
Peyresourde, Azet y Portet: tres colosos, una sola voluntad de llegar hasta arriba
La segunda jornada en Saint-Lary Soulan amaneció gris, con el cielo encapotado y las piernas pesadas. Aún llevaba en el cuerpo la sacudida monumental de la etapa del día anterior –Aspin, Tourmalet, Horquette d’Ancizan- y, sinceramente, no me habría importado quedarme remoloneando un poco más. Pero algo me empujaba a








