho de Lancaster. El temporal frustró esos planes. En lugar de desplazarse hasta Arctic Bay por sus propios medios, De la Rosa deberá abandonar el cabo Crauford dentro del dispositivo de rescate activado por las autoridades canadienses.

Quince días y 367,7 kilómetros

Antonio de la Rosa había partido el 18 de julio desde Pond Inlet, en el norte de la isla de Baffin. El recorrido inicial tuvo que modificarse después de que las autoridades canadienses le desaconsejaran bordear por el norte la isla de Bylot debido a las restricciones para desembarcar con el arma de protección exigida ante posibles encuentros con osos polares.

En quince días había recorrido 367,7 kilómetros, equivalentes a 198,5 millas náuticas. La cifra adquiere mayor dimensión porque el viento, el estado de la mar y el movimiento del hielo solo le permitieron navegar durante algunas jornadas. El resto del tiempo tuvo que permanecer en tierra a la espera de ventanas meteorológicas suficientemente seguras.

Uno de los momentos más comprometidos llegó durante el cruce de la boca del Admiralty Inlet. De la Rosa avanzó durante doce horas bajo una niebla cerrada, orientándose prácticamente solo con la brújula. En otra jornada sufrió dos vuelcos en aguas próximas a los dos grados y tuvo que recuperar la tabla cuando todavía se encontraba a varios kilómetros de la costa.

Tras superar el Admiralty Inlet, entró en el estrecho de Lancaster, considerado el umbral oceánico del Paso del Noroeste. Su llegada al cabo Crauford parecía consolidar la primera gran fase de una ruta que debía llevarlo hasta Tuktoyaktuk, junto al mar de Beaufort.

Un rescate condicionado por la distancia

La Embajada de España en Canadá ha intervenido para agilizar las comunicaciones con las autoridades y los servicios marítimos. La opción prevista es que un rompehielos cuya ruta pasa cerca de la posición del explorador se encargue de recogerlo. Esta coincidencia podría reducir los tiempos de respuesta en una región sin medios permanentes de rescate, donde cualquier operación puede prolongarse durante varios días.

Hasta entonces, Antonio permanecerá en la cabaña del cabo Crauford, situada en las coordenadas 73,744 grados norte y 84,832 grados oeste. Dispone de refugio, ropa, alimentación básica y comunicación satelital. Su estado es bueno y la prioridad se centra ahora exclusivamente en completar su evacuación con seguridad.

El Ártico tuvo la última palabra

Antonio de la Rosa había concebido la expedición como un desafío deportivo y como un testimonio de la transformación climática del Ártico. La reducción del hielo estival ha ampliado las posibilidades de navegación por una ruta que permaneció cerrada durante siglos, pero no ha convertido el Paso del Noroeste en un corredor estable ni previsible.

Lo ocurrido en el cabo Crauford resume esa contradicción. El agua puede abrir un canal y permitir avanzar decenas de kilómetros, mientras el viento es capaz de desplazar las placas, cerrar un estrecho o quebrar en pocas horas el hielo que parecía firmemente unido a la costa.

 

Datos clave de la expedición y el rescate

Expedición e incidente

Fecha
1 de agosto de 2026 · Día 15

Ubicación
Cabo Crauford, Nunavut, Canadá

Posición
73,744° N · 84,832° O

Distancia recorrida
367,7 km · 198,5 millas náuticas

Incidente
Rotura de la banquisa y pérdida de la tabla y del grueso del material

Condiciones
Vientos cercanos a 100 km/h y fuerte estado de la mar

Estado y dispositivo de rescate

Estado del explorador
A salvo y refugiado en una cabaña de cazadores

Material conservado
Ropa, algunos alimentos, equipo de seguridad y comunicación satelital

Autonomía disponible
Agua y alimentos para tres o cuatro días

Comunicación
Garmin inReach Mini con frecuencia reducida para preservar las baterías

Medio previsto de rescate
Rompehielos por vía marítima

Plazo estimado
Hasta 48 horas

 

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski