Hay montañeros que acumulan cumbres y hay otros que, además, dejan memoria. Jaume Altadill Clúa (Corbera d’Ebre, 12 de septiembre de 1950) pertenece a esa segunda estirpe, la de quienes han vivido la montaña desde dentro y también han sabido contarla. Escalador desde los años setenta, socio del Centre Excursionista de Catalunya, alpinista de grandes expediciones, esquiador de travesías, fotógrafo y reportero, su trayectoria recorre varias décadas del montañismo catalán y de la exploración en grandes cordilleras. Precisamente, el club de su vida, el Centre Excursionista de Catalunya, organiza ahora la exposición «Fotografies i Muntanyes», que se inaugura el jueves 16 de abril a las 19.00 horas en la sede social de la entidad y podrá visitarse hasta el 29 de mayo.

Jaume Altadill, una vida entre cumbres y cámaras
A lo largo de ese recorrido pasó por los Andes del Perú, el Hindu Kush, el Himalaya indio y por el Everest en tres ocasiones, mientras una cámara, primero de fotos y luego también de cine, le ayudaba a fijar lo que veía y lo que sentía. Aquella pasión por la imagen no fue un simple complemento de su vida en la montaña, sino que acabó marcando también su destino profesional. En 1984 entró en Televisió de Catalunya, TV3, como cámara, donde desarrolló una larga trayectoria audiovisual hasta su jubilación, siempre vinculado al lenguaje de la imagen y más adelante también a la realización de documentales.
De la expedición al archivo
Paralelamente, fue construyendo un valioso archivo personal de fotografías de montaña, muchas de las cuales vieron la luz en revistas especializadas como Muntanya, Vèrtex o Desnivel, contribuyendo a difundir una manera de mirar el alpinismo desde dentro, con sensibilidad de expedicionario y pulso de narrador. Ese largo recorrido cristalizó además en 2020 con la publicación del libro «Fotografíes i Muntanyes», una selección de más de 300 imágenes escogidas entre todo el material reunido a lo largo de su vida. Con motivo de esta exposición, Turiski quiso conversar con él sobre montaña, fotografía y memoria visual.

La montaña a través del objetivo
– Cuando miras hoy tus fotografías, ¿qué reconoces antes, al alpinista que vivía la expedición o al fotógrafo que ya intuía que estaba construyendo memoria?
– Al alpinista que vivía la expedición. Antes que nada, me reconozco en esa experiencia directa de la montaña, en lo que suponía estar allí, vivir la ascensión y formar parte de la expedición. La fotografía vino después, como una manera de conservar todo aquello.
– Has participado en expediciones en los Andes, en el Hindu Kush, en el Himalaya indio y en el Everest. ¿Qué cambió en tu manera de mirar y explicar la montaña después de vivir esos escenarios?
– Quizá no cambió nada. Siempre he tenido mucho respeto por las grandes montañas, y más aún después de haberlas conocido de primera mano. Lo que sí es seguro es que, después de cada expedición, siempre tenía ganas de volver.

– La fotografía empezó como una manera de acompañar tus ascensiones, pero acabó marcando también tu vida profesional. ¿En qué momento sentiste que la cámara dejaba de ser solo una compañera de viaje para convertirse en tu otro gran camino?
– Fue cuando me fui a vivir a la Vall d’Aran, en 1975. Fui por un año y acabaron siendo cinco. El gran fotógrafo Francesc Tur fue mi maestro y me enseñó todo lo que sé de fotografía.
– Tu pasión por la imagen te llevó a TV3, donde desarrollaste una larga trayectoria audiovisual y acabaste vinculado a la realización de documentales. ¿Qué te aportó la montaña a tu manera de filmar y qué te aportó el oficio de la televisión a tu manera de observar la montaña?
En TV3 trabajé 30 años, hasta mi jubilación. Allí filmé de todo, también reportajes de montaña y esquí, pero nunca dejé de hacer fotos al mismo tiempo que filmaba. La televisión me abrió muchos caminos, viajé bastante y me permitió aprender mucho por el hecho de trabajar todo el día con una cámara en las manos.

– ¿Hasta qué punto crees que las redes sociales han cambiado la manera de fotografiar y de explicar la montaña?
– Las redes han cambiado mucho la fotografía en la montaña, ligadas a la calidad cada vez mayor de las imágenes de los móviles y a la inmediatez de las publicaciones. Incluso se han hecho buenos documentales filmados solo con el teléfono móvil. Creo que esto irá a más, por la comodidad de filmar y hacer fotos de buena calidad con un aparato que cabe en el bolsillo. La informática lo ha revolucionado todo. Si comparamos con lo que pasaba en los años 80, por ejemplo, las fotos y las películas había que revelarlas al terminar la expedición y después publicarlas en las revistas de papel. Ahora casi todo es instantáneo. A un escalador joven de hoy debe de parecerle que entonces estábamos en la Edad de Piedra…
– En 2020 reuniste más de 300 imágenes en el libro Fotografías y montañas y ahora parte de ese legado llega en forma de exposición al CEC. ¿Qué te gustaría que encontrara en estas fotos una persona joven que no vivió aquella época del alpinismo?
– La exposición se enmarca en el 150 aniversario del CEC. Son 40 fotografías las que expongo y un 90 por ciento son inéditas, es decir, no están en el libro. Quizá un joven montañero de hoy pueda ver en ellas el resultado de trabajar con cámaras réflex, con teleobjetivos y angulares, un equipo muy pesado y con unos resultados que no permite un teléfono móvil. Claro que ir a la montaña o escalar con este equipo fotográfico voluminoso está en contradicción con lo que parece imperar en el alpinismo actual, la velocidad.
La exposición en el CEC
El Centre Excursionista de Catalunya acoge la
exposición Fotografies i muntanyes, de Jaume Altadill,
con inauguración el jueves 16 de abril a las 19.00 horas
en la sede social de la entidad.
La muestra podrá visitarse del 16 de abril al 29.
Horario de visita
De lunes a jueves, de 10.30 a 13.00 h y de 17.00 a 20.00 h
Viernes, de 10.30 a 13.00 h
Lugar
Carrer del Paradís, 10, 08002 Barcelona




