Peter Habeler, Premio Walter Bonatti de los Piolets d’Or

Peter Habeler, distinguido con el Premio Walter Bonatti de los Piolets d’Or 2026

Noticia

Una vida en las grandes montañas

El alpinista austríaco Peter Habeler, pionero del Everest sin oxígeno junto a Reinhold Messner en 1978, será homenajeado en octubre durante los Piolets d’Or 2026 en Oisans

Peter Habeler
Peter Habeler, una de las grandes figuras del alpinismo moderno, ha mantenido durante toda su trayectoria una filosofía basada en la ligereza, la autonomía y el compromiso en montaña. (Copyright/Pe Habeler)

El alpinista austríaco Peter Habeler (Mayrhofen, Austria, 1942) , una de las figuras que transformaron el alpinismo moderno y protagonista junto a Reinhold Messner de la primera ascensión al Everest sin oxígeno suplementario, recibirá el 18.º Premio Walter Bonatti – Piolets d’Or a toda una trayectoria. El reconocimiento se entregará durante los Piolets d’Or 2026, que se celebrarán del 21 al 25 de octubre en Oisans-Vénéon, en los Alpes franceses. A sus 84 años, Habeler entra así en la nómina de grandes nombres distinguidos por uno de los reconocimientos más prestigiosos del alpinismo internacional. El premio valora una trayectoria marcada por una manera de entender la montaña basada en el estilo alpino, la ligereza, la autonomía y el compromiso, principios que décadas después continúan formando parte de la filosofía de los Piolets d’Or.

Peter Habeler
Un joven Peter Habeler durante una de sus escaladas en Yosemite, escenario clave en su evolución como alpinista de grandes paredes. (Copyright/Pe Habeler)

El Everest que parecía imposible

La fecha que convirtió definitivamente a Peter Habeler en una figura de la historia del alpinismo fue el 8 de mayo de 1978. Aquel día, él y Reinhold Messner alcanzaron por primera vez la cima del Everest sin utilizar oxígeno suplementario, una posibilidad que hasta entonces buena parte de la comunidad médica y alpinística consideraba prácticamente fuera de los límites fisiológicos del ser humano. Ambos afrontaron la montaña con una filosofía que ya habían desarrollado durante años. Reducir el material, desplazarse con rapidez y confiar en su capacidad para desenvolverse de manera autónoma en grandes paredes y montañas de enorme altitud.

Habeler recordaría posteriormente que una de las claves fue precisamente viajar ligeros, sin grandes mochilas y concentrándose en avanzar paso a paso. Aquella ascensión no solo estableció un hito deportivo. Cambió la percepción de lo que era posible realizar en las grandes montañas sin recurrir al oxígeno artificial. La relación entre Habeler y Messner había comenzado años antes y acabaría convirtiéndose en una de las cordadas más influyentes de su generación. El propio Messner ha reconocido con el tiempo la importancia que tuvo el austríaco en su evolución como alpinista.

Peter Habeler Ferran Latorre
El alpinista Ferran Latorre, que desde muy joven tuvo a Peter Habeler como uno de sus grandes referentes, junto al austríaco en una fotografía de 2017 y con un ejemplar de Victoria en solitario, el libro en el que Habeler relató su histórica ascensión al Everest de 1978. (Copyright/F Latorre)

Del Eiger al primer ochomil en estilo alpino

El Everest fue la culminación de una evolución que ya había dejado actuaciones extraordinarias en los Alpes y el Himalaya. Nacido en Mayrhofen, en el Tirol austríaco, en 1942, Habeler creció rodeado por las montañas del Zillertal y obtuvo el título de guía de montaña en 1965. Sus primeras grandes escaladas lo llevaron por las Dolomitas, el macizo del Mont Blanc y posteriormente hasta Yosemite. En 1970 escaló junto al británico Doug Scott la Salathé Wall de El Capitan, convirtiéndose en el primer europeo en completar una gran pared de Yosemite de estas características.

Cuatro años después protagonizó junto a Messner otra actuación que anticipaba su manera de concebir el alpinismo. En agosto de 1974 ambos recorrieron la cara norte del Eiger en apenas diez horas, cuando el mejor registro anterior para una cordada era de 18 horas. La rapidez dejaba de ser únicamente una cuestión deportiva y pasaba a convertirse también en una herramienta de seguridad y eficiencia en la montaña. En 1975 llevaron esa filosofía al Himalaya. Habeler y Messner realizaron en el Gasherbrum I o Hidden Peak, de más de 8.000 metros, la primera ascensión de un ochomil considerada plenamente en estilo alpino. Lo hicieron con un equipo mínimo y completando la actividad en cinco días. Aquella experiencia fue el precedente directo del Everest.

Habeler regresaría posteriormente a las grandes montañas asiáticas para ascender el Nanga Parbat en 1985, el Cho Oyu en 1986 y el Kangchenjunga en 1988, este último junto al estadounidense Carlos Buhler y el vasco Martín Zabaleta.

Una vida ligada a las montañas

La carrera de Habeler no terminó con sus grandes expediciones himaláyicas. Continuó escalando, esquiando y transmitiendo su experiencia durante décadas desde su Tirol natal. En 2017, cuando estaba a punto de cumplir 75 años, regresó a la cara norte del Eiger junto a David Lama y volvió a completar la pared en una jornada, más de cuatro décadas después de aquella histórica escalada con Messner. Su relación con la montaña queda condensada en una de las frases elegidas por los propios Piolets d’Or para presentar el reconocimiento de 2026. «La montaña siempre ha sido mi amiga, nunca mi enemiga».

El Premio Walter Bonatti reconoce precisamente trayectorias que trascienden una ascensión concreta y que han contribuido a transformar la cultura y la ética del alpinismo. Habeler se suma a una lista de nombres en la que figuran algunas de las personalidades más influyentes de las últimas décadas, entre ellas Reinhold Messner y Doug Scott. En 2024, el reconocimiento recayó en el alpinista catalán Jordi Corominas.

Las ascensiones de 2025, a examen

El Jurado Técnico Internacional de los Piolets d’Or 2026 estará formado por Lise Billon, Jordi Corominas, Luka Lindič, Young Hoon Oh, Paul Ramsden y Enrico Rosso. Los seis alpinistas serán los encargados de estudiar la denominada «gran lista», una selección internacional de ascensiones significativas e innovadoras realizadas durante 2025. La relación reúne principalmente nuevas vías y actividades técnicas desarrolladas con un estilo ligero y comprometido en diferentes cordilleras del mundo. A partir de esta selección, el jurado escogerá las ascensiones que recibirán los Piolets d’Or 2026. Los proyectos premiados se anunciarán durante el mes de septiembre.

La ceremonia tendrá lugar del 21 al 25 de octubre en Oisans-Vénéon. Los Piolets d’Or regresarán así a Oisans diez años después de la edición celebrada en La Grave en 2016, esta vez con el campamento base en Saint-Christophe-en-Oisans.

 

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  • Miquel Ribas

    Periodista y Editor de Turiski