Panticosa vuelve a sacar este verano su carácter más festivo con una nueva edición del Mercado Medieval, que del 3 al 5 de julio transforma el centro histórico de la localidad en un escenario de artesanía, música, pasacalles, oficios tradicionales y animación familiar. Conocida por su larga tradición turística y por ese paisaje de alta montaña que muchos identifican con la “pequeña Suiza” del Valle de Tena, la villa aragonesa utiliza esta cita para reforzar algo más que una agenda de verano. Su apuesta por un turismo vivo, repartido durante todo el año y conectado con el pueblo.

El mercado llega en un momento en el que Panticosa continúa ampliando su relato turístico más allá de la nieve. El municipio trabaja desde hace años en una estrategia basada en la naturaleza, el deporte, la cultura y los eventos familiares, con el objetivo de atraer visitantes en cualquier estación sin perder su identidad de pueblo de montaña.

En esa línea, el Mercado Medieval se convierte en una puerta de entrada amable y visual para descubrir el casco antiguo, pasear por sus calles, acercarse a sus productos locales y completar la escapada con senderos, gastronomía o actividades al aire libre en el Valle de Tena.

Panticosa a pleno rendimiento
Coincidiendo con la celebración del Mercado Medieval, Panticosa pondrá también en marcha uno de sus grandes atractivos de verano. Del 4 de julio al 30 de agosto, el Telecabina de Panticosa vuelve a conectar el propio pueblo con la cota 1.900 en un trayecto panorámico de unos 15 minutos. Desde allí se abren paseos sencillos, excursiones de alta montaña, rutas para bicicletas y miradores sobre el Valle de Tena.
La experiencia está pensada para todas las edades y permite acercarse de forma cómoda a algunos de los paisajes más reconocibles del entorno de la estación de Aramón Panticosa. Entre las propuestas destacan las excursiones a los ibones de Los Asnos y Sabocos, la subida al pico Mandilar o la visita al mirador de los valles, desde donde en días despejados la panorámica alcanza incluso la silueta del Moncayo.

El telecabina también se convierte en punto de partida para quienes quieren vivir la montaña sobre dos ruedas. Los usuarios pueden subir con la bicicleta y elegir después entre circuitos de diferentes niveles, desde recorridos fáciles para disfrutar del paisaje hasta descensos más técnicos. La oferta se completa con paquetes que combinan el viaje en telecabina y el menú en el restaurante Petrosos, una opción especialmente pensada para familias y visitantes que quieran alargar la jornada en altura.
Un verano para quedarse más de un día
Pero el Mercado Medieval, por unos días, y el telecabina no son los únicos argumentos de Panticosa para una escapada. El municipio mantiene activos otros atractivos que refuerzan esa idea de destino familiar y de naturaleza, con propuestas que permiten descubrir el pueblo y su entorno desde perspectivas muy distintas.

Las Pasarelas de Panticosa ofrecen una de las experiencias más reconocibles del casco urbano, con un recorrido sobre el río Caldarés que combina paisaje, emoción moderada y vistas hacia las montañas que rodean la localidad. Es una actividad breve, visual y muy vinculada al propio pueblo, ideal para completar la visita al mercado con un paseo diferente.
Otra opción es el Tren de Panticosa El Sarrio, que parte desde la plaza de la localidad y se adentra en el valle de la Ripera, uno de los rincones más tranquilos y abiertos del entorno. Desde allí se pueden realizar paseos y rutas de distintos niveles, acercarse a cascadas, miradores o ibones, y descubrir una montaña más pausada, accesible también para familias.
La oferta se completa con propuestas singulares como el Apiario de Panticosa, donde las visitas ecoguiadas permiten conocer de cerca el trabajo de las abejas, su papel esencial en la polinización y la relación entre apicultura, biodiversidad y territorio. Una actividad pequeña en formato, pero muy coherente con el discurso de un destino que quiere explicar mejor su paisaje y no limitarse solo a enseñarlo.

Un final termal y gastronómico
Y aún queda otro argumento. El Balneario de Panticosa, a solo siete kilómetros del pueblo. Sus Termas de Tiberio permiten cerrar la jornada con un circuito de aguas mineromedicinales que brotan de forma natural a 53º C, piscinas interiores y exteriores, saunas y zonas de relax. No hace falta estar alojado en el resort y se puede reservar únicamente el acceso al espacio termal o completar la experiencia con tratamientos de bienestar.
Para quienes quieran darse un homenaje o celebrar una ocasión especial, el Balneario ofrece también los viernes y sábados, con reserva previa, un menú degustación que convierte la escapada a Panticosa en una experiencia completa de montaña, descanso y gastronomía.
Programa del Mercado Medieval de Panticosa 2026
Viernes 3 de julio
Sábado 4 de julio
Domingo 5 de julio
Más información
La Oficina de Turismo de Panticosa, en el centro del pueblo, asesora sobre rutas, horarios, actividades y propuestas para completar la escapada por Panticosa y el Valle de Tena.



