Sheila Avilés ha vuelto a pasar por el quirófano, esta vez para solucionar una rótula bipartita en la rodilla izqquierda que le condicionó durante buena parte de la pasada temporada. La corredora de Igualada fue operada hace dos semanas en la Clínica Sant Josep de Manresa por el doctor Jordi Puigdellívol, especialista en traumatología ortopédica y deportiva, después de meses compitiendo con molestias que inicialmente se interpretaron como un edema.
Sheila Avilés, una de las corredoras más destacadas del trailrunning español, con dos títulos de la Copa del Mundo de skyrunning (2017 y 2019) y una victoria en la OCC del UTMB (2022), explicó que la intervención fue necesaria para tratar una rótula bipartita que, en su caso, había acabado volviéndose dolorosa. “Me operaron hace ya dos semanas y la verdad es que la intervención fue muy bien. Era una rótula bipartita, que es una condición congénita, es decir, de nacimiento. Lo que ocurre es que normalmente a veces no da síntomas, pero en algunos deportistas puede volverse sintomática de repente, a causa de algún golpe, sobrecargas o, por ejemplo, cambios biomecánicos”.

El problema apareció tras la operación del tibial posterior
Sheila Avilés relaciona este nuevo episodio con el proceso de recuperación de la grave lesión que sufrió en el pie. En 2023 ya tuvo que ser operada de una rotura del tendón tibial posterior, un contratiempo importante en una trayectoria que también había quedado marcada años atrás por el complejo y poco frecuente síndrome de costilla deslizante, una dolencia difícil de diagnosticar que le afectó entre 2020 y 2021.
La corredora sitúa el inicio de las molestias en la rodilla en la fase posterior a aquella intervención y, dos semanas después de pasar por el quirófano, asegura que la evolución está siendo positiva. “Yo creo que esto me apareció a raíz de la operación del pie, del tendón tibial posterior. Y bueno, la verdad es que lo llevo bien. Ahora ya estoy mejor. Los primeros días fueron un poco duros, pero en la segunda semana ya me quitaron aquel aparatoso vendaje y entonces ya puedo apoyar con normalidad”.
Compitió al máximo nivel pese a las molestias
La lesión, sin embargo, venía de lejos. Los primeros problemas aparecieron a finales de 2024, cuando todavía no se había identificado con claridad el origen real del dolor. Durante meses, las molestias se atribuyeron a un edema óseo en la rodilla, inicialmente tratado con fisioterapia, y Avilés compitió toda la temporada muy lejos de las condiciones ideales.
“Todo empezó a finales de 2024. Estaba entrenando en Mallorca y después, durante buena parte del año pasado, pensábamos que era un edema. Así que estuve toda la temporada compitiendo con bastante dolor”, explicó a Turiski.
Esa situación no le impidió firmar actuaciones de muchísimo nivel, aunque con un peaje físico considerable. “De hecho, no sé ni cómo pude quedar segunda en Transvulcania ni hacer todo aquello, porque realmente lo pasé fatal. Tenía muchísimo dolor y no me permitía entrenar bien. Pero seguí compitiendo pensando que eran edemas, hasta que al final nos dimos cuenta de que era la rótula bipartita”.
Val d’Aran fue el límite
El momento en que la situación se hizo ya insostenible llegó en la prueba de la PDA de la Val d’Aran -julio 2025-, donde se vio obligada a abandonar cuando el dolor le impedía rendir con normalidad, sobre todo en las bajadas. “Todo esto fue ya en la última carrera de la temporada, en la Val d’Aran, donde tuve que abandonar porque el dolor era ya muy fuerte. Y bueno, iba haciendo una buena carrera, pero es que no podía bajar bien”, resumió la corredora catalana.
Su testimonio ayuda a poner en contexto una campaña en la que, pese a las limitaciones, siguió compitiendo en la élite mundial. También explica por qué el paso por el quirófano era ya la solución necesaria para intentar cerrar una etapa de dolor persistente.
Paciencia para volver a competir
Después de la intervención, Avilés afronta ahora una nueva recuperación con la experiencia de quien ya ha tenido que rehacerse otras veces. El tono de sus palabras transmite prudencia, pero también la determinación de volver a competir con garantías. Y no quiere ponerse fecha de reaparición. “Espero que sea una recuperación relativamente rápida, aunque sé bien lo que implica una cirugía como esta. Ahora toca tener mucha paciencia para recuperarme bien y poder volver a dar guerra durante unos cuantos años más”.
Más allá de la operación, la operación deja una lectura clara. Sheila Avilés compitió durante meses con un dolor muy limitante, mantuvo un nivel altísimo y solo al final pudo identificarse con precisión el origen del problema. La cirugía abre ahora una nueva fase para una de las corredoras más competitivas y resistentes del trail español, acostumbrada a pelear no solo contra el cronómetro, sino también contra lesiones complejas y procesos largos de recuperación.
¿Qué es la rótula bipartita?
La rótula bipartita es una variante congénita en la que la rótula, en lugar de fusionarse en un solo hueso durante el crecimiento, queda dividida en dos fragmentos. No es una lesión traumática en sí misma, sino una alteración del proceso normal de osificación.
Se trata de una condición relativamente frecuente y, en muchos casos, no provoca síntomas, por lo que puede pasar desapercibida durante años. De hecho, se estima que aparece en alrededor del 2% de la población y puede ser bilateral. El problema surge cuando esa rótula bipartita se vuelve sintomática, algo que puede ocurrir por sobrecargas repetidas, cambios biomecánicos, golpes directos o una práctica deportiva intensa.
En esos casos puede aparecer dolor localizado en la parte superior de la rótula, molestias al hacer sentadillas, al permanecer sentado o durante actividades como correr, esquiar o jugar al fútbol. La mayoría de los casos se tratan sin cirugía, con reposo, fisioterapia y antiinflamatorios, aunque cuando el dolor persiste puede recurrirse a una operación para resecar el fragmento problemático.



