Detenido instructor de buceo por homicidio imprudente grave en Gran Canaria

Los hechos se remontan al 10 de octubre cuando la joven submarinista e investigadora oceanográfica María Casanova, 27 años, falleció tras quedar atrapada en un barco hundido a 41 metros en el Puerto de la Luz, en Las Palmas de Gran Canaria.

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instructor centro de buceo
La joven submarinista falleció tras quedar atrapada en el pecio Soo Yang, situado a 41 metros de profundidad. (Copyrigh/ Chris Slupski/Unsplah)

La investigación de la Guardia Civil ve indicios de mala praxis profesional y negligencia por parte del instructor y director técnico de la empresa de buceo.

La Guardia Civil detuvo al responsable e instructor de submarinismo de un centro de buceo en Gran Canaria. La persona de 45 años de edad fue detenida como presunto autor de un delito de homicidio por imprudencia grave en el marco de la operación Narcotis. Los hechos se remontan al 10 de octubre cuando la joven submarinista e investigadora oceanogràfica María Casanova, 27 años, falleció tras quedar atrapada en un barco hundido a 41 metros en el Puerto de la Luz, en Las Palmas de Gran Canaria. El accidente mortal ocurrió en la zona exterior del muelle Reina Sofía en una  área de pecios hundidos denominada «los narcóticos”.

El Grupo de Especialistas de actividades subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil fue  alertado para el rescate de una submarinista que había desaparecido dentro del pecio  «Soo Yang», en el área denominada «los narcóticos”, donde accedieron un grupo de submarinistas recreativos, dirigidos por un guía. El “Soo Yang” era un pesquero congelador de 60 metros eslora y botado en Huelva el año 1974. En 1980 cambió de armador y fue renombrado como “Ain Jemaa” por la empresa marroquí que lo compro. El barco se hundió el 15 de diciembre de 1990 en el contradique exterior del muelle León y Castillo. Posteriormente, en 1991, fue reflotado y hundido definitivamente en la Rada Norte.

La desgracia sucedió en una inmersión al pecio Soo Yang, en el área denominada «los narcóticos” en el Puerto de la Luz

La posterior investigación detectó diferentes ilegalidades, aparte de comprobar que el grupo de submarinistas carecían de una planificación especifica obligatoria, según la normativa, para la realización de buceo previa a la inmersión. Esto incluye una evaluación de riesgos; en la cual se debía haber tenido en cuenta entre otras cosas el lugar, profundidad, tiempo, consumo de aire y sobre todo experiencia y titulación del buceador. Aún así, se llevó a cabo la inmersión superando la profundidad superior a la permitida y en el interior de un pecio, la cual por sus características técnicas lleva implícito unos riesgos extremos que requieren una experiencia, entrenamiento, habilidad y equipo especifico.

Los agentes pudieron comprobar que no se activó el correspondiente plan de evacuación según las manifestaciones vertidas en la investigación, concretamente al haber ascendido a superficie sin realizar el resto del grupo la correspondiente parada de seguridad, siendo conocedor por su trayectoria profesional de que si ascendían sin realizar la parada, ponía en peligro la vida de los otros buceadores. Por tal motivo, los agentes procedieron a la detención del instructor y director técnico de un centro de enseñanza de buceo de Las Palmas de Gran Canaria, así como al precinto policial del local para el correspondiente peritaje por la presunta autoría de un homicidio por imprudencia grave.

Rescate complejo y peligroso para los GEAS de la Guardia Civil 

Los componentes del GEAS llevaron a cabo una maniobra muy complicada y peligrosa al tener que acceder al interior del buque. El primer día localizaron el cuerpo de la submarinista fallecida ubicado en una zona de difícil acceso con pasos angostos. A todo ello, hay que sumarle la cantidad de limo que se levantaba por el paso de cualquier buceador, circunstancia que ocasionaba una desorientación extrema provocando la pérdida de la salida aunque estuviera a escasos centímetros de distancia.

Los especialistes del GEAS en la segunda inmersión realizada, localizaron el cuerpo sin vida en el interior del pecio hundido hace más de 30 años. El Soo Yang se apoya en un lecho marino a 41 metros de profundidad, posición quilla al sol -en el argot posición tortuga- y en su interior sólo existen estructuras metálicas oxidadas y cortantes. 

La immersión, según los GEAS, estaba fuera de los parámetros del buceo recreativo 

Tras su localización los agentes realizaron al día siguiente otras dos inmersiones para la recuperación y extracción del cuerpo y todo su equipo de buceo que se encontraba en una zona de difícil acceso. La maniobra resultó compleja y los submarinistas del GEAS avanzaron al exterior de espaldas para minorizar los enganches continuos y los obstáculos en los pasos estrechos.

Asimismo, los mismos especialistas de buceo de la guardia civil que tuvieron que actuar para la búsqueda, localización y recuperación del cuerpo de la buceadora, fueron testigos de los riesgos que llevaba implícita esa inmersión, quedando absolutamente fuera de los parámetros del buceo recreativo.

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