Jean Jacques Savin culmina su travesía del Atlántico en un tonel a la deriva

El reto de llegar al mar Caribe culminó, tras 122 días de navegación a la deriva y a merced de las corrientes, pero todavía debe ser remolcado para llegar a un puerto de la Martinica.

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Jean Jaques Savin Travesía océano Atlántico
La embarcación-tonel de Jean Jaques Savin fue remolcada a mar abierto desde el puerto de la Restinga en la Isla de Hierro ( Islas Canarias) el pasado 26 de diciembre. (Copyright/Team Savin)

◄ Jean Jacques Savin ha protagonizado la odisea náutica de cruzar el Atlántico a la deriva. La proeza sólo está al alcance de “un loco muy cuerdo”.

El navegante francés Jean Jacques Savin culminó con éxito la extraordinaria aventura de cruzar el océano Atlántico a bordo de un tonel de vino -3m de largo, 2,10 m de diámetro y un peso de 450 kg- sin gobierno, a merced del viento y de las corrientes. Savin, de 72 años, todavía no ha tocado tierra. No obstante, el 28 de abril anunció a través de la página Facebook en la que ha ido explicando las peripecias de tan enorme travesía que había culminado su reto de llegar al Caribe. Ahora espera que algún barco pueda acercarlo a la isla de la Martinica. “Después de 122 días y nueve horas, el meridiano me posiciona en el Mar Caribe. La travesía del Atlántico ha terminado con éxito. Ahora, tengo que buscar un barco para que me acerque a puerto. Actualmente, las corrientes me dirigen hacia Florida”.

Si hubiera que resumir la aventura humana de este explorador del siglo XXI, diríamos que tamaña epopeya náutica está sólo al alcance de “un loco muy cuerdo”. Recapitulemos. El pasado 26 de diciembre partió del Puerto de la Restinga en la Isla de El Hierro (Islas Canarias) con destino al Caribe donde esperaba llegar en alrededor tres meses. Así pues, lo que debían ser 90 días se han convertido en más de 4 meses de navegación en un pequeño habitáculo de 6 m2, que incluye una pequeña cocina, potabilizadora de agua, camastro, mesa de cartas, arpón para pescar, dos placas solares en cubierta y cuatro ojos de buey.

A primeros de marzo estuvo a punto de colisionar contra un carguero y en la jornada 87 fue aprovisionado por el barco oceanográfico “Ronald H. Brown”

Jean Jaques Savin Travesía océano Atlántico
Jean Jaques Savin pocas horas antes de partir de la Isla del Hierro, el pasado 26 de diciembre. (Copyright/Team Savin)

Durante la travesía ha vivido infinidad de peripecias. Desde un fortísimo temporal que le hizo vivir una experiencia al límite y acabar lleno de moratones, hasta estar a punto de colisionar contra un carguero ante la imposibilidad de gobernar su tonel. Sus intentos de hablar por radio resultaron infructuosos y se vio obligado a lanzar una bengala de socorro. Finalmente, todo quedo en un susto, pero a raíz de este incidente, acaecido el 4 de marzo, la Organización Marítima Internacional (OMI) se comunicó con Jean-Jacques Savin y le pidió que informara diariamente de su posición, rumbo y velocidad. Por su parte, la OMI se comprometió a avisar a todos los barcos que cruzaban su ruta.

En el mar la embarcación de Savin es lo que coloquialmente los marinos llaman un OFNI (objeto flotante no identificado) o UFO (Unidentified Floating Object) refiriéndose principalmente a los miles de contenedores que van a la deriva por los océanos. A raíz de este incidente se dio cuenta que “mi problema es que no soy visible en el radar porque estoy demasiado bajo en el agua «.

Su soledad sólo se vio truncada durante la jornada 87. Durante la travesía el aventurero galo pudo pescar y compaginarlo con la dieta que llevaba preparada. No obstante, al alargarse tanto la aventura necesito abastecerse. Savin tuvo la colaboración del barco oceanográfico de investigación norteamericano “Ronald H. Brown” de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA). La tripulación le entrego dos bolsas con algo de comida y 30 litros de agua para acabar la travesía sin problemas adicionales.

La aventura de Jean Jacques Savin todavía no ha acabado del todo, aunque él ya ha puesto nombre a su futuro libro “Memorias dentro de un tonel”. Su reto de cruzar el Atlántico a la deriva, ya que es historia. Ahora, Savin y su inseparable “amigo” necesitan ser remolcados y llevados a puerto. Inicialmente todo apunta a que será en algún punto de la Martinica, isla del departamento de ultramar francés.

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